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    <title>El sueño de una noche de invierno ****</title>
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    <published>2005-02-16T08:44:27Z</published>
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        <name>carlos</name>
        
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        <![CDATA[<p>Con Shakespeare resonando, Goran Pascaljevic nos regala una nueva y madura película después de su magistral “El polvorín”. Más relajada que su anterior obra, “El sueño de una noche de invierno” no deja de ser una cruda película de postguerra. Dura, pero maravillosa por momentos, aunque con escenas desubicadas y algo absurdas. Pascaljevic es de esos directores que consiguen, de la nada, hacer emerger los sentimientos, con muy poquito. Una fotografía austera que refleja a la perfección la frialdad del paisaje que contempla el protagonista, y una enorme banda sonora que sabe sacar emoción de la frialdad y conseguir así esos pequeños milagros que el buen cine  de siempre consigue: llevar del frío al calor, siempre con elegancia. Aún con todo, esta es una película contenida, pero lo que contiene es tan desgarrador y terrible que en todo momento se tiene el temor de que algo terrible vaya a estallar, y todo quede en eso, en </p>]]>
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    <title>La casa de las dagas voladoras *****</title>
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    <published>2005-02-16T08:48:49Z</published>
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        <name>carlos</name>
        
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        <![CDATA[<p>No cabe duda que en los años noventa resurgió un tipo de cine que de no ser por unos cineastas que supieron ver un enorme potencial poético en él, no hubiera salido de un centenar de títulos en las estanterías de un videoclub. Como ejemplo, tres joyas: de tres directores de la talla, como Wong Kar Wai, Ang Lee y Zang Yimou. “Ashes of time” constituía un giro del género hacia un nivel dramático y filosófico desbordante, adquiriendo las artes marciales un tono poético, raro para lo acostumbrado. “Tigre y dragón” fue un verdadero bombazo de taquilla y también de crítica, igualmente profunda, como la de Kar Wai, pero más comercial, con un tono de western crepuscular de un gusto muy cinéfilo y con escenas de luchas más depuradas y acordes con la era de los efectos digitales. Por último, hace dos años nos llegó “Hero”, comparada hasta la saciedad con “Tigre y dragón”, pero en realidad más cercana a “Ashes of time”. Ahora nos llega “La casa de las dagas voladoras” y la sensación de que Zang Yimou no se había sentido tan a gusto en un género como en este. Se trata de una película superior a “Hero”, y, por qué no, superior a las otras dos mencionadas. Primero porque posee una narración tan impecable, rozando de tal manera la perfección, con momentos tan brillantes, tan bien aprovechados, tan imborrables, que no llega a importar demasiado el final; y segundo porque demuestra mejor que ninguna que toda la mitología y los rasgos de este cine, no son más que un estudiado pretexto para hablar de lo que en realidad importa. Demuestra que, casi siempre, la poesía en el cine, tanto si es a base de danzas hipnóticas, como por medio de no menos hipnóticas luchas a espadas, no es más que el camino hacia una reflexión coherente sobre aquello que a todos nos preocupa: amar y ser amados.</p>]]>
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    <title>“Entre copas”: un monumento a la comedia dramática</title>
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    <published>2005-04-15T08:38:21Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:19Z</updated>
    
    <summary>Autor: Alfonso Gómez Ruiz...</summary>
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        <name>carlos</name>
        
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            <category term="Cine de hoy" />
    
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        <![CDATA[<p>Autor: <b>Alfonso Gómez Ruiz</b></p>]]>
        <![CDATA[<p>Más allá de los consabidos Billy Wilder –“El apartamento” es el mejor ejemplo- y Woody Allen –“Annie Hall” y “Manhattan”-, ese tipo de comedia, subgénero cómico más que honesto con la naturaleza humana de los personajes, que parecía haberse agotado ya, con algunas excepciones, como el propio Allen, cuenta con más representantes destacados como son Genes Sacks –“La extraña pareja”– o Alan Alda –“Las cuatro estaciones”–, entre otros muchos. Y es con la famosa película de Gene Sacks con la que se puede identificar inicialmente a la última e inolvidable obra maestra de Alexander Payne. “Entre copas” sigue la evolución durante dos semanas de dos amigos de la universidad, en una especie de despedida de soltero a través de las viñas californianas. Un trayecto de sueños frustrados, obsesiones amorosas no superadas, y una vida que un día pintó excelente, aunque ese día se ve lejano.</p>

<p><img alt="entre1.jpg" src="http://www.imaginando.com/cine/archivos/imagenes/entre1.jpg" width="400" height="265" border="0" /></p>

<p>Que Alexander Payne es uno de los cineastas más brillantes de la actualidad es algo colectivamente reconocido desde “Election”. Las películas de Alexander Payne son efectivamente comedias, pero no son comedias que se limiten a satirizar caracteres perfectamente reconocibles en la sociedad. Las comedias de Payne son comedias involucradas en las historias que cuentan, y por lo tanto, la comedia deja de ser por momentos comedia. Y esto fue así en “Election”, donde Mathew Broderick, aparte de vivir más de dos y más de tres situaciones de profundo ridículo y pérdida, desarrolla un sentido más que crítico, comprometido con sus ideas, por muy caprichosas que parezcan –como ese boicot al repelente personaje de Reese Witherspoon-. En “About Schmidt” ocurre lo mismo, aunque la lucidez de Schmidt, en cambio, no viene de sus propias ideas,  sino de las circunstancias fortuitas e inevitables que se le ponen delante de sus ojos. Y en “Entre copas”, su cuarto filme, se vuelve a abordar a ese personaje de perdedor, por partida doble, y de nuevo es palpable la involucración de su director y su coguionista Jim Taylor, pues detrás del patetismo mostrado, en parte paródico, se esconde uno de los dramas más amargos y profundos que con semejante premisa se pudiera esperar –algo que no ocurría de tal manera en “La extraña pareja”-.</p>

<p><img alt="entre2.jpg" src="http://www.imaginando.com/cine/archivos/imagenes/entre2.jpg" width="400" height="269" border="0" /></p>

<p>Esta es una de las mayores sorpresas de los últimos meses, por no decir de los últimos años. Pero no es una película fácilmente reconocible. No es fácil entrar en una película con aspectos visuales y auditivos tan peculiares. En cuanto al primer grupo, es sorprendente cuanto menos, una fotografía tan saturada de luz, pero a la vez, poco preocupada por parecer preciosista. Payne coloca la cámara y en ocasiones encuentra banalidad y en otras profunda poesía, pero siempre capta un detalle de destacada significación. Lo mismo que ocurre con la banda sonora, que se antoja en un principio como un divertido homenaje a las sintonías de las telecomedias americanas de los años 70, pero que en determinados momentos se torna triste, demoledoramente melancólica y es cuando se tiene la certeza de que lo que está contando el cineasta norteamericano es una historia de ineludible calado filosófico y romántico.</p>

<p><img alt="entre3.jpg" src="http://www.imaginando.com/cine/archivos/imagenes/entre3.jpg" width="400" height="266" border="0" /></p>

<p>La comedia en esta película no es más que una anticipación del drama, drama implícito en las venas de estos personajes, sobre todo el de Paul Giammatti, protagonista indiscutible de la función, que, desde su particular infierno recorre un último camino, el más sencillo, hacia la verdad. Una dosificación perfectamente estudiada que, no sólo funciona: se queda en los sentidos, por mucho tiempo, y es de esperar que no se vaya jamás.<br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>Habana Blues ****</title>
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    <published>2005-04-15T08:45:36Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:19Z</updated>
    
    <summary>Autor: Alfonso Gómez Ruiz...</summary>
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        <name>carlos</name>
        
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            <category term="En cartel" />
    
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        <![CDATA[<p>Autor: <b>Alfonso Gómez Ruiz</b></p>]]>
        <![CDATA[<p>Proyecto largamente acariciado por Benito Zambrano, quien estudió cine en Cuba –San   de los Baños-, y que sentía que debía homenajear a las personas con quien convivió, en su segundo largometraje desde la inolvidable “Solas”. Se trata del retrato de un grupo de rock cubano, y su tentadora ascensión, aunque con el consecuente reverso de la moneda.<br />
Una película que peca de previsibilidad por tratar el tema de las bandas musicales con hambre de éxito, y de mostrar algunos lugares comunes en este tipo de historias musicales, aunque esto no es en sí un defecto que afecte más que al planteamiento, pues Zambrano pone en escena un guión excelentemente escrito, de lo más sólido. Una película con aromas inevitables y afortunados de las películas de Tomás Gutiérrez Alea. Refrescante y dura a la vez, consigue crear una atmósfera deliciosa, pero de una intensidad dramática creciente, a partir de una atmósfera impecablemente creada, en la que no es difícil sumergirse.<br />
</p>]]>
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    <title>Hierro 3 ****</title>
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    <published>2005-04-15T08:46:15Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:19Z</updated>
    
    <summary>Autor: Alfonso Gómez Ruiz...</summary>
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        <![CDATA[<p>Autor: <b>Alfonso Gómez Ruiz</b></p>]]>
        <![CDATA[<p>La primera parte de la nueva película de Kim Ki Duk, puede considerarse como uno de los espectáculos intimistas mejor rodados por el cine oriental en mucho tiempo. Una historia de lo más atractiva sobre una particular visión del “movimiento ocupa”, nos devuelve lo que m  , contada con una maestría, con una dosificación de la información, una economía de los diálogos, un sentido del montaje, y unos golpes de efecto  insuperables. Pero “Hierro 3” es sobre todo una historia de amor. Una historia de amor original, como se nota que pretende ser, en la que la tensión no decae en ningún momento. Una película que pasa como un suspiro, que incluso después de esa maravillosa primera parte, sigue sorprendiendo, pero que inevitablemente, no alcanza la altura a la que apuntaba, por culpa de un “más difícil todavía”, que no encaja del todo. Aún con todo, se trata de una maravilla imprescindible, que posee un clímax final arriesgado, a la vez que enormemente poético. </p>]]>
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    <title>Hotel Rwanda *****</title>
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    <published>2005-04-15T08:46:55Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:19Z</updated>
    
    <summary>Autor: Alfonso Gómez Ruiz...</summary>
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            <category term="En cartel" />
    
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        <![CDATA[<p>Autor: <b>Alfonso Gómez Ruiz</b></p>]]>
        <![CDATA[<p>La segunda película como director del excelente co-guionista de “En el nombre del padre” y de “En el nombre del hijo”, Terry George, es una obra maestra en toda regla. Partiendo del indescriptible horror que fue el genocidio ruandés de 1994, George opta por un tono suave, lo que no significa que suavice los hechos que relata, para desplegar una más que impecable narración que agarra y no suelta, ni amenaza en ningún momento con hacerlo. Y por suave –relativamente- que sea el tratamiento de ese horror, la tensión que impregna el relato llega a ser tan insoportable, que crea una ansiedad pocas veces conseguida, en parte porque por desgracia esta no es una película de terror, es una historia real, desgarradoramente real, y eso es lo que provoca ese desasosiego Una historia que recuerda evidentemente a “La lista de Schindler”, “Hotel Ruanda” se ve con el corazón en un puño, de principio a fin, desde su inquietante comienzo hasta su vertiginosa y demoledora última parte. Terry George demuestra que hacer una película claramente de denuncia, no implica utilizar el, al parecer, que obligado tono documental. Denuncia tan contundente como elegante de la labor de ayuda de la O.N.U. y de la venda que se puso la opinión pública mundial en sus acomodados y cobardes ojos, apoyada ya no sólo por un guión ejemplar, si no por todos sus actores, sobre todo Don Cheadle en la piel de ese héroe inteligente llamado Paul Rusesabagina, y Sophie Okonedo como su esposa, pero también Nick Nolte –imposible pensar en otro para ese papel-, e incluso Joaquin Phonix –en una intervención pequeña pero importantísima-. Una intensa experiencia cinematográfico y un verdadero triunfo artístico y humano. </p>]]>
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    <title>El hundimiento ****</title>
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    <published>2005-04-15T08:47:31Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:19Z</updated>
    
    <summary>Autor: Alfonso Gómez Ruiz...</summary>
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        <name>carlos</name>
        
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            <category term="En cartel" />
    
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        <![CDATA[<p>Autor: <b>Alfonso Gómez Ruiz</b></p>]]>
        <![CDATA[<p>Una película que es más que un personaje, al contrario de lo que parecía. “El hundimiento” no sólo es Hitler, ni los nazis. Esta impresionante película alemana es la crónica de una ciudad asfixiada por varios frentes: Berlín. Asombra ver aparecer a Bruno Ganz, porque realmente parece que se ve aparecer a Adolf Hitler y de verdad que eso resulta cuanto menos escalofriante. Y asombra contemplar la ciudad de Berlín desde todos sus ángulos, porque realmente hace que nos situemos en ese lugar y en esa época. Pero aparte de esos logros que de antemano ya tiene el filme, se trata de una propuestas sumamente arriesgada, y es que todos los protagonistas y por ende, casi todos los personajes de la película de Oliver Hirschbiegel –“El experimento”-, son nazis. Por tanto, durante sus dos horas y media, no se puede ver esta película desde otra perspectiva que desde la frialdad con la que se contempla un documental sobre un asesino. Otro elemento arriesgado del filme es sin duda la humanización que se hace del personaje de Adolf Hitler, pero esto no termina resultando un despropósito, y sí lo haría desproveerle de ese mínimo de humanidad, pues no resultaría creíble –hace tiempo que quedó atrás demonizar caricaturescamente a los grandes tiranos de la Historia, pues no conduce a ninguna conclusión productiva sobre el por qué de los hechos más despreciables-. Aún así, “El hundimiento” presentaba un riesgo aún mayor, que era dramatizar esa caída del nazismo, dramatizar la llegada de los rusos y la visión de un Berlín inevitablemente sitiado. Y por desgracia, se acaba cayendo en ello, puede que por querer ser esa gran película sobre el final de la Segunda Guerra Mundial, la película definitiva sobre la caída del nazismo, por querer abarcarlo todo, incluída la emoción del espectador; y eso es un fallo considerable, bastante considerable, pues no se debe dramatizar en una película en la que estos tipos son los protagonistas –yendo más allá de lo estrictamente moral-. Aún con todo, se trata de una gran película que, además de producir verdaderos escalofríos, constituye un documento imprescindible, que debe verse con mirada limpia. </p>]]>
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    <title>Kinsey ***</title>
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    <published>2005-04-15T08:48:01Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:19Z</updated>
    
    <summary>Autor: Alfonso Gómez Ruiz...</summary>
    <author>
        <name>carlos</name>
        
    </author>
            <category term="En cartel" />
    
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        <![CDATA[<p>Autor: <b>Alfonso Gómez Ruiz</b></p>]]>
        <![CDATA[<p>Bill Condon es un gran guionista, como demostró con la adaptación de “Chicago” y con el guión de la magistral “Dioses y monstruos”, de la que también era director. Y aquí vuelve a demostrar gran parte de su buen oficio, aunque está lejos de firmar una gran obra. “Kinsey” posee un planteamiento verdaderamente brillante y una definición de personajes muy ajustada, pero tiene un desarrollo tan rutinario, que, aunque no lastra definitivamente la cinta, la desprovee de la capacidad de análisis de una sociedad y una época, que por el comienzo asomaba. Liam Neeson realiza una interpretación que arroja los destellos que de vez en cuando acaparan y alzan la monótona narración, aportando un necesario claroscuro a la personalidad tenaz, casi obsesiva, de un hombre que, junto a sus peculiares colaboradores, cambiaron el rumbo de la biología y de la psicología, aportando datos precisos sobre la sexualidad del hombre, utilizando unos métodos de trabajo al principio científicos, pero definitivamente delirantes. En todo caso, una película que deja buen sabor de boca, aunque es una lástima que no alcance nunca a ser la imprescindible película biográfica que podía haber sido, por prescindir de una visión más minimalista y por tanto, más audaz. </p>]]>
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    <title>Life Aquatic ***</title>
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    <published>2005-04-15T08:48:43Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:19Z</updated>
    
    <summary>Autor: Alfonso Gómez Ruiz...</summary>
    <author>
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    </author>
            <category term="En cartel" />
    
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        <![CDATA[<p>Autor: <b>Alfonso Gómez Ruiz</b></p>]]>
        <![CDATA[<p>Cualquier película de Wes Anderson desde “Academia Rushmore” es un acontecimiento cinematográfico esperado con cierta ansiedad. Y más desde “Los Tenenmbaums”, que desde su mismo estreno ya se convirtió en una apuesta cuanto menos desconcertante. Y con esta “Life aquatic”, Anderson reafirma el desconcierto de su anterior y más lograda obra, en cuanto a una mezcla, en principio chirriante, de elementos, algo a lo que acostumbran otros cineastas contemporáneos que podrían ser etiquetados como alternativos –desafortunado aunque efectivo epíteto-, como el genial Paul Thomas Anderson o el brillante Alexander Pyne –sin olvidar a temible y desbordante Todd Solondz-. Pero es Wes Anderson quien  podría ser considerado como  el creador de un nuevo subgénero cinematográfico: la parodia dramática. Por desgracia, es un subgénero condenado al fracaso. Y es que hay que tener mucho valor para elaborar un híbrido semejante. Pero Anderson consigue lo impensable: el invento funciona. Funciona más allá del handicap que supone que un personaje de parodia pueda reflejar un tipo de sentimiento dramático, que en sí mismo no sea una mera parodia. Es como si alguien hubiera intentado hacer una nueva secuela de “Atrápalo como puedas”, sin renunciar a los innumerables gags, pero imponiendo en sus personajes una verdadera dimensión dramática. Cuanto menos, puede parecer un desperdicio, pero Anderson logra la verosimilitud a partir de una cuidada dirección de actores. Divertida en algunos momentos, aunque desaprovechada en otros –el drama no funciona tan bien en esta, como en la película sobre la familia de genios, y además, no conecta del todo con el espectador en lo que se refiere a aclarar en cierta medida las intenciones artísticas -, esta es una buena película que parte de una premisa de lo más atractiva.</p>]]>
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    <title>Reencarnación ****</title>
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    <published>2005-04-15T08:49:19Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:19Z</updated>
    
    <summary>Autor: Alfonso Gómez Ruiz...</summary>
    <author>
        <name>carlos</name>
        
    </author>
            <category term="En cartel" />
    
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        <![CDATA[<p>Autor: <b>Alfonso Gómez Ruiz</b></p>]]>
        <![CDATA[<p>Le bastan muy pocos minutos de metraje a “Reencarnación” para apartar de la mente la idea preconcebida que podía llevarse al comienzo de la proyección, y esa idea es la de la historia de suspense con tintes sobrenaturales, con pretensiones de verosimilitud y dosis de ternurismo a la americana. Eso si se desconocía que el autor del guión de la película es Jean Claude Carriere, responsable, entre otras cosas, de los guiones de la etapa francesa de Luis Buñuel. No es casual entonces el tono de la película, ni que el director del proyecto sea Jonathan Glazer –“Sexy Beast”-, que imprime a la cinta un carácter impresionista raras veces visto en un filme. “Reencarnación” no intenta ser verosímil, sino realizar una metáfora a partir de un inquietante a la vez que romántico planteamiento. Un relato fantástico, que no puede englosarse en tal género, aunque sí se nutre de él para despistar, a partir de la provocación –innegable y necesaria-, como ocurría con las películas de Buñuel, en las que de lo surrealista nacía lo emocionante, lo verdadero. Como en las grandes obras maestras, aquí se va al grano desde el principio. Con un arranque sobrecogedor, casi mágico, Carriere y Glazer nos ofrecen una introducción a la acción y a los personajes asombrosa. Y eso lo demuestra un desenlace a primera vista atropellado y forzado, pero, en el fondo, demostrativo de una intención de profundidad de los personajes y de sus sentimientos, por encima del desarrollo de las situaciones que protagonizan, y como muestra, ya no sólo ese final, sino el mismo principio, en el que se ponen las cartas sobre la mesa con una rapidez aplaudible,  aunque pueda resultar irrisorio. Y, de repente, tras ese rocambolesco preámbulo, pasamos a lo sobrecogedor. Para el recuerdo quedará siempre ese plano final, terrible y lírico al mismo tiempo. Una película absolutamente fascinante. </p>]]>
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    <title>El secreto de Vera Drake *****</title>
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    <published>2005-04-15T08:50:22Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:19Z</updated>
    
    <summary>Autor: Alfonso Gómez Ruiz...</summary>
    <author>
        <name>carlos</name>
        
    </author>
            <category term="En cartel" />
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.imaginando.com/cine/">
        <![CDATA[<p>Autor: <b>Alfonso Gómez Ruiz</b></p>]]>
        <![CDATA[<p>La última película de Mike Leigh, ganadora del León de oro en el último Festival de Venecia, es una película como mínimo impactante, y es impactante desde el mismo comienzo, con la luminosidad extrema y extrañísima de su protagonista, ante paisajes desoladores. Y es que el Londres de 1950 no puede ser más sórdido desde el incontestable punto de vista de Mike Leigh, que construye una historia –con su peculiar estilo de escribir a partir de las improvisaciones de los actores en los ensayos- perfectamente trenzada. Nada es casual en cualquier detalle que forme parte de sus encuadres. La historia de Vera Drake es una historia desconcertante desde el principio, pero tremendamente viva y emocionante en su parte final. Leigh no pretende hacer leña del árbol caído. Sin dejar de ser veraz con una historia de lo más espinosa, muestra la esperanza, no de unos hechos, sino de un tipo de carácter –ligeramente en sintonía con la inmortal Bess de “Rompiendo las olas”- que aunque denostado por una sociedad de moral destructiva, es tomada como un digno ejemplo para la actual sociedad, de parecida intransigencia.</p>]]>
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    <title>No sos vos, soy yo *****</title>
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    <published>2005-06-09T07:53:04Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:19Z</updated>
    
    <summary>Autor: Alfonso Gómez Ruiz...</summary>
    <author>
        <name>carlos</name>
        
    </author>
            <category term="En cartel" />
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.imaginando.com/cine/">
        <![CDATA[<p>Autor: <b>Alfonso Gómez Ruiz</b></p>]]>
        <![CDATA[<p>Una película cuya acertada frescura la representa precisamente la falta de originalidad, ya desde la misma premisa: un hombre abandonado por su mujer, que debe comenzar literalmente de cero. Y esa frescura se encuentra en reconocer abiertamente que aún de los planteamientos más trillados la mirada siempre será única, si se hace con honestidad y elegancia. Y esta opera prima argentina, honestidad y elegancia tiene para repartir. En ocasiones los homenajes son tremendamente explícitos,  pero en este caso, esta comedia a lo Woody Allen no pretende ocultarlo, pues intencionadamente no renuncia a ni uno sólo de los elementos de este tipo de películas –Nanni Moretti sería otro ejemplo-, como es el psicoanalista de rigor, los amigos que intentan sacar al abandonado de su pozo, nuevas conquistas, y situaciones demenciales, aparte de una ligera trama de decepción muy necesaria,  con unos toques de comedia a veces salvaje, que no intentan endulzar, sino contrarrestar, como declaración de principios de lo que en realidad es la vida, y cómo debe ser tomada, es decir, de forma nada seria. No sería exagerado tomarse esta película como la mejor del subgénero, lo cual es mucho mérito, teniendo la cantidad de comedias románticas. Divertida, sugerente, atractiva, pero sobre todo, exenta de complejos. Una película completa, regada inteligentemente con canciones de Jorge Drexler y una enorme canción de Calamaro –“Crímenes perfectos”, perfectamente acomodada a la historia-. Historia sencilla pero con gran complejidad de emociones, con personajes más complicados de lo que parecen, imprevisibles, con más dimensiones de las que se muestran explícitamente. Escenas ya vistas antes, parecen aquí vistas de nuevo. Un mérito enorme haber conseguido hacer una obra de arte de algo tan cotidiano hoy en día como es el abandono. Admirable. Nunca una escena de un hombre solo andando triste por un parque había sido tan impresionante por sencilla y con una canción tan bien escogida –“Te extraño”, de Diego Frenkel-.</p>]]>
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    <title>El reino de los cielos ***</title>
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    <published>2005-06-09T07:53:49Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:19Z</updated>
    
    <summary>Autor: Alfonso Gómez Ruiz...</summary>
    <author>
        <name>carlos</name>
        
    </author>
            <category term="En cartel" />
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.imaginando.com/cine/">
        <![CDATA[<p>Autor: <b>Alfonso Gómez Ruiz</b></p>]]>
        <![CDATA[<p>No pocas eran las expectativas que creaba esta nueva película de Ridley Scott a los que aún creemos en el talento inmarchitable del realizador británico. E inevitablemente, se tiene constantemente en la cabeza la magistral “Gladiador” cuando se visiona esta revisión muy libre de las Cruzadas, pues es una nueva incursión en el cine épico. Se puede considerar una película digna en cuanto al contenido, pues contiene una visión de la religión y de los conflictos que aún hoy existen por su culpa totalmente ejemplar y admirable. Una puesta al día de unos episodios históricos que están más de actualidad que nunca. Pero la película acaba pinchando en el intento de sacar adelante un guión excesivamente tópico. Además, las interpretaciones demasiado rutinarias, pues los personajes no parecen dar para más. La película contiene grandes momentos del cine de Scott, de quien echamos de menos una película que roce la altura de “Los duelistas”, por poner un ejemplo de gran cine de época, grandilocuencia, personajes inquietantes, momentos de gran fuerza visual, y un excelente dominio narrativo en algunos pasajes, pero se pierde en un absurdo laberinto de tramas reales y de batallas que al final, dejan de importar, echándose en falta una banda sonora de mayor fuerza, lo cual hubiera ayudado bastante a que el resultado mejorara. Con todo, tiene un buen final en cuanto a la visión de la religión, para una película en cierta medida decepcionante.</p>]]>
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    <title>Tapas *****</title>
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    <published>2005-06-09T07:54:53Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:19Z</updated>
    
    <summary>Autor: Alfonso Gómez Ruiz...</summary>
    <author>
        <name>carlos</name>
        
    </author>
            <category term="En cartel" />
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.imaginando.com/cine/">
        <![CDATA[<p>Autor: <b>Alfonso Gómez Ruiz</b></p>]]>
        <![CDATA[<p>Una opera prima tocada por la genialidad. La clase media que tanto recuerda a “¿Qué he hecho yo para merecer esto?”, pero sin el toque surrealista de aquella. Un fresco monumental del día a día de un barrio sencillo de una ciudad como Hospitalet. Varias historias entrecruzadas al estilo de “Magnolia” –que ya se vio homenajeada por “Piedras”, y que aquí encuentra un discípulo mucho mejor-, pero contada en una asombrosa hora y media de narración precisa y exacta, con momentos verdaderamente imborrables, que, aunque perfectamente reconocibles y ya tratados en otras películas, contienen una entidad propia de unas historias que acaban por permanecer de por vida entre los márgenes de este trozo de verdad que es “Tapas” y resultar intransferibles. Una visión sin ínfulas de resultar demasiado personal o complicada, la sencillez como principio artístico para poder bucear, a partir de un formato de lo más asequible,  en las complejidades de los personajes y sus complicadas vivencias, que podemos reconocer sin pudor. Sin duda, una de las películas españolas más incontestables y apasionadas de los últimos años.</p>]]>
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    <title>La venganza de los Sith: el tercer acto de una trilogía brillante y profunda</title>
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    <id>tag:www.imaginando.com,2005:/cine//8.193</id>
    
    <published>2005-06-09T08:04:46Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:19Z</updated>
    
    <summary>Autor: Alfonso Gómez Ruiz...</summary>
    <author>
        <name>carlos</name>
        
    </author>
            <category term="Cine de hoy" />
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.imaginando.com/cine/">
        <![CDATA[<p>Autor: <b>Alfonso Gómez Ruiz</b></p>]]>
        <![CDATA[<p>Y así, después de casi ocho años de espera desde que se anunció el inicio del rodaje de la nueva trilogía de George Lucas, y seis tras ver por primera vez a un Obi Wan Kenobi rejuvenecido, junto a su sobrio y temperamental maestro encontrándose con un niño con aptitudes de Jedi nunca antes vistas en ninguna galaxia, para ver el duelo final, entre el bien y el mal, la caída definitiva a la lava del lado oscuro, tenemos ante nosotros la oportunidad de completar uno de los ejercicios de evocación y nostalgia más estimulantes que el cine nos ha ofrecido. Muchos años de espera para contemplar el último plano de una saga, o lo que es más importante, el plano anterior a todos los que  pudieron contemplarse la primera vez que se vieron en pantalla las enormes letras amarillas con que comenzaba el cuarto episodio, o lo que es lo mismo, la primera película realizada, en 1977, para ver la evolución o involución y el duelo final, para ver el último plano de una trilogía que da paso a otra, la que todos conocemos. Por fin llega lo que muchos consideran la verdadera razón de ser del proyecto, la película donde de verdad comienza todo. La esperada precuela de aquel filme que dicen lo cambió todo, allá por finales de los años setenta. Una saga de películas que comenzaba por la mitad, en el episodio cuarto. Todo el mundo se preguntaba qué pasó antes, por qué Darth Vader se escondía bajo ese caparazón negro. Se escuchaba la historia de Vader-Annakin, por bica Yoda, en “El retorno del Jedi”, y se imaginaba a la madre de Luke y Leia viviendo una apasionada historia de amor con un joven caballero jedi que después sucumbiría al lado oscuro, con Obi Wan -sin canas- de por medio, tratando de poner equilibrio al asunto. Tres legendarias películas, toda una opera galáctica en tres actos, que a la vez evocaba, o hacía imaginar, mejor dicho, otros tres actos de otra opera, más dramática, más grave, más trascendental. Y aquí tenemos el resultado.</p>

<p><img alt="sith1.jpg" src="http://www.imaginando.com/cine/archivos/imagenes/sith1.jpg" border="0" /></p>

<p><img alt="sith2.jpg" src="http://www.imaginando.com/cine/archivos/imagenes/sith2.jpg"  border="0" /></p>

<p><br />
La primera trilogía era un festival de referencias cinéfilas al western, la capa y espada, al cine de directores como Howard Hawkes, John Ford, Raoul Walsh, y a otros grandísimos cineastas, que tanto tuvieron que ver con el western, como  Akira Kurosawa –es de todos sabido que su “Los siete samuráis” fue la inspiración de más de un western, pero sobre todo, de “Los siete magníficos”, aunque también hay referencias a “Dersu Uzala”, sobre todo en lo referente al veterano y verdoso jedi Yoda. Guión propio para la primera película realizada, y  colaboradores de lujo como Leigh Brackett, guionista de “Hatari”, y otras películas de Howard Hawks, además de Lawrence Kasdan, uno de los mejores guionistas norteamericanos de los últimos años –con algunos bajones considerables, pero con guiones de altura como el de la primera parte de la saga de Indiana Jones-, en las siguientes. Diálogos ágiles, mucho sentido del humor, y situaciones de vértigo, todo ello con una medida y un sentido de la cadencia ejemplar. Y, claro, hablar ahora de la puesta en escena, de los efectos visuales, y por supuesto, de la banda sonora de aquellas películas puede ser ya abusar de los tópicos. En todo caso, al igual que la inmortal partitura de John Williams, las dos primeras películas –evidentemente, “El retorno del jedi” sólo puede ser recordada por ser un correcto e inevitable cierre, bien concebido sobre el papel, pero demasiado blando en la pantalla- son toda una sinfonía, cuidada nota por nota, donde se logran los momentos más emocionantes, impresionantes y a la vez embriagadores. El cine hecho espectáculo, como nunca antes siquiera se había soñado. Si Robert Evans cambió el tipo de cine en los 70, George Lucas le dio un definitivo toque sinfónico al séptimo arte –lo que muchos otros habían intentado antes, no por menos se dice de Stanley Kubrick que llegó a envidiar que se hiciera un tipo de película como “La guerra de las galaxias”, que siempre quiso hacer una película de ese tipo, donde el cine fuera como un sueño, lo más parecido a un sueño, más allá de la ñoñería de las historias de fantasía al uso-, logrando que la experiencia, por inabarcable, por desbordante, fuese recibida por cada espectador como lo más parecido a un sueño recibido de una pantalla. Aunque claro, este no debe ser el fin único y último de una película, pero ese es otro tema.</p>

<p><img alt="sith3.jpg" src="http://www.imaginando.com/cine/archivos/imagenes/sith3.jpg"  border="0" /></p>

<p>No es de extrañar que cualquier niño que viera la primera trilogía en su día, considere haber aprendido mucho de esas películas. No por menos, muchos directores confiesan haber sentido la llamada del cine viendo estas películas –y no sólo los conocidísimo Peter Jackson y James Cameron, sino, sin ir más lejos, Juanma Bajo Ulloa, Alex de la Iglesia, Alejandro Amenábar y muchos más cineastas de nuestro país-. Por lo tanto, la importancia de la existencia en nuestros días de otra serie de tres películas que nos muestren lo que ocurrió antes de que la guerra civil estallara, fue una noticia ineludible.<br />
Y el resultado no pudo ser más gratificante. “La amenaza fantasma” resultó ser una película que a corto o a largo plazo, cumplía las no pocas expectativas. Y es que en un primer visionado nos encontramos con una premisa épica tan bien presentada como aquel episodio cuarto con Mark Hamill, Carrie Fisher y Harrison Ford, y no sólo en cuanto al empaque visual, que evidentemente es superior, pues George Lucas aquí ya era ese “director independiente” que siempre soñó ser -¿pueden ser consideradas “La amenaza fantasma” y los otros dos episodios películas independientes?-. Una buena historia, donde se van lanzando los cabos que bastantes años antes fueron atados, con un aire místico bastante agradecido, unos personajes verdaderamente entrañables –sobre todo el de Natalie Portman, actriz sin la cual, no hubiera sido posible la emoción y tristeza de la última película, una melancolía que marca la diferencia con la primera trilogía, y es que, de aquella trilogía se dice que rozaba la perfección, pero está claro que le faltaba eso-, un aire de de misticismo bastante agradecido y un duelo final simplemente sobrecogedor, aparte de la marca de la casa, ese montaje paralelo con tres momentos de acción simultáneos –también sello de algunos clásicos de su Coppola, conocido amiguete de Lucas-.</p>

<p><img alt="sith4.jpg" src="http://www.imaginando.com/cine/archivos/imagenes/sith4.jpg"  border="0" /></p>

<p>No menos apasionante resultó, “El ataque de los clones”, más complicada que la anterior, más arriesgada también, y a la vez, muy clásica. Una película que va ganando con el tiempo, y que marca las pautas de lo que será el final de una historia y el principio de otra. Si “La amenaza fantasma” era la premisa épica, este segundo episodio era sin duda la historia de amor y guerra que la trama necesitaba. Un derroche visual y auditivo –el tema principal creado por Williams para la película es considerado, con mucha razón, como uno de los temas más bello que ha compuesto en toda su carrera-, y la prueba clara de que esta trilogía es algo más que una serie de interminables referencias cinéfilas, esta nueva saga es una reflexión más madura e intelectual sobre el bien y el mal de lo que fue la anterior. Tiene más de “El corazón en tinieblas” que de “Centauros del desierto”, más cercana a Coppola y sus pesadillas bélicas, que del puro entretenimiento. Y es que, esta nueva saga, no es otra cosa que la introspección de un personaje, que empieza siendo bueno, acaba siendo malo, y muchos años después, vuelve a ser bueno, como ocurre en “El padrino”, según palabras del propio Coppola, sin ir más lejos. Un estudio de un personaje que ya en aquellas primeras películas era irresistible para todos, y para muchos, la verdadera razón de ser de la serie. Algo que Lucas nunca pasó por alto.</p>

<p><img alt="sith5.jpg" src="http://www.imaginando.com/cine/archivos/imagenes/sith5.jpg"  border="0" /></p>

<p>Y así hasta llegar a la película que ahora tenemos en cartel, “La venganza de los Sith”, sin duda la mejor de las tres películas, por mostrar el clímax de la historia y la verdadera razón de ser de las seis películas. Una película francamente reconfortante, tanto para quienes creen que la saga debería empezar ahí –algo perfectamente plausible-, como para quienes creemos que es un maravilloso último acto de una película de seis horas francamente fascinante, y en conjunto –aunque parezca una “blasfemia”-, superior a la anterior saga. Y es que es el final que se esperaba, pero no exactamente de la forma que se esperaba, y en esa considerable sorpresa está el verdadero regocijo. Todos imaginábamos desde hace tiempo ese duelo a pie de volcán entre Annakin y Obi Wan, pero ese toque de tragedia griega, esas volcadísimas interpretaciones, y toda la carne musical y artística puesta en el asador, hacen que la sinfonía espectacular que suponía la primera trilogía sea superada por esta opera sublime tan bellamente cerrada por ese plano del ocaso –es sorprendente lo bien que filma los ocasos este cineasta, con permiso de Terrence Malick, como bien demostró en la maravillosa “American Graffiti”-, que bien podría ser el principio del legendario episodio cuarto.</p>

<p><img alt="sith6.jpg" src="http://www.imaginando.com/cine/archivos/imagenes/sith6.jpg"  border="0" /></p>

<p>Es además “La venganza de los Sith” la constatación de que algunos de los fallos de los anteriores episodios, no deberían considerarse como tales, como es el caso de la blandura de “La amenaza fantasma”, y personajes entendiblemente repelentes como Jar Jar Binks, en realidad, todo un logro, pues precisamente esa levedad, ese la pseudo-blandenguería de aquella, es el motor de la profunda melancolía de los últimos minutos de este último episodio, por el contraste que resulta del recuerdo de aquellas, y por ver a esos personajes tan positivos, tan festivos, tan de película de Disney, afligidos y derrumbados por el devastador triunfo del mal.</p>

<p><img alt="sith7.jpg" src="http://www.imaginando.com/cine/archivos/imagenes/sith7.jpg"  border="0" /></p>

<p>Por último, destacar el aspecto menos disimuladamente político de estas tres películas, que, puestos a comparar con la mil veces comparada trilogía de “El Señor de los Anillos”, resulta ser más convincente, y es que, mientras la trilogía de la Tierra Media nos ofrecía una alegoría de un dictador omnipotente, que surge del mismo mal, que actúa tiranizando alimentado por el propio poder, un señor de la guerra sin más oficio que el de someter a la gente con su poder demoníaco, esta trilogía galáctica nos ofrece un tipo de tirano más reconocible, pues aquí, el tirano es un tipo que sube al poder a base de engañar a la gente, a base de colocarse al lado de los oprimidos, para conseguir el poder a base de engaños, de jugar con el miedo y los temores más dolorosos de la gente y utilizarlos en beneficio propio, para después desenmascararse, como en estos tiempos hace uno que todos bien conocemos. Toda una valiente denuncia, equiparable en su género, a la que hizo en su día –salvando las distancias- Chaplin con “El gran dictador”. No se puede pedir más.<br />
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