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    <title>Esbozo del panorama lingüístico de Camerún</title>
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    <published>2004-11-01T14:21:36Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:17Z</updated>
    
    <summary>Autor: Samuel Mountoumnjou...</summary>
    <author>
        <name>miguel</name>
        
    </author>
            <category term="Estudios" />
    
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        <![CDATA[<p>Autor: <b>Samuel Mountoumnjou</b></p>]]>
        <![CDATA[<p><b>ESBOZO DEL PANORAMA LINGÜÍSTICO DE CAMERÚN</b></p>

<p>La Constitución de 1996(artículo 1, párrafo 3) de la República de Camerún estipula que el francés y el inglés son ambos lenguas oficiales del país:</p>

<p>(3) <i>The official languages of the Republic of Cameroon shall be English and french, both languages having a same status.<br />
The State shall guarantee the promotion of bilinguilism throughout the country.<br />
It shall endevour to protect and promote national languages.</i></p>

<p>(3) <i>La République du Cameroun adopte l'anglais et le français comme langues officielles d'égale valeur.<br />
L'Etat garantit la promotion du bilinguisme sur toute l'étendue du territoire.<br />
Il oeuvre pour la protection et la promotion des langues nationales.</i></p>

<p>Al leer este artículo uno se da cuenta de que la política lingüística de Camerún se articula en torno a dos ejes básicos: la promoción de las lenguas nacionales y, sobre todo, la exaltación del bilingüismo oficial, es decir, reconocer tanto al inglés como al francés los mismos valores y privilegios en la administración, la educación, los medios de comunicación y el comercio.<br />
Sin embargo, una observación de la realidad sociolingüística de Camerún deja aparecer claramente que lo que precede no es sino teoría, una simple voluntad política. En la práctica cotidiana, se nota por un lado el abandono a sí mismas de las lenguas autóctonas y, por otro lado, una clara diglosia del francés sobre el inglés. <br />
Es este fenómeno de diglosia lo que intentamos describir en las líneas que siguen.</p>

<p><b>1-Algunos datos de interés. </b></p>

<p>La República de Camerún tiene una superficie de 475.442 Km2 y su población se estima en unos 15 millones de habitantes. Limita al noroeste con Nigeria, al este con la República Centroafricana, al sur con Congo y Gabón y al oeste con el golfo de Guinea. Tiene 10 provincias entre las cuales 2 son de habla inglesa. Su capital es Yaundé.<br />
Históricamente, esta parte de África fue descubierta por Fernando Poo en 1472. Nevegando por la costa del país, le sorprendió el gran número de gambas que contenía el río <i>Wuri</i>. Así fue como lo bautizó <i>Rio dos camaroes</i>, es decir, "el río de las gambas"; lo que más tarde dio el nombre de <i>Cameroun</i> en francés y <i>Cameroon</i> en inglés.<br />
A partir de 1884, Camerún fue colonizado por los alemanes y, tras la derrota de éstos en la Primera Guerra Mundial (1916), el país pasó a mando de Francia y de Gran Bretaña. Después de la independencia en 1960, el francés y el inglés fueron adoptados como lenguas oficiales.</p>

<p><b>2-El estatuto de las lenguas autóctonas.</b> </p>

<p>Camerún es un país multilingüe donde conviven más de 250 lenguas autóctonas y lo que hace su espeficidad con respecto a otros países plurilingües es que ninguna de estas lenguas es hablada por todos los cameruneses. Este plurilingüismo parece ser un factor de división entre los cameruneses; quizá sea el motivo por el cual no existe una verdadera política gubernamental para la promoción de las lenguas nacionales y que se exalte el bilingüismo francés-inglés como factor de integración nacional.<br />
Pero el problema de este abandono parece tener sus raíces en la historia de la colonización. Ya en 1920, el gobierno francés prohibió el uso de las lenguas nacionales en la escuela y en la administración:</p>

<p>"<i>La langue française est la seule en usage dans les écoles. Il est interdit aux maîtres de se servir avec leurs élèves des idiomes du pays</i>." [1]</p>

<p>Si esas lenguas conocieron entonces algún desarrollo, fue gracias a la obra de los misioneros, no porque se preocuparan especialmente por salvarlas, sino porque para alcanzar a mayor público, para comunicarse con la gente, para  traer la "civilización" al alcance del pueblo, no lo podían hacer sino en lenguas nacionales. Así fue como las aprendieron e iniciaron la traducción de la Biblia en varias lenguas del país.<br />
Después de la independencia, le tocaba al gobierno camerunés sacar estas lenguas del olvido y del abandono. Pero no fue el caso. Sólo se exaltó la gran herencia cultural que constituye la diversidad de lenguas, sin ninguna acción eficaz y eficiente que favoreciera su expansión. Prueba de ello es el tremendo silencio mantenido con respecto al tema en las Constituciones de 1961, 1972 y 1984. Tampoco en los programas escolares figuró la enseñanza de las lenguas del país.<br />
Lo que sí se hizo, gracias sobre todo a algunas iniciativas no gubernamentales, fue la creación de algunos organismos cuyo objetivo era la promoción de las lenguas nacionales, como SIL-Cameroun y la CABTAL (Cameroon Association of Bible Translation and Literacy).<br />
En la actualidad, aunque la política lingüística del gobierno hace caso a las lenguas autóctonas y apunta a su introducción en los programas escolares todo  esto se limita a los discursos. Salvo en algunas escasísimas escuelas, privadas, y no públicas, esa enseñanza es efectiva pero no existe ningún programa oficial, tampoco hay manuales apropiados.<br />
En las televisiones, no hay ninguna emisión en lenguas camerunesas. En las radios provinciales en cambio, un 20 a 25% de los programas se emiten en lenguas nacionales, sobre todo cuando se trata de noticias de interés gubernamental o político. En todas las cadenas de tele o de radio, se emiten con frecuencia canciones en lenguas del país. Y si esto tiene éxito en lo que se refiere  a la difusión de dichas lenguas, no es suficiente para salvarlas de su progresivo retroceso.<br />
Ninguna de ellas se utiliza en la Administración, en la prensa o en la publicidad; ni siquiera en las campañas de alfabetización financiados por el presupuesto del Estado.<br />
Bidja 'a Kody [2]  resume bien la lamentable situación de las lenguas nacionales, postergadas, reservadas sólo para usos orales y familiares, exaltadas y explotadas por motivos políticos: </p>

<p><i>"Les langues nationales sont réduites à un usage oral, grégaire et familial. Leur fonction emblèmatique n'est exploitée qu'à des fins politiques ponctuelles lors des campagnes électorales. Aucune de ces langues n'est utilisée ni dans l'administration, ni dans la presse écrite, ni dans la publicité, ni à la télévision nationale, ni dans l'enseignement formel, ni dans les campagnes d'alphabétization financées par le budget de l'Etat."</i></p>

<p>Otra triste observación que se podría hacer es que últimamente, incluso en las comunicaciones familiares, se utilizan cada vez menos las lenguas nacionales. Los padres prefieren hablar francés o inglés con sus niños.<br />
Ante la abdicación del Estado en promover las lenguas del país, incapaz de elegir una o más que pueda enseñarse o que pueda compartir un gran número de cameruneses, el pueblo ha favorecido la expansión  de una lengua franca: el <i>pidgin english</i>. Es en  realidad la lengua de comunicación más popular en Camerún.<br />
Aunque el Estado no lo promueve, por miedo al retroceso del francés y sobre todo del inglés, el <i>pidgin english </i>es utilizado en la administración e incluso por los políticos quienes, mejor que nadie, son conscientes de que es la lengua de todos.<br />
En conclusión, las lenguas camerunesas están desapareciendo paulatinamente, al provecho de las lenguas oficiales, y casi nadie hace casi nada. El panorama lingüístico del país se caracteriza por no sólo la diglosia de las lenguas oficiales sobre las nacionales sino también por la del francés sobre el inglés, aunque oficialmente, el Estado es bilingüe.</p>

<p><b>3-Un bilingüismo oficial.</b> </p>

<p>Según los textos, se supone que en Camerún, el francés y el inglés gozan de los mismos privilegios. En algunos casos esto es una realidad. En el Parlamento, por ejemplo, los diputados se expresan cada uno en la lengua de su elección, en el idioma que mejor domina. Las leyes se promulgan en las dos lenguas, así como los textos gubernamentales. También en la administración y en la escuela, se utilizan las dos lenguas.<br />
La ley Nº 98/004 del 14 de abril de 1998, en su artículo 7, pone de manifiesto la igualdad de todas las comunidades lingüísticas en materia de educación:</p>

<p><i>"L'Etat garantit l'égalité des chances d'accès à léducation sans discrimination de sexe, d'opinions politique, philosophique et réligieuse, d'origine sociale, culturelle, linguistique ou géographique."</i></p>

<p>Asimismo, en los medias estatales, se utilizan el francés y el inglés.<br />
Los ministros y otros miembros del Estado proceden de las dos comunidades lingüísticas.<br />
El país es miembro de <i>Francophonie</i>, asociación de los países de habla francesa, y del <i>Commonwealth</i>, que agrupa a los países de expresión inglesa. Su pertenencia a ambas instituciones apunta a este equilibrio lingüístico y cultural oficialmente proclamado.<br />
Sólo en el dominio de la justicia es donde se notan algunos matices: en la parte francófona, se aplica el derecho civil francés, y en francés exclusivamente; en las provincias anglófonas, la tradición jurídica vigente es la británica, y en los tribunales, el inglés es de rigor.<br />
Tales son algunas manifestaciones de la voluntad política para que el bilingüismo sea algo concreto, una realidad cotidiana. Sin embargo, cada día más, se observa una progresiva dominación del francés sobre el inglés.<br />
Yaundé, capital del país y sede de las instituciones gubernamentales, está en la parte francófona del país, así como Duala, capital económica.<br />
Por otro lado, desde que el país accediera a la independencia en 1960, siempre ha sido gobernado por francófonos. Aunque los ministros pertenecen a ambas comunidades lingüísticas, el número de anglófonos siempre es muy inferior al de los francófonos.<br />
Estos factores geográficos y humanos preestablecen ya cierto orden lingüístico, es decir, la inferioridad del inglés frente al francés.<br />
El mismo desequilibrio se refleja en la demografía: sólo 3 millones de cameruneses son de habla inglesa, frente a unos 12 millones de francófonos. De las 10 provincias administrativas que tiene el país, sólo 2 son anglófonas.<br />
A la vista de estos desequilibrios, ¿cómo es posible alcanzar en Camerún la igualdad lingüística? Es muy difícil cuando en la misma administración la lengua más hablada es el francés, e incluso por los mismos anglófonos.<br />
En efecto, en este contexto donde predomina el uso del francés, un anglófono que no lo sepa hablar no podrá comunicarse en varias ocasiones y, a veces, no podrá acceder a ciertos servicios administrativos porque su interlocutor no sabe nada del inglés o simplemente porque estima que los anglófonos tienen la obligación de hablar francés.<br />
Si porque son mayoritarios, los francófonos no se sienten nada obligados a aprender otra lengua oficial del país, los anglófonos, al contrario, de buen o de mal grado deben hacerlo; es una estrategia de supervivencia.<br />
Por otro lado, en los medias nacionales,  sólo el 30% de las emisiones vienen en inglés. Y en la enseñanza superior, unos 80% de los profesores son francófonos.<br />
Además, hasta el inglés hablado en Camerún resulta a veces corrompido; sufre la influencia del francés. Observemos estos dos ejemplos: <i>Extreme north </i>en vez de <i>far north</i>; <i>Nommination</i> en vez de <i>appointment</i>.</p>

<p>En conclusión, el panorama lingüístico de Camerún es atractivo por su riqueza y diversidad, así como por la cooficialidad del francés y del inglés. Pero esto no es más que la parte visible ya que observando el asunto de cerca como venimos intentando hacerlo, uno se percata de que hay profundos problemas de diglosia que si no se resuelven pronto acabarán diluyendo al inglés y a varias lenguas autóctonas.<br />
Camerún, por más paradójico que esto parezca, se ha convertido así en uno de los escasísimos países en que el inglés retrocede en vez de expandirse. Esperemos que el prestigio internacional de este idioma, lengua por excelencia de comunicación y de comercio, ayude a su supervivencia en Camerún.<br />
En cuanto a las lenguas nacionales, sería una enorme pérdida cultural si acaban desapareciendo tal como lo deja presagiar la crónica de su lenta y progresiva muerte que se está escribiendo. Nadie, sino los mismos cameruneses, salvará las lenguas nacionales y esperemos que lo hagan pronto, antes de que sea tarde.  <br />
   <br />
[1] &#8220;Journal officiel du Cameroun, 1924&#8221;, Decretos del 1-10-1920, 20-12-1920 y 26-12-1926<br />
[2] http://www.inst.at/trans/11Nr/Kody 11.htm<br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>SUEIRO JUSTEL, J. (2002): La enseñanza de idiomas en Filipinas (siglos XVI-XIX). A Coruña, Toxoutos, 146 pp.</title>
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    <published>2004-11-01T14:59:31Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:17Z</updated>
    
    <summary>Autor: Carlos González-Espresati...</summary>
    <author>
        <name>miguel</name>
        
    </author>
            <category term="Reseñas" />
    
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        <![CDATA[<p>Autor: <b>Carlos González-Espresati</b></p>]]>
        <![CDATA[<p>El presente estudio da un repaso pormenorizado a la actividad lingüística y misionera hispánica colonial desde finales del S. XVI a finales del S. XIX, que se plasma en gramáticas, diccionarios y otros materiales didácticos de lenguas amerindias y asiáticas. La metodología en la elaboración de estas obras tiene dos etapas cuyo límite se ubica a principios del S. XIX.<br />
Como es sabido los motivos de la colonización iban desde lo puramente económico hasta lo estratégico e ideológico. Los españoles se encontraron en Filipinas con pequeños núcleos fragmentados socialmente (principales, timangas (o plebeyos) y esclavos) y divididos en tres etnias básicas (malaya, indonesia y negrita) además de chinos y musulmanes, que conformaban un conjunto de comunidades variado y disperso.<br />
Colin (1663/1900-1904) ya clasificaba las lenguas de las Filipinas en dos grupos básicos, el de las lenguas políticas (tagala, pampanga, bisaya o camarina, cagayana, ilocana y pangasinana) y el de las no políticas, que son las lenguas de los negritos, los caníbales y de otras naciones montaraces. La política de reunir a los diferentes colectivos humanos en pueblos contribuyó a que se desarrollaran como lenguas generales las más habladas del país. Quilis (1992: 116-118), por su parte,  ha clasificado de otro modo las lenguas habladas actualmente en Filipinas, si bien el autor del presente volumen señala algunas imprecisiones en su clasificación sobre las que ya el profesor Mauro Fernández había llamado la atención.<br />
Según el autor de esta interesante obra, la política lingüística que se desarrolló en Filipinas se vio condicionada por el contacto previo de los nativos con otros pueblos, y por el hecho de que el escaso mestizaje de los españoles con los nativos no favorecía la aculturación de la nueva sociedad. La corona exigió la imposición del castellano y apoyó la labor evangelizadora de la iglesia. Los misioneros contaban con experiencia, sobre todo, la de su previa labor evangelizadora en México. Pero ante la imposibilidad de extender el español debido a la escasez de medios humanos, el menguado número de colonizadores, la dispersión geográfica de la población, y también la fuerte separación entre españoles e indígenas, se hizo necesario que los misioneros comprendieran y hablaran las lenguas nativas.<br />
En el siglo XVIII hubo numerosas prescripciones de la metrópoli para inculcar el español a los naturales mediante la enseñanza de la doctrina. El peso mayor en estas tareas de evangelización recayó sobre los agustinos (que se centraron sobre todo en tagalo, pampango, ilocano y bisaya) y los franciscanos (tagalo, bisaya y bicol). Se crearon diferentes tipos de centros de enseñanza religiosos, como escuelas conventuales o parroquiales de grado elemental, colegios para hijos de españoles, colegios que además de españoles admitían algunos hijos de principales, colegios de nativos, seminarios de españoles y nativos, e incluso tres o cuatro centros universitarios. De la gran diferencia en infraestructuras existente entre los centros para nativos y los demás se infiere su escaso éxito y con él, el del español en Filipinas. Este fracaso, sin embargo, no es achacable a los religiosos, que ante la imposibilidad de extender el castellano se ven en la obligación de explicar la doctrina en la lengua de los nativos. El proceso de sustitución lingüística requería unas condiciones socioeconómicas que no se dieron en Filipinas. Como resultado evidente el autor explica que, por ejemplo, en el siglo XIX, se editaron muchos diccionarios y gramáticas filipinas en contraste con el escaso número de gramáticas del español.<br />
La actitud con que los religiosos acometieron el aprendizaje de las lenguas nativas estaba motivada evangélicamente y concedieron suma atención al rigor y a la precisión semántica en la descripción de las reglas lingüísticas que sistematizaban y que permitían facilitar su trabajo.<br />
El profesor Sueiro Justel afirma que, del mismo modo que el castellano tuvo que combatir la oposición inicial de elaborar su gramática y verter a sus letras los textos latinos y así ganar prestigio, los religiosos en Filipinas se preocuparon por conocer otras lenguas y sus culturas consiguiendo para estas una consideración inusitada, aunque su fin primordial fuese el de difundir la fe. De este modo, la enseñanza y aprendizaje de lenguas fue un instrumento que sirvió a varios fines: la conquista y el sometimiento de los indígenas con la evangelización como pretexto, la utilización de la lengua como mecanismo de control político y como vía de obtención de cargos, y, finalmente, como medio para el desarrollo del comercio con la metrópoli.<br />
El autor enumera una serie de hitos en la tradición en el aprendizaje de lenguas que se remontan en nuestra península a Menahen ben Saruk de Tortosa que realizó el primer léxico hebreo (siglo X); Abul-Gualid Meuran ben Ganah, padre de la sintaxis hebrea (siglo XI); Altaben de Zaragoza que escribe una gramática hebrea en árabe, la constitución de la Escuela de Traductores de Toledo (siglo XII); la creación de la primera escuela de lengua árabe en Mallorca, la creación de la Escuela-Facultad de árabe y hebreo en Murcia que pasará después a Játiva, donde se elaborará el <i>Vocabulario Arábigo-Latino</i>, se reúnen traductores del Corán y del hebreo en el círculo del arzobispo de Toledo (S. XIII ). Llull, por su parte, creará una escuela de lenguas orientales en Miramar. En el siglo XV, según manifiesta Sueiro Justel, &#8220; entramos en la modernidad con Nebrija al frente&#8221;. A partir de aquí el estudio de las lenguas vivas se irá incorporando al currículo.<br />
Pasa el autor a describir brevemente los diversos métodos de aprendizaje de lenguas no maternas. El primer y único método que se utilizó en la antigüedad fue el método oral. Los métodos gramaticales vendrían después para analizar y sistematizar los contenidos, aunque al principio solo se aplicaron al latín, el griego, y el hebreo. Pronto se vio el peso que tenía la letra escrita, la gramática para dignificar la lengua, y bajo este pretexto se estableció una separación entre aquellas lenguas que la poseían y aquellas que no. La enseñanza de lenguas vivas que hasta el siglo XV se realizó oralmente contará ya en el siglo XVI con gramáticas y otros materiales. Si bien en un primer momento el método oral cae en desuso precisamente por el apabullante prestigio de las gramáticas, pronto se vio la necesidad de crear sistemas mixtos para integrar la praxis en los métodos. Para la enseñanza del latín existían también una gran cantidad de materiales desde gramáticas de diversos tipos a comentarios y a la labor de los <i>Modistae</i>. El humanismo concedió gran importancia al uso correcto y contribuyó al desarrollo de las gramáticas especulativas, que atendían a la filosofía del lenguaje, pero también de las normativas, que trabajaban los aspectos más didácticos y pedagógicos. La referencia principal en los métodos de enseñanza y aprendizaje gramatical del latín fue Quintiliano, a partir del cual Erasmo elaboró su propuesta basada en la memorización de reglas y preceptos y la lectura posterior de los clásicos. También Vives siguió a Quintiliano: prestó un mayor interés a la lengua oral y estableció, de este modo, un precedente para los métodos de síntesis. El Brocense y P. Chompré, por su parte, creyeron preferible dedicar sus enseñanzas solo al conocimiento pasivo del latín. Pedro Simón Abril primó el estudio gramatical y el de los usos para después aplicarlo a la traducción. Además planteó la necesidad de la elaboración de materiales para hispanohablantes. R. Ascham en su <i>Schoolmaster: The ready way to the latin tongue</i> centraba su trabajo en la <i>doble traducción</i>, sin que la gramática fuera un objetivo prioritario. El método natural de aprendizaje del latín consistía en hacer hincapié en el uso, y en dejar la gramática para los niveles posteriores. Se memorizaban listas de vocabulario por organización temática y se trabajaba un texto, narrativo o dialogado, basado en aspectos de la vida diaria del alumno. Brabançon Clénard (1493-1592) elaboró una especie de mezcla del método directo y del audiovisual donde cabía escuchar, repetir, memorizar, aplicar en contextos adecuados y asistir a las escenificaciones que realizaban unos esclavos convertidos en actores para la ocasión. Por otro lado aportaron materiales relevantes Fernández Palencia con su <i>Universal vocabulario en latín y en romance</i> y E. A. de Nebrija con sus vocabularios.<br />
El aprendizaje gramatical de las lenguas vivas en general no figuraba en los programas humanistas, pero las necesidades económicas, políticas y militares contribuyeron al desarrollo de academias (sobre todo en Inglaterra, Países Bajos y Alemania), de preceptores y de maestros. En España se consideraba que debido a la situación política eran las demás naciones las que debían aprender español, por lo que la creación de academias fue escasa. Se necesitaba un método práctico, conversacional para aprender rápidamente lo básico de la lengua, pero la mayoría de los maestros aplicaban el método de Quintiliano, y el resultado fue un método mixto. Comenta el autor de este libro:</p>

<p>&#8220;En la codificación de las lenguas de los indios aparecerán pasajes descriptivos no solo de la norma sino del uso y muchos autores serán conscientes incluso de las variantes dialectales.&#8221;</p>

<p>No es de extrañar que también las gramáticas para extranjeros que se publican en Europa combinen el análisis teórico y la práctica lingüística. En el siglo XVI hay gran cantidad de ediciones de gramáticas para extranjeros. El autor ofrece una enumeración clarificadora: la primera gramática francesa para ingleses de 1530 de Palsgrave, o la de Charles Maupas, la de Philippe Melanchthon de 1525, la de William Lily de 1529 o la Gramática castellana de Villalón (que tenía la intención de que la lengua vulgar pudiera ser reducida a arte y existiera una norma permanente). En el Renacimiento existía la idea de que para aprender a hablar una lengua vernácula era suficiente con practicarla, en parte por prejuicio, en parte por la inexistencia de materiales de aprendizaje. Estas lagunas fueron solventándose con la elaboración de materiales prácticos como repertorios lexicográficos con apartados de ortografía, pronunciación, diálogos, modelos de conversación, de cartas, de documentos, de oraciones más frecuentes y útiles, etc. Se combinaron la memorización, la lectura de textos, los manuales de conversación, las estancias lingüísticas en el extranjero, pero incluso después de este desarrollo metodológico que derivó en la creación de los métodos de síntesis la parte gramatical predominó al menos hasta el siglo XIX.<br />
El autor ofrece algunos ejemplos de esta evolución. <i>Iuania </i>fue un método de Bathe para aprender latín que alcanzó un gran éxito durante el siglo XVII en toda Europa. En el prólogo de esta obra se exponían problemas teóricos sobre la enseñanza, como la necesidad de conseguir la integración de la soltura del método directo y el rigor del gramatical. También se comentaba la relación que existía entre el aprendizaje como análisis y la adquisición como uso, términos habitualmente confundidos. Esta teoría, en opinión de Sánchez Pérez (1992) es interesante, aunque los resultados de su aplicación no fueron satisfactorios. Para Comenius, otro de los llamados fundadores de la didáctica de las lenguas en el Renacimiento, es posible aprender varias lenguas solo a través del uso con los hablantes en los países en los que estas se hablan, aunque también es posible adquirir cierto nivel con un maestro en el propio país. En su manual <i>Iuania Linguam Reserata</i> contextualiza el vocabulario y las estructuras lingüísticas en torno a una serie de contenidos (Dios, la naturaleza y el hombre en sociedad) completados por una serie de ilustraciones sobre la vida cotidiana, para procurar que este aprendizaje visual sea lo más semejante al aprendizaje de los niños.<br />
Al llegar a Filipinas los religiosos se encuentran lenguas y realidades diversas. Por primera vez se piensa en la lengua como fenómeno social, se comprende la importancia de la relación existente entre lengua y cultura, se da la conciencia de que lo que se investiga es una más de las diferentes maneras de percibir el mundo. En general no encuentran escritos ni material lingüístico, por lo que empiezan a recoger datos de las nuevas culturas y tierras que descubren. En Filipinas es necesario realizar una búsqueda de datos lingüísticos. Quizás fueron los primeros lingüistas de la historia que realizaran esta labor de campo, de observación y recogida de datos. El autor expone de qué modo &#8220;tras ganarse la confianza de los niños, transcribían a papel lo que oían y la intención, contexto, finalidad [...] posteriormente lo ponían en común [...] y lo sometían a comprobación posterior&#8221;. Los niños suelen resultar buenos colaboradores, intérpretes que ayudarán a recopilar la información lingüística que los religiosos requerían para poder crear luego escuelas de idiomas destinadas a propagar el culto y a facilitar la labor comercial. En la elaboración de los léxicos y gramáticas no se podían basar en los clásicos, como hacían sus colegas en Europa, ya que solo contaban con la posibilidad de estudiar la lengua oral y esto les permitió, entre otras cosas, apercibirse de la importante variedad dialectal existente en las islas. Los religiosos se impusieron como principales tareas el aprendizaje de las lenguas nativas y el de las lenguas de los inmigrantes chinos y japoneses para preparar la evangelización de otras tierras. El aprendiz contaba con un libro de lectura (una doctrina o un catecismo) que debía memorizar. Además podía escuchar las voces de los feligreses en la iglesia para practicar &#8220;la correcta pronunciación, acentuación y entonación&#8221; como si se tratase de un modelo &#8220;escuche y repita&#8221;. Los ejercicios consistían en estructuras preestablecidas: memorizaban el catecismo y luego estudiaban el libro de Verdugo para acabar con el <i>Arte y Reglas de la lengua tagala</i> de Blancas de San José. El sistema de aprendizaje era mixto. Por un lado la conversación y por otro memorización de las gramáticas elaboradas por los religiosos. En efecto, vocabularios y gramáticas empezaron a circular de mano en mano entre los religiosos a partir de 1593. Los religiosos se convierten en traductores, gramáticos, lexicógrafos y pedagogos, todo ello por utilizar la lengua como puente de los valores cristianos. Estos valores recubrieron con su ideología las tradiciones, fiestas y rituales ya existentes, como las representaciones teatrales o los juegos florales.<br />
La orientación metodológica de los materiales puede deducirse de las declaraciones de intenciones de los prólogos y los prefacios, o de la propia estructura y contenido de las obras, o inferirse de los comentarios de los cronistas. José De Acosta, por ejemplo, en <i>De Procurande Indorum Salute</i>explica el tipo de metodología que considera más adecuada. Los primeros religiosos que llegan a Filipinas, en 1565, eran franciscanos y conocían, por haber estado en México, la obra de Alonso de Molina. Incluso alguno de ellos, como Juan de Ayora, había sido discípulo suyo. La obra de Molina hizo de nexo entra la de Nebrija y las que se desarrollaron en Filipinas. De Acosta realizó una gramática de la lengua mexicana y aunque parece que esta obra sería conocida por los religiosos filipinos está pendiente de documentar con rigor esta conexión. Alonso de Molina en los preliminares de su arte resume su metodología para la enseñanza de segundas lenguas en la que pesan sobre todo el empleo de la gramática y del diccionario, pero también la necesidad del uso y la elaboración de otros materiales como vocabularios, doctrinas, diálogos y pláticas. Molina plantea un método de síntesis unos 40 años antes que Bathe, y propone graduar el aprendizaje con la siguiente escala: a) gramática; b) vocabulario; c) lectura de autores; d) conversación; e) escuchar a los hablantes.<br />
El padre de Acosta por su parte defiende el aprendizaje directo de los nativos: tras estudiar alguna sencilla gramática y algunos otros escritos, su sistema se basa en la memorización, la elaboración de textos y la realización de ejercicios escritos de imitación. Fray Francisco de San José en su libro <i>Báculo de Párrocos</i> del s. XVII, expone una concepción del aprendizaje más basado en el buen oído que en la gramática.<br />
El Padre Blancas de San José realizó la primera gramática del tagalo que se conserva, y que, además, sirvió de paradigma para gramáticas posteriores incluso de lenguas diferentes. Su método se basa en el aprendizaje oral, para el que es preciso aprender la pronunciación correcta, la interpretación adecuada de los significados y el orden de palabras. La estructura se compone de los siguientes epígrafes: a) preliminares, que contienen una composición poética, una oración y una dedicatoria; b) arte tagala, seis lecciones que describen formal y funcionalmente la lengua; c) libro de reglas, que estudia las partículas y la reduplicación de las sílabas; c) índice de raíces (aparecido en su 3ª edición). Su método es un manual contrastivo y progresivo que obliga a hablar, escuchar y entender a los nativos, lo que en ocasiones recuerda al Nebrija de las <i>Introductiones Latinae</i> por la disposición de la materia, y al de la <i>Gramática Castellana</i> por su método que describe funcionalmente por contraste el tagalo con el español. Esta influencia es extensiva a todos los misioneros, que aunque no conocieran la obra de Nebrija podrían haber llegado a las mismas conclusiones. En todo caso el objetivo de estas obras es evidente: resolver todas las cuestiones que ofrecieran dificultad a los religiosos. En opinión de Sueiro Justel, la obra de Blancas de San José fue una obra práctica y didáctica que rompió con la tradición europea. Está aún por determinar el grado de influencia posterior en la lingüística española y europea de la obra de Blancas de San José, bien a través de Hervás y Panduro, bien a través de Urruticoechea, que influirá en la obra de Humboldt.<br />
Gaspar de San Agustín escribió su <i>Compendio de la Arte de la lengua tagala</i> en 1724 que constaba de un prólogo en el que reconocía su deuda con Nebrija y Blancas, de quien imitó la disposición de la materia, y de un cuerpo de la obra con alguna aportación como la del capítulo VII, que explica la prosodia. Por su parte, Francisco Coronel elabora su <i>Arte y Reglas de la lengua pampanga</i> en 1621 que consiste en una pequeña lista de reglas y paradigmas que apenas contienen información sobre el castellano y en las que, por lo tanto, no existe un estudio comparativo. El Padre Francisco López escribe el <i>Arte y lengua Yloca</i> de 1628. En su prólogo se manifiesta la intención de seguir a Nebrija, cita a Blancas y advierte sobre la pronunciación de la lengua. Toma sus ejemplos del catecismo <i>Doctrina cristiana</i> de Belarmino. Organiza el contenido en dos libros, el primero sobre las partes de la oración , y el segundo sobre las composiciones de los verbos (de modo semejante a un trabajo de sintaxis). Álvaro de Benavente sigue en su <i>Arte de la lengua Pampanga</i> de 1699 el modelo de Coronel y entre otros un <i>Arte y Bocabulario</i> del P. Bergamo además de los modelos de la gramática latina y castellana. Distribuye la materia de un modo similar a los anteriores autores, y aunque no se trata de una gramática contrastiva acude en ocasiones al latín y al castellano. Afirma que las lenguas de las islas parecen más bien dialectos de una sola lengua que lenguas independientes. Sebastián de Totanes escribe un <i>Arte de la lengua tagala</i> de 1745, una obra similar a la de Blancas en cuanto a su disposición. En el prólogo comenta los materiales anteriores que se han escrito sobre la lengua tagala y confiesa haber seguido para la elaboración de su obra una gramática latina y otra castellana. La obra se caracteriza por sistematizar y ordenar mejor las cuestiones que en Blancas aparecían dispersas, numerar el cuerpo, exponer el paradigma de las formas y a continuación dar una explicación poniendo ejemplos y comparaciones con el español. Se trata de una gramática apropiada para españoles y nativos.<br />
Por lo que respecta al siglo XIX, apunta Sueiro Justel las innovaciones de los gramáticos españoles en Filipinas. Se ha comentado más arriba cómo la enseñanza de lenguas extranjeras fue incorporándose al currículo de estudios en Francia, Inglaterra y Alemania, en España Carlos III también se encargó de potenciarla. En Filipinas hacia el siglo XIX la enseñanza del español pasa a tener una finalidad docente, conforme a un Real Decreto de 1863. La necesidad de métodos de enseñanza para los alumnos de colegios y escuelas desarrollará la industria editorial, que tendrá a estos como compradores. Durante este siglo se reeditaron gramáticas y vocabularios y se editaron nuevas gramáticas castellanas dirigidas a niños de primaria. También aparecieron nuevas gramáticas de lenguas filipinas con métodos renovados, como la de Zueco de San Joaquín, por ejemplo: este autor escribió un método y una gramática del bisaya que aplicaba parcialmente el método Ollendorf. Su propuesta consistía en comprender y memorizar alguna cuestión gramatical, memorizar vocabulario, ejercicios de traducción y de gramática, repetición de palabras y frases, y comprobación de los resultados en el solucionario. También se elaboran muchas gramáticas bilingües o traducidas de una lengua a otra, sobre todo para enseñar castellano, la <i>Gramática Chamorra</i> (sobre la lengua de la isla Guam), la <i>Gramática hispano&#8211;ilocana</i> de Vivó y Juderías, un método de tagalo de Julius Miles, la <i>Introducción al estudio de la lengua castellana en Isinay</i> de Joaquín Lázaro, la Gramática hispano-ilocana de J. Naves, una gramática castellana escrita en ibanag por Pedro Nolasco de Medio, una gramática del castellano en tagalo de Sinforoso Apacible, unas <i>Lecciones de gramática castellana en tagalo</i> de Mariano Sevilla y Villena, y un <i>Estudio sobre la lengua tagala</i> y una <i>Ortografía tagala</i> de José Rizal. Estos materiales están orientados en general a la práctica oral pero sujetos a la norma, utilizan ejercicios de repetición de palabras, estructuras de pregunta-respuesta, memorización y aplicación de reglas, prácticas de traducción y redacción, etc.<br />
Durante el siglo XIX se reeditaron léxicos de siglos anteriores, y se reutilizaron materiales antiguos para elaborar diccionarios. El <i>Vocabulario de la lengua tagala</i> de Juan de Noceda se reedita en 1832, también el de Domingo de los Santos en 1835, y el <i>Vocabulario de la lengua bicol</i> de Marcos de Lisboa en 1865. El <i>Diccionario de la lengua bisaya y haraya de la Isla de Panay</i> de Alonso de Méntrida se reedita en 1841 y el <i>Vocabulario de la lengua pampanga en romance</i> de Diego Bérgamo o el <i>Diccionario ibanag-español</i> de José Bugarín se ven incrementados con nuevas voces y expurgados de aquellas que habían caído en desuso en sus reediciones. También se elaboraron nuevos diccionarios: a) de tipo académico como el <i>Diccionario hispano-bisaya</i> de J. Martín; b) de características menores, como el <i>Diccionario de términos comunes tagalo-castellano</i> de Rosalío Serrano, o el de Eligio Fernández, c) de uso escolar como el <i>Diccionario hispano-bisaya</i>, de Sánchez de la Rosa. Aparecieron también diccionarios y léxicos especializados, de tipo comercial, administrativo, de la vida militar, de la botánica y zoología, etc., para solucionar las necesidades de comunicación de los colonos civiles, y manuales de conversación con los mismos fines como el <i>Vade-Mecum Filipino</i>... de Venancio Abella de 1873. Surgen también materiales docentes de gramáticas latinas pero se echa en falta la ausencia de obras lexicográficas específicas dedicadas al español de Filipinas.<br />
¿Cuáles son, según Sueiro Justel, las consecuencias de la lingüística misionera en Filipinas? Los religiosos hicieron converger las tradiciones gramatical y oral para conseguir el sistema más pedagógico. Este esfuerzo no se encuentra teorizado en ningún tratado, pero en los prólogos de las obras se observa la preocupación por la metodología del aprendizaje. Los religiosos se prepararon para los estudios contrastivos y tipológicos como consecuencia de las circunstancias a las que tuvieron que enfrentarse. Tomaron conciencia de la variedad y el parentesco de las nuevas lenguas con las europeas o las de la antigüedad clásica contribuyendo a los estudios que más tarde llevaría a cabo Lorenzo Hervás y Panduro y en general a la formación de conceptos fundamentales para la lingüística moderna. Según el autor de este interesante libro, la concepción de los universales lingüísticos influirá de manera decisiva en la conformación de las ideas lingüísticas de la gramática de Port-Royal, estableciéndose una conexión entre la lingüística renacentista, la desarrollada en el ámbito colonial y el paradigma moderno. Otra consecuencia de la lingüística misionera fue la problemática de la política lingüística, el desarrollo de la sociolingüística y su repercusión en los modelos lingüísticos. Fenómenos como los neologismos, los préstamos, los extranjerismos o la conciencia de la existencia de una variedad lingüística criolla, empezaron a ser tomados en consideración.<br />
En conclusión, los misioneros en Filipinas adoptaron una actitud muy positiva ante la realidad cultural y lingüística que se encontraron. Si bien es cierto que esta actitud estaba motivada por su interés evangelizador no lo es menos que consiguieron de paso dignificar las lenguas y las culturas nativas. Su actitud, además de positiva, fue práctica, fusionaron los métodos de enseñanza europeos para obtener instrumentos de trabajo más perfeccionados. La labor que llevaron a cabo tuvo que sortear el gran escollo de la laguna de material lingüístico, por ello sus estudios fueron sincrónicos y basados en documentos orales. Como consecuencia de lo anterior se convirtieron en lingüistas de campo. Probablemente el mayor representante de estos estudios fue Blancas de San José, por la superación que supuso de los modelos anteriores. En definitiva, el estudio del profesor Sueiro Justel representa una contribución muy interesante para el conocimiento de la obra lingüística misionera hispánica en las antípodas durante un periodo de más de trescientos años. Su interesante lectura no puede más que alentar a los investigadores al estudio concreto, comparativo e historiográfico del pensamiento lingüístico de las obras descritas en su documentado trabajo.</p>

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    <title>Leticia. Estudios lingüísticos sobre la Amazonia colombiana, de Manuel Alvar</title>
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    <published>2004-11-01T23:00:41Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:17Z</updated>
    
    <summary>Autor: Miguel Gutiérrez Maté...</summary>
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        <name>miguel</name>
        
    </author>
            <category term="Revisión de un clásico" />
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.imaginando.com/lengua/">
        <![CDATA[<p>Autor: <b>Miguel Gutiérrez Maté</b></p>]]>
        <![CDATA[<p>   Manuel Alvar es sin duda la figura más importante dentro de los estudios de Dialectología Española y, en buena medida, el padre de esta disciplina (y de otras accesorias o afines a ella) tal y como hoy la entendemos. De las muchas variedades del español dentro y fuera de España fue la colombiana una de las que con más fuerza atrajo el interés de don Manuel. Pocos años antes de emprender el estudio del que aquí nos ocupamos, había tratado de la obra y lengua de uno de los representantes más destacados del Humanismo en Indias, Juan de Castellanos [1]. Pero quiso después enfrentarse, como buen dialectólogo, con la realidad viva de la lengua y, así, en septiembre de 1975 y julio de 1977 llevó a cabo un trabajo de campo muy valioso en la ciudad de Leticia (y alrededores), situada junto al Amazonas, en el extremo sur de Colombia, en una zona fronteriza al sur y al oeste con Perú y al este con Brasil y en donde sobreviven comunidades indígenas que mantienen sus tradiciones y lenguas. En suma, un rico mosaico cultural y un microcosmos lingüístico.<br />
   <i>Leticia</i> es una compilación de estudios diversos que tienen en común, aparte del área estudiada, la intención de dar respuesta a cuestiones difíciles sobre la lengua (tanto que a menudo los lingüistas prefieren dejar responderlas a sociólogos y antropólogos), tales como las actitudes lingüísticas que tienen grupos poblacionales muy distintos cuando se enfrentan a contactos culturales o las causas que provocan, en tales circunstancias, el abandono o el mantenimiento de una lengua y, en función de ello, el desarrollo o no de una sociedad. El volumen incluye una monografía sobre la variación fonética en la zona, otra sobre el léxico fluvial de la Amazonia colombiana y dos en que estudia las actitudes de distintos grupos de hablantes (en una se centra sobre todo en el caso de un bilingüe de español y portugués que tiene esta última como lengua materna; en la otra, en los indígenas que sienten la necesidad de aprender español). Además, se incluye un estudio etnográfico de Elena Alvar sobre &#8220;artesanías amazónicas&#8221; y tres apéndices: en ellos se recogen datos demográficos &#8211;con las estadísticas y mapas oportunos y las conclusiones que pueden extraerse de ellos&#8211;, se transcriben fonéticamente y se transliteran en alfabeto normal una serie de textos (casi narraciones orales) proferidos espontáneamente por las gentes de Leticia, y se describen, de nuevo, las actitudes lingüísticas de un pueblo indígena, en este caso, el yagua, que vive (auto)marginado del resto de indígenas. Por último, aparecen láminas y fotografías de objetos, paisajes y gentes que nos hacen sentir mucho más cerca del Amazonas y nos confirman que, por mucho amor que tengamos a nuestra disciplina, la Filología, una imagen siempre vale más que mil palabras.<br />
   En el nivel fónico llama la atención del autor el hecho de que ciertas realizaciones de un mismo fonema puedan coexistir, entremezclándose, en un determinado hablante sin que ninguna de estas variantes tenga carácter intencional, lo que explica como un tipo de polimorfismo. Se ocupa de fenómenos fonéticos como la relajación y asibilación de /r/, la velarización de /n/ en posición implosiva, el cierre de vocales medias tónicas, la pronunciación muy abierta de /y/, etc., fenómenos que no son en absoluto privativos de esta zona y que le sirven para decidir si, dentro del español colombiano, la variedad de Leticia ha de ser considerada costeña o serrana. En palabras del propio Alvar:</p>

<p><i>Estamos, pues, ante una peculiaridad lingüística como tantas y tantas del español de América, sin que sea posible caracterizar el sistema con peculiaridades específicas, sino en función de algunas formas de polimorfismo, en verdad que ni complicadas ni originales, y en la falta de unos procesos que claramente hagan pensar en la nivelación. Modalidad ecléctica entre las llamadas costeñas y serranas, o serrana en la que han desaparecido dos rasgos que se consideran en retroceso: la elle y la jota (si es que existe en el resto de Colombia)</i></p>

<p>   El habla de Leticia es muy heterogénea (téngase en cuenta lo variado del contingente poblacional que se asentó en estas tierras desde los años 30 del siglo XX: incluso los propios colombianos venían de muchos departamentos distintos&#8211;), lo que explica en buena medida el polimorfismo al que aludíamos antes, pero &#8211;y esta es una de las tesis fundamentales de la obra&#8211; este polimorfismo se da en el nivel del habla, mientras que en el nivel de la lengua se viene experimentando un proceso de nivelación.<br />
   Para describir la gran riqueza del léxico fluvial, Alvar realiza encuestas no sólo en Leticia (donde los pescadores estaban muy castellanizados) sino también en Nazareth, localidad próxima a aquella, en la que los pescadores hablaban mayoritariamente ticuna y algunos, español.	A partir de los datos de unos y otros, estudia las unidades de los distintos campos léxicos relacionados con el río; en él puede haber terrenos pantanosos o <i>cuchuchos </i>y por él transitan canoas &#8211;hechas de <i>lagarto </i>por el <i>maestro canoero</i>&#8211;, <i>chatas </i>y otras embarcaciones, que pueden ir cubiertas con una <i>tolda </i>(de carpintería) o con un <i>pamacare </i>(vegetal), que se <i>aseguran </i>(amarran) en tierra por medio de unas <i>guayas </i>(cabos) para luego poderlas <i>varar </i>(sacar a tierra) con la ayuda de unos <i>durmientes </i>(palos para varar). Los pescadores, que se alimentan a menudo de <i>sancocho </i>(un hervido de plátano, yuca, arroz, cebolla y pescado), para su trabajo usan el <i>chinchorro </i>(red barredera), el anzuelo con un cebo como la <i>capironda </i>(un tipo de plátano) o bien prefieren <i>chusar </i>(arrojar el arpón con la mano). Entre los nombres de peces, por citar algunos de la lista que ofrece el autor, destacan el <i>caguara </i>(voz de origen caribe que designa un pez de unos 40 cm., muy escamoso y de color amarillo claro) o el <i>paco </i>(voz quechua referida a un pez de medio metro, de color rojo y muy espinoso); entre los nombres de tortugas, la <i>matamatá</i>, de 40 cm. y gran cabeza (la voz es probablemente tupí) y entre los de serpientes, la <i>chiboya</i>, que puede alcanzar hasta 20 metros (la palabra también es tupí); entre las aves destacamos el <i>tunche </i>(voz quechua), considerado de mal agüero, y entre los vegetales ligados al medio fluvial, el <i>canangucho </i>, voz tupí que designa a una palmera silvestre que gira siguiendo el curso del sol.<br />
   De su estudio sobre el léxico fluvial amazónico concluye el autor que la terminología es mayoritariamente española, aunque hay algunos términos quechuas, caribes y tupíes, estando estos últimos en mayor número que los otros indigenismos, lo que hace pensar que la lengua primitiva de la región pertenecería al grupo tupí-guaraní, y sobre ella se habrán ido adaptando los términos de otras lenguas indígenas; aunque, dentro del dominio tupí, &#8220;estas orillas amazónicas debían ser regiones de extrema periferia, sin la acción centrípeta que el tupí ejerció para los territorios brasileños, por lo que, frente al portugués de la región, el español tiene muchos menos términos de origen tupí y se ha podido generalizar muy ampliamente la lengua nacional&#8221;.<br />
   Elena Alvar, por su parte, estudia las artesanías amazónicas, las técnicas de los indígenas de la zona para elaborarlas y el léxico que emplean para denominarlas: así, hablan de <i>nui: rai</i> para referirse a las coronas de plumas grandes que colocaban en la cabeza de las jóvenes durante su <i>pelazón</i> (un rito iniciático que no hará falta explicar) o de <i>pacarás</i> para aludir a las canastas hechas de bejuco entretejido para transportar harina (&#8220;tal vez sea el trabajo más conseguido, tanto por su belleza como por la variedad de formas&#8221;).<br />
   Uno de los informantes que más aportaron para el estudio de actitudes lingüísticas fue el de un bilingüe español-portugués, que usaba el español para su vida social y profesional y el brasileño en casa. Éste sabía separar muy bien ambos códigos (escogía entre unas realizaciones fonéticas u otras según el que manejara), pero parecía preferir el español al portugués &#8211;aunque ésta fuera la lengua única de su hogar&#8211;, puesto que, al ser de Leticia, se consideraba colombiano y, por tanto, hispanohablante (de modo que a esta actitud subyace la idea de Estado moderno).<br />
   Quizá destaque de entre los demás estudios, por su originalidad, por la sensibilidad que muestra el autor al tratar el tema y, en definitiva, porque parece que los otros trabajos apuntan de un modo u otro a este capítulo (lo que confirma la unidad del libro que reseñamos), el que dedica a las &#8220;actitudes lingüísticas indígenas&#8221;. En él habla de bilingüismo, de las ventajas de usar el español, de la relación entre lengua y desarrollo económico, etc. y todo lo hace a partir de los testimonios de los informantes de la región, pues no hay nadie mejor que ellos mismos para explicar su situación actual. Para ello entrevistó a hablantes de las cuatro etnias importantes de la zona: huitotos, mirañas, muinanes y ticunas, si bien la situación de estos últimos es algo distinta porque mantienen su lengua con mayor vitalidad. Además de estos grupos, estudia (en un capítulo aparte) la lengua de los yaguas &#8211;&#8220;una comunidad que se autoconsume&#8221;, que vive aislada después de haber huido de la explotación en el Perú&#8211; y también tuvo noticias de un grupo étnico, el cocama, cuya lengua había desaparecido.<br />
   Todos los pueblos indígenas admiten las ventajas de usar el español y se dan cuenta de que &#8220;los idiomas desaparecen por el comercio y la vida&#8221;, aunque unos tienen una visión más trágica que otros sobre este proceso, que es reflejo del proceso más general de transculturación, en el que pueden intervenir factores culturales, biológicos, económicos y afectivos. Un informante huitoto expresó su desolación, algo exagerada pero no lejos de la realidad, al ver que las lenguas indígenas se van perdiendo poco a poco, a la par que las costumbres y modos de vida de estos pueblos, para imitar las maneras del hombre blanco; sin embargo, no llegan a asimilarse a él por falta de dinero, por la dificultad para conseguir ocupaciones dignas, y entonces, tras haber intentado incorporarse a la sociedad nacional y haber fracasado, vuelven a sus antiguos modos, pero ya no se identifican con ellos y quedan en el aire, sin poder vivir como indios y rechazados por la sociedad de los blancos.<br />
   Ante todo, hay que tener en cuenta que la dispersión de los grupos indígenas (situación en buena medida heredada de los tiempos de la explotación del caucho) es el factor fundamental de la desaparición de lenguas. Se puede percibir, pues, una tendencia al bilingüismo, motivada por la escuela, el comercio (que usa el español a modo de lengua franca, aunque sólo para unas ciertas necesidades comunicativas) y la Iglesia, que usa el español para evangelizar. Sin embargo, ninguno de los factores indicados es lo suficientemente fuerte como para hacer que los indígenas aprendan bien el español (es frecuente, por ejemplo, que en una sociedad indígena en que se hablen cinco o seis lenguas la escolarización de grupos tan heterogéneos no pueda ser efectiva).<br />
   Otra cuestión es cómo consideran los indios sus lenguas con respecto al español, que, en todo caso, es visto como lengua extranjera. Lo más habitual es que las consideren <i>dialectos</i> o <i>indiomas</i> (es decir, idiomas de indios), en oposición al español (al que, por cierto, llaman así y no <i>castellano</i>).<br />
   En suma, revisando ahora el libro en su conjunto, podemos decir que es la obra de un lingüista y de un dialectólogo que nos muestra todo su sentir de antropólogo y de filántropo, que se empeña en trasladarnos a esas lejanas tierras donde unos hombres se debaten entre lenguas y culturas manteniendo siempre su dignidad y la lucidez para dar cuenta de lo que está aconteciendo.</p>

<p>[1] Me refiero a su libro <i>Juan de Castellanos: tradición española y realidad americana</i>, Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1972. El libro que nosotros estudiamos aquí, publicado en la misma editorial, es de 1977.</p>]]>
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    <title>Ciencia y conciencia</title>
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    <published>2004-12-01T00:48:03Z</published>
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    <author>
        <name>miguel</name>
        
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            <category term="Editorial" />
    
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        <![CDATA[<p>Hace algo más de tres años algunos de nosotros asistimos ilusionados al II Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celebró en nuestra ciudad de Valladolid, titulado entonces "El español en la sociedad de la información". Se debatieron cuestiones interesantes relacionadas con la lengua española, se habló de su unidad mantenida en paralelo con una evidente diversidad, su convivencia con otras lenguas, su presencia y difusión en medios de comunicación y medios de masas como Internet, etc. Pese a que hubo ponencias de gran nivel académico o en las que se propusieron algunas respuestas a la cantidad ingente de preguntas que se plantearon sobre la lengua y alguna conferencia (la de clausura, por ejemplo, a cargo de Carlos Fuentes) que expresó con lucidez lo más esencial de la lengua y el ser humano, la sensación general que nos quedó a algunos de los asistentes fue la de un cierto desencanto: se trataron temas importantes de manera superficial, se buscó el efectismo y una sorprendente preocupación por reunir el mayor número de tópicos posible -eso sí, contándolos en pocas palabras, con la pretensión de que estas fueran bellas y profundas-.<br />
El pasado mes de noviembre tuvo lugar en Rosario (Argentina) el III Congreso Internacional de la Lengua Española; esta vez, digamos que por evitar el costoso desplazamiento, preferimos seguir el evento por medio de la prensa. La sensación de <i>dejà </i><i>vu </i>fue inevitable: de nuevo, sobre la palestra, la unidad/variedad de la lengua, el peligro que corre la diversidad lingüística por el empuje de la globalización, la necesidad de incidir en la enseñanza del español en comunidades no hispanófonas, etc. Ante todo, se intentó concienciar al público (al que estaba presente y, sobre todo, a la gran masa a la que trata de llegar un congreso de tales características) sobre los problemas atingentes a nuestra lengua, sobre la necesidad de prescribir una norma lingüística panhispánica, de unificación, que dé cabida, por contradictorio que parezca, a las diversas normas nacionales (por cierto, que en el seno del congreso se aprovechó para anunciar la próxima publicación, en la primavera de 2005, del <i>Diccionario panhispánico de dudas</i>). Sin embargo, no creemos que esta tarea de concienciar al ciudadano haya de estar reñida necesariamente con hacer ciencia lingüística (este debería ser el objetivo de todo simposio sobre la lengua o el lenguaje; incluso diremos que ése es, en gran medida, el espíritu que pretendemos dar a esta sección de nuestra revista). De este modo, tanto los intereses del escritor que se enorgullece de usar la lengua española porque es, según él, como se ha llegado a decir, "la que con más elocuencia y belleza nos da el repertorio más amplio del alma humana, de la personalidad individual y de su proyección social" (¡!), como los del linguista o filólogo que tiene interés científico por hechos más concretos de la lengua y como los del ciudadano de a pie que continuamente se pregunta cómo alcanzar prestigio a través de su habla, si lo que dice "está bien dicho" o no, tendrían representación en un congreso como este. Solo podemos desde ahora permanecer atentos por si el próximo congreso internacional de la lengua, que tendrá lugar en Cartagena de Indias, intentara satisfacer las expectativas de los distintos grupos a que nos hemos referido. <br />
Pero, de todos modos, no haga caso el lector de nuestras palabras (no son tan airadas como puede parecer), desconfíe de ellas, y recuérdese, sin ir más lejos, lo que dijo Franciso Ayala en el discurso de apertura del congreso de Rosario: "nuestras palabras sirven no solo para ayudarnos a indagar en los misterios del universo, sino también, lamentablemente, para intentar engañarnos los unos a los otros, de donde proceden las distintas formas de superchería; o lo que quizás sea peor, hasta la mera vacuidad a que parece aludir la famosa queja de Hamlet: <i>words</i>, <i>words</i>, <i>words</i>".</p>]]>
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    <title>Mérida (Venezuela): la ciudad y su particularidad lingüística</title>
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    <published>2004-12-01T00:50:15Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:17Z</updated>
    
    <summary>Autora: María Josefina Valeri...</summary>
    <author>
        <name>miguel</name>
        
    </author>
            <category term="Estudios" />
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.imaginando.com/lengua/">
        <![CDATA[<p>Autora: <b>María Josefina Valeri</b></p>]]>
        <![CDATA[<p>Dentro de las ciudades capitales en Venezuela, existe una que se llama Mérida. Ésta es una ciudad que creció sobre una meseta en cuyo relieve montañoso sobresalen dos formaciones: la Sierra de la Culata que domina toda su porción noroccidental y la Sierra Nevada en el sector central que se prolonga hacia el noreste hasta la Sierra de Santo Domingo. En la Sierra Nevada destaca el pico Bolívar (imagen 1) que representa el punto más alto de Venezuela con unos 5.007 metros sobre el nivel del mar.  La Sierra Nevada está formada también por los siguientes picos: El Humboldt y El Bonpland, ambos con 4900 metros de altura sobre el nivel del mar, y los otros cuatro picos conocidos como Águilas Blancas: La Concha, Toro, Espejo y León con altitudes de más de 4700 metros sobre el nivel del mar. Los picos antes mencionados son los que componen la Cordillera Andina de Mérida, y visto desde el norte de la América del Sur, es en la Cordillera de Mérida donde se inician Los Andes, las montañas del Sur de América que se expanden a través de siete países: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile. </p>

<p><img alt="El Pico Boliva_vista desde la ciudad.jpg" src="http://www.imaginando.com/lengua/archivos/imagenes/vistadesdelaciudad.jpg" width="300" height="225" border="0" /><br />
    Imagen 1) El Pico Bolívar visto desde la ciudad</p>

<p>La Sierra Nevada así como también otras formaciones naturales que se encuentran en Mérida han atraído visitantes a la ciudad, pero, sin duda, lo más destacado que se encuentra en ella es el teleférico más largo y alto del mundo (imagen 2), el medio a través del cual se desplazan la mayoría de los turistas desde la ciudad hasta el pico Espejo. Los turistas más aventureros hacen la travesía hasta el pico Bolivar practicando senderismo y alpinismo a través de los  parques nacionales de La Mucuy y Sierra Nevada.</p>

<p><img alt="teleférico de Mérida.jpg" src="http://www.imaginando.com/lengua/archivos/imagenes/telefericodemerida.jpg" width="310" height="210" border="0" /><br />
    Imagen 2) Vista de Mérida desde el teleférico</p>

<p>La Sierra Nevada también ha sido fuente de inspiración para muchos poetas, sin embargo, la más significativa para los merideños es la leyenda de <i>Las cinco águilas blancas </i>de Don Tulio Febres Cordero. Las formaciones naturales y las tradiciones de la gente han hecho de Mérida una de las tres  ciudades turísticas principales de Venezuela. </p>

<p>Pero para Mérida la naturaleza no lo es todo. En 1810 fue fundada, por Fray Juan Ramos de Lora, la Universidad de Los Andes (ULA), y ha sido desde entonces la segunda casa estudiantil del país. Desde el inicio de la fundación de la ULA la ciudad ha acogido a los merideños así como también a estudiantes de pueblos y estados aledaños. La vida de la ciudad es netamente estudiantil pues la ciudad gira entorno a las actividades de la universidad. La ULA es la principal fuente de empleo de la ciudad; su importancia económica se evidencia por la cuantía de su presupuesto que supera al presupuesto de la Gobernación del Estado de Mérida. Esta hermosa ciudad es conocida a lo largo y ancho del país como la ciudad estudiantil de Venezuela, debido a la históricamente manifiesta vocación cultural que la ha convertido en asiento de empresas educacionales de hombres preocupados por el desarrollo del conocimiento en todos sus campos. </p>

<p>La Universidad no está concentrada en un núcleo único, sino que se encuentra esparcida por toda la ciudad agrupando las diferentes facultades en núcleos. En el núcleo La Liria se concentran las áreas de las ciencias sociales, y una de las facultades que forma ese núcleo es la Facultad de Humanidades y Educación en donde se encuentra el Centro de Dialectología del Departamento de Lingüística de la Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela. Este Centro de Dialectología además de impartir las asignaturas relacionadas con el Lenguaje y la Lingüística tanto en la licenciatura como en los cursos de postgrado de la Maestría en Lingüística y el Doctorado en Lingüística, desarrolla también actividades de investigación que tienen como objetivo principal la descripción sistemática del español de Mérida desde sus primera manifestaciones hasta el uso actual.</p>

<p>El español del merideño ha sido siempre un tópico que discutir por el resto de las regiones venezolanas. Desde afuera de Mérida siempre se oye opinar que los merideños hablan con entonación rítmica, y para el común del venezolano es la entonación lo que diferencia el habla de Mérida del habla del resto del país. No obstante, hay un rasgo característico en el habla del merideño: es la forma de tratamiento de <i>usted </i>como marcador de identidad. En todas las clases sociales predomina el uso de <i>usted</i>; el merideño utiliza el <i>usted</i>, pronombre personal de segunda persona singular, como pronombre único. Lo emplean para dirigirse hacia abuelos y padres, superiores, desconocidos, personas de servicio &#8211;este último con la excepción de los hombres jóvenes de estrato alto- entre compañeros de estudio y entre los amigos íntimos. Sin embargo, el uso de usted puede variar a <i>tú</i>, y se puede oír de manera alterna <i>tú</i>/<i>usted </i>cuando el hablante merideño detecta que su interlocutor es foráneo. Es tal el arraigo del <i>usted </i>en el día a día del merideño que cuando utilizan el <i>tú </i>muchas  veces se puede escuchar paráfrasis como las siguientes: <i>qué piensa tú</i>, <i>fijase tú</i>. Así como el merideño prefiere tratar de <i>usted</i>, al momento de ser tratado, exceptuando a las personas mayores, le es indistinto que lo llamen de <i>tú </i>o de <i>usted</i>, pero considera que el trato de <i>tú </i>es amable y, a veces, confianzudo, mientras que el trato de <i>usted </i>lo consideran respetuoso. Puede concluirse que el pronombre que los merideños prefieren tanto en la producción como en la recepción es <i>usted </i>(Álvarez y Barros 2000).</p>

<p>Corrientemente se da por sentado que el dialecto de poder es también el dialecto de prestigio, la variedad más valorada social y culturalmente, de ser esta creencia verdadera entonces el habla de prestigio en Venezuela es la caraqueña, la de la capital y el centro del poder, pero éste no es el caso. Aunque para los caraqueños su dialecto es importante, es notable la admiración de los caraqueños por el dialecto de Bogotá-Colombia (Bentigolio y Sedano: 1999). En un estudio sobre el dialecto de prestigio, realizado por Álvarez, Hoffman y Valeri (2002) en relación con las actitudes de hablantes merideños hacia los dialectos de Mérida y del centro del país, se les pidió a los informantes que respondieran a doce preguntas luego de escuchar una grabación-estímulo que buscaban caracterizar a cuatro hablantes: todos del sexo masculino, dos merideños y dos caraqueños, cada par de varones de 30 y 60 años de edad. Se encontró que los merideños prefieren a sus paisanos para que los represente en un congreso internacional, para hablar sobre sus problemas de trabajo, para pedirles un consejo así como también darles dinero en préstamo; en cuanto a los caraqueños prefirieron al joven para animar una fiesta y también lo consideraron el más simpático, y al señor de 60 años lo consideraron como empleado de oficina. Este trabajo llegó a la conclusión de que la preferencia del merideño es endocéntrica, es decir, que para los merideños el dialecto de prestigio es su propio dialecto. Los merideños no consideran como prestigiosa la variedad de Caracas, a pesar de ser la variedad hablada en la capital del país y por lo tanto en el centro del poder. </p>

<p>De las publicaciones con las que se cuenta hasta ahora en Venezuela, el dialecto de la región de que ostenta el poder político, es decir, el dialecto central, no parece ser el dialecto de prestigio del país, ni siquiera entre sus propios habitantes (Malaver, en prensa). Obediente (1999:219) muestra cómo se está dando un proceso de revalorización del ser andino dentro de la propia comunidad regional. Por último, en un estudio sobre actitudes lingüísticas realizado por Álvarez, Martínez y Urdaneta (2001) en relación con las ciudades de Mérida y Maracaibo, con preguntas directas que preferían los informantes para realizar diferentes funciones, se encontró una preferencia acentuada por el dialecto de Los Andes por sobre el dialecto central. El dialecto de Los Andes se consideró apropiado para usarse en lo cultural y lo político, tanto en el país como en el extranjero.</p>

<p>Para finalizar, es importante resaltar que los habitantes de la ciudad de Mérida, Venezuela, se distinguen de los del resto del país por el orgullo que muestran por elementos claves que configuran su identidad: la entonación rítmica del habla, el tratamiento respetuoso de usted para dirigirse a otra persona, y el creer que su dialecto tiene mayor reputación que cualquier otro de los que se hablan en Venezuela.</p>

<p><br />
Bibliografía:</p>

<p>Álvarez, Alexandra y Ximena Barros (2001). <i>Sistemas en conflicto: las formas de tratamiento en la ciudad de Mérida</i>, Venezuela. <i>Lengua y Habla</i>, 6.</p>

<p>Álvarez, A., H. Martínez & L. Urdaneta (2001). "Actitudes lingüísticas en Mérida y Maracaibo. Otra cara de la identidad".  <i>Boletín Antropológico</i>, Mérida. <i>Actitudes lingüísticas hacia distintas variedades dialectales del español latinoamericano y peninsular</i>. Vol. II, 52: 145-166.</p>

<p>Álvarez, Alexandra ,Gabriela Hoffmann, María Josefina Valeri (2002).<i>El dialecto de prestigio: un estudio de actitudes de hablantes merideños</i>.INTERLENGUAS: Mérida: Universidad de Los Andes.</p>

<p>Bentivoglio, Paola & Mercedes Sedano. (1999).  Matthias Perl & Klaus Pörtl (eds.) <i>Identidad cultural y lingüística en Colombia, Venezuela y en el Caribe hispánico</i>. Tübingen: Niemeyer: 135-160.</p>

<p>Malaver, Irania (en prensa). <i>Dime cómo crees que hablas y te diré quién eres: Actitudes lingüísticas en la comunidad de habla caraqueña. Una mirada indagatoria a un sentir colectivo</i>.</p>]]>
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    <title>Gramática de la argumentación. Estrategias y estructuras, de Vincenzo Lo Cascio</title>
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    <id>tag:www.imaginando.com,2004:/lengua//5.79</id>
    
    <published>2004-12-01T11:59:55Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:18Z</updated>
    
    <summary>Autor: Miguel Gutiérrez Maté...</summary>
    <author>
        <name>miguel</name>
        
    </author>
            <category term="Revisión de un clásico" />
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.imaginando.com/lengua/">
        <![CDATA[<p>Autor: <b>Miguel Gutiérrez Maté</b></p>]]>
        <![CDATA[<p>¿Puede establecerse una tilpología de la argumentación? ¿Puede ser estudiada en términos de categorías y funciones? En definitiva, ¿puede formalizarse la argumentación? No sabemos si estas preguntas, a las que, entre otras, Lo Cascio intenta dar respuesta en el libro que revisamos [1], han de ser respondidas por el lingüista, el semiótico o el filósofo, pero está claro que si con ello se pretende hacer ciencia de una característica de la comunicación verbal humana como es la argumentación, inherente, aunque en distinto grado, a todo tipo de discurso, merece la pena que esta labor se desempeñe (aunque no necesariamente de modo exclusivo) desde la Lingüística, con los instrumentos con que esta disciplina dota al estudioso para un riguroso análisis (independientemente de cual sea la formación de Lo Cascio, es obvio que pretende dirigir su estudio hacia la Lingüística y para ello atiende a ciertos planteamientos de las Gramáticas de Constituyentes y de la Pragmalingüística).</p>

<p>Para distinguir entre diferentes “modelos argumentativos” el autor plantea cuatro objetivos de estudio, que va desarrollando a lo largo de la obra: la distinción entre la forma y el contenido del mensaje argumentativo, los escenarios o situaciones que determinan la elección y organización del mensaje, los procedimientos o ritos que se emplean para argumentar y las estrategias de valoración del proceso argumentativo. Todo ello le lleva a establecer el marco en el que debe integrarse una “gramática” de la argumentación, cuyo análisis desarrolla en los capítulos centrales y que constituye el valor principal del libro, aunque, como veremos, no el único (de hecho, adelantamos que nos parecen más meritorios el intento de formalizar un hecho comunicativo como la argumentación y los planteamientos pragmáticos que subyacen a dicho intento que la definición de las categorías y reglas que constituyen esta gramática en particular).</p>

<p>La argumentación se da en algunos actos de habla (comisivos, directivos, asertivos) y no en otros (expresivos y declarativos). Por contra, podemos entender la argumentación como un acto complejo constituido por otros actos, como un macroacto de habla en que el acto ilocucionario (el que “indica la acción que hacemos para obtener una reacción en nuestro interlocutor, para definir nuestra posición con respecto a él o para manifestar qué tipo de intenciones tenemos cuando producimos un acto de habla”) es el acto mismo de argumentar y el acto perlocucionario (“la acción que provocamos y obtenemos en nuestro interlocutor”) es el acto de aceptación o rechazo, la persuasión o el convencimiento del interlocutor (o también la manipulación de éste). El acto es útil (“feliz”) si obtiene el efecto perlocucionario.</p>

<p>Junto a los auténticos procedimientos argumentativos puede haber fuerzas externas (fuerzas “suasivas”, en palabras de U. Eco) que determinan el éxito (la persuasión) más allá del contenido o la calidad de la argumentación: el contexto, el embellecimiento estilístico, la entonación, la gestualidad y otros instrumentos semióticos pueden servir para crear las premisas con el fin de convencer al interlocutor.</p>

<p>La situación pragmática exige también el cumplimiento de una serie de condiciones esenciales para la felicidad del acto argumentativo: a saber, unas condiciones de reconocimiento (el interlocutor ha de reconocer que se halla ante una argumentación), unas condiciones de corrección –que constan de condiciones preparatorias (ha de darse la necesidad de defender una opinión; la situación debe requerir una argumentación; el interlocutor ha de estar interesado y defender una opinión contraria o, por lo menos, estar dispuesto a intervenir argumentativamente) y las condiciones de seguridad (excluidas, evidentemente, de aquellos discursos argumentativos con intención de manipular)- y, por último, unas condiciones de éxito (se inicia una argumentación sólo cuando se espera poder cumplir el acto perlocutivo).</p>

<p>Lo Cascio estudia con detalle (sobre todo en el capítulo 8) aquellos casos en que el efecto perlocutivo del acto argumentativo no es tanto la mera persuasión como la manipulación. Distingue dos tipos básicos de manipulación: una manipulación interna a la argumentación, obtenida jugando con las reglas generales y remarcando la organización lingüística, haciendo creer, por ejemplo, que los enunciados utilizados son argumentos apropiados para sostener o refutar una tesis cuando en realidad no lo son y una manipulación de los datos externos, obtenida al formular afirmaciones o aportando argumentos que en realidad resultan falsos.  </p>

<p>Para el estudio de la argumentación además de prestar atención al núcleo (formal y significativo) de la argumentación y a la situación pragmática, se ha de atender a los criterios de valoración o de aceptación de la validez del razonamiento por parte del oyente, lo que se hace en función no sólo de la calidad del razonamiento sino también de la calidad del comportamiento (desde el punto de vista de la coherencia de los protagonistas, de la atmósfera, de las condiciones externas, de las emociones, etc.). La argumentación, por tanto, se valora en el proceso de interacción verbal; además, el sujeto argumentante, sabedor de dicha valoración, puede prever las objeciones del interlocutor, formulándolas él mismo, para poder prevenir y encauzar la discusión como él desee, incluso cuando su interlocutor esté presente. Esta idea de Lo Cascio está cerca, en nuestra opinión, del concepto de retroalimentación, entendido como aquella característica del lenguaje humano que, por una parte, lleva al hablante a rehacer su mensaje según las reacciones del oyente (retroalimentación parcial) y, por otra, le permite ir reelaborando el mensaje a medida que habla (retroalimentación total), en este caso, por ejemplo, introduciendo nuevos argumentos si él mismo se da cuenta de que el razonamiento es confuso.</p>

<p>Todo razonamiento se desarrolla en un contexto específico o, dicho propiamente, en un lugar textual, que define la situación comunicativa. Se puede hacer una tipología de los lugares argumentativos en función de la presencia y la posición de los protagonistas: puede haber argumentaciones con o sin interlocutor presente, pueden ser a favor o en contra de opiniones expresadas con anterioridad, pueden presentar una disputa en la que los protagonistas partan de tesis diferentes o bien puede ocurrir que éstos coincidan en la búsqueda de argumentos en favor de una única tesis interaccionando y colaborando para definir si la formulación de la tesis se presenta correctamente y cuáles son los argumentos más válidos para mantenerla.</p>

<p>Podemos seguir elaborando tipologías de la argumentación en función de otros parámetros. Así, distinguimos entre una argumentación con carácter dialéctico o retórico (basada en el tipo de público y en el tipo de circunstancias en que se enuncia, se sirve de argumentos subjetivos) y otra de tipo apodíctico (se fundamenta en argumentos objetivos y en deducciones lógicas que deben ser válidas para cualquier tipo de público y, en consecuencia, satisfacen las condiciones de felicidad del acto argumentativo sólo gracias a una correcta aplicación de principios deductivos y un uso correcto de las premisas), que vienen a corresponder con lo que podríamos llamar argumentaciones opinables y verificables, respectivamente. Distinguimos también entre la argumentación oral y la escrita, diferente de aquella porque requiere que se explicite cada componente y se marque con las formas o exponentes lingüísticos correctos para que sus función sea clara. En el debate oral son importantes, de un lado, los factores emotivos y la valoración de los interlocutores y del público ante el que, o por el que, se desarrolla el debate, y, de otro, la oficialidad del lugar en el que se desarrolla la discusión. Asimismo, cabe separar los textos argumentativos unidireccionales de los que no lo son: los unidireccionales son aquellos que no tienen réplica (argumentativa) prevista, sino tan sólo actos perlocucionarios: un texto publicitario, por ejemplo, exige del destinatario solamente capacidad de interpretación y de valoración, sin que se le pida ninguna justificación de la posición asumida por él; en otro texto unidireccional como el discurso o prédica son importantes las palabras y eslóganes claves que el político adopta, las palabras que los teleespectadores, los electores, etc. deben memorizar y asociar a su mensaje (“la perlocución de la persuasión no se consigue con la fuerza del razonamiento, sino con la fascinación de la puesta en escena”). En el capítulo 9 Lo Cascio desarrolla más detenidamente esta tipología textual argumentativa y caracteriza de manera muy sucinta algunos “lenguajes especiales” (como el de las matemáticas, la medicina, el derecho o la economía), los mecanismos de la retórica política y el lenguaje publicitario.</p>

<p>Sin embargo, el mayor mérito del autor es la delimitación de una serie de categorías y funciones de la argumentación que componen la gramática de la argumentación. Son necesarios al menos tres elementos para que un texto pueda caracterizarse como argumentativo: el dato (D) o argumento (A), la tesis u opinión (O) y la regla general (RG), que pone en relación los otros dos elementos. Esta última no tiene por qué aparecer explícitamente, sino que puede ser inferida, puede ser una categoría vacía en muchas contextos (sería interesante elaborar tipologías textuales en función de la tendencia a la presencia/ausencia de la RG: por ejemplo, parece una característica de muchos cuentos enunciar las RG). Así, llega el autor a proponer la “regla de la formación mínima”:</p>

<p>Una argumentación (ARG) está compuesta de una opinión (O) y de al menos una justificación (JS) de tal opinión (ARG= O + JS). Toda JS está compuesta de un A y de una RG que permite que A sea adecuado para la O con la que, dentro del nodo ARG, JS está relacionada</p>

<p>Esta regla podríamos formularla por medio de un diagrama arbóreo o por medio de corchetes, como utilizaremos de aquí en adelante (junto al corchete de cierre anotamos la categoría argumentativa de que se trata) [2]:</p>

<p>[ [x]O [ [y]A [z]RG ]JS ]</p>

<p>Argumentos (A) son los hechos, las pruebas o los datos sobre un hecho determinado. La opinión (O) es la tesis o la hipótesis avanzada, la pretensión inferida a partir de los datos. La regla general (RG) es la garantía a partir de la que si se tienen ciertos datos o argumentos, se pueden sostener y, por lo tanto, se justifican ciertas tesis u opiniones. La RG no debe considerarse por fuerza como una ley de la naturaleza, y en consecuencia objetiva, sino que en muchos casos puede ser o haber sido establecida por el hombre y manar de su dimensión social, histórica, moral y cultural, de modo que RG no es igual a Regla Objetiva; “se trata –dice Lo Cascio- de que los protagonistas compartan el mismo universo ideológico, lleguen al acuerdo de asumir en sus parámetros valorativos las mismas reglas generales”.</p>

<p>A estas categorías esenciales añade Lo Cascio, siguiendo el modelo de Toulmin, otras tres categorías especificativas, de carácter opcional: la fuente (F), el calificador (C) y la reserva (R). F es el fundamento de las garantías o de las informaciones y está en relación con el concepto de “autoridad”; distinguimos varios tipos de autoridades (del experto, religiosa, de la masa, de la valoración subjetiva del hablante y oyente, etc.), que suelen desempeñar un papel muy importante para la persuasión (y para la manipulación, si se falsean dichas autoridades). Calificadores (C) son los elementos que caracterizan, aunque relativizándolos, modificándolos modalmente, las tesis aducidas o los argumentos propuestos. R tiene como función indicar que, a partir del mismo dato utilizado para llegar a la opinión sostenida, puede llegarse, en la misma situación, a conclusiones diferentes aplicando reglas generales distintas.</p>

<p>Aunque es común que sea la situación pragmática y contextual la que permita identificar la función argumentativa que desempeña cada uno de los enunciados en un discurso argumentativo, no es menos frecuente que aparezcan “indicadores de fuerza” (IF) que conecten los enunciados e indiquen su papel dentro del discurso. Lo Cascio resuelve esta posibilidad de prescindir de los IF –lo que en principio podría suponer un problema para la formulación de las reglas de la argumentación- diciendo que “la lexicalización [es decir, la explicitación] del indicador de fuerza es facultativa, pero desde el punto de vista semántico, hay que considerarlo siempre presente. Así, pues, se le debe reservar un lugar, aunque esté vacío, para indicar el rol argumentativo del enunciado”. Los indicadores de fuerza pueden introducir el macroargumento (<i>ahora me explico</i>, <i>el razonamiento es que</i>, etc.), un argumento o dato (<i>puesto que</i>, <i>de hecho</i>, <i>en efecto</i>, etc.), la tesis o conclusión (<i>por consiguiente</i>, <i>así pues</i>, <i>por tanto</i>, <i>de ahí que</i>, etc.), la regla general (<i>a partir de..., </i><i>dado que..., </i>etc.), la modalidad o el calificador (<i>quizá</i>, <i>probablemente</i>, <i>necesariamente</i>, etc.), la fuente o autoridad (<i>como dice..., según..., </i>etc.), una reserva (a<i> menos que..., excepto que...,</i> etc.) y también un refuerzo o una alternativa, categorías de las que hablaremos más adelante. Obsérvese que muchos de estos IF, si no la mayoría de ellos, coinciden con los llamados normalmente “marcadores discursivos” o “partículas discursivas”, lo que hace que debamos considerar su función argumentativa como una característica de estas unidades tan estudiadas por la lingüística contemporánea. </p>

<p>Lo Cascio establece algunas leyes o restricciones a la aparición de IF, como la Regla de Alternancia Léxica que manda que de los dos componentes obligatorios, O o A, sólo uno puede estar marcado por un IF, de modo que no podemos tener argumentaciones del tipo de <i><b>Puesto que </b>tengo fiebre, <b>luego </b>tengo gripe</i>; sin embargo, a nuestro entender, sí son aceptables frases del tipo <i><b>Como </b>Juan se ha comportado siempre como un padre modelo con su hija, <b>entonces </b>no es extraño que diga que no ha sido él quien la ha pegado </i>(aunque el ejemplo es nuestro, Lo Cascio no propone explicación para otros casos parecidos).</p>

<p>Nos corresponde ahora poner algunos ejemplos para ver el análisis de argumentaciones, como en el caso siguiente:</p>

<p><i>Juan es el padre de María, así, pues, es probable que no haya sido él quien la haya pegado</i><br />
[[[Juan es el padre de María]A/D [<i>e</i>]RG]JS [[así pues]IF [[es probable que]C [no haya sido él quien la haya pegado]CO]CO´]CO´´]ARG</p>

<p>donde <i>e </i>significa "categoría vacía" y CO, conclusión (categoría equivalente a O, pero más propia de argumentaciones verificables, objetivas), que suele relacionarse con datos (D) -la categoría para argumentaciones verificables correspondiente a los argumentos- más que con argumentos (A) propiamente dichos. Este ejemplo no lo explica Lo Cascio en todos sus constituyentes, pero es posible que él hubiera preferido llamar, como hace otras veces, E al "enunciado" que es introducido por el IF. Sin embargo, no terminamos de ver qué ventajas ofrece señalar que se trata de un enunciado cuando, en principio, intentábamos definir las categorías argumentativas a las que pertenecen estas unidades enunciativas o actos de habla con que se trabaja en este modelo de análisis de la argumentación (sería como si, en un análisis de sintaxis, quisiéramos llamar la atención sobre el hecho de que tratamos con unidades léxicas). Por ello nosotros preferimos seguir utilizando el modelo X´ de la gramática generativa y llegar a establecer lo que en un diagrama arbóreo sería el "nudo" CO´´. Por desgracia, Lo Cascio no representa de ningún modo en particular cuando se cierra definitivamente la estructura y se constituye, por así decir, un sintagma, para dejar de añadir barras.</p>

<p>Otro ejemplo -este sí explicado por Lo Cascio- nos sirve para ver el tratamiento que hace de la categoría R:</p>

<p><i>La casa está a oscuras; probablemente no hay nadie, a no ser que no quieran que entren mosquitos</i><br />
[[[[La casa está a oscuras]A [<i>e</i>]RG]JS [[probablemente]C [no hay nadie]O]O´]ARG [[[<i>e</i>]A [<i>e</i>]RG2] [[a no ser que]IF [no quieran que entren mosquitos]O2]O2´]ARG2-R]ARG´</p>

<p>donde vemos que la reserva (R) consiste en una segunda argumentación (ARG2) -en realidad podríamos pensar que R es sólo la segunda O que se expande en una segunda argumentación-. También vemos el problema de asignación de referente de las categorías vacías, pues mientras el argumento de ARG2 se refiere al de la primera argumentación (por eso lo llamamos simplemente A), la RG de la segunda argumentación no se refiere a la de la primera.</p>

<p>La aparición conjunta de F y el operador modal C, ambos como modificadores o especificadores del núcleo A la podemos estudiar en casos como el siguiente:</p>

<p><i>Probablemente se quedará en casa porque, según lo que me han dicho, parece que no debe moverse</i><br />
[[[Probablemente]C [se quedará en casa]O]O´[[[porque]IF [[según lo que me han dicho]F [[parece que]C [no debe moverse]A]A´]A´´]A´´´ [<i>e</i>]RG]JS]ARG</p>

<p>Añadamos un ejemplo más para ver cómo se representa el fenómeno de la recursividad en la argumentación (recuérdese que CO y O son variantes de la misma categoría):</p>

<p><i>Tengo fiebre, luego tengo la gripe; por lo tanto, está bien que guarde cama</i><br />
[[[[<i>e</i>]RG [tengo fiebre]A]JS [[luego]IF [tengo la gripe]O]O´]ARG [[por lo tanto]IF [está bien que guarde cama]CO]CO´]ARG´</p>

<p>Al modelo de seis categorías que había propuesto Toulmin, Lo Cascio añade otras dos categorias especificativas: el refuerzo (RE) y la contraoposición o alternativa (AL). Si bien la reserva no sirve para reforzar la opinión sostenida, sino para proponer una opinión alternativa, el refuerzo (RE), en cambio, muestra que el argumento elegido es lo suficientemente potente como para justificar de forma absoluta la opinión defendida o la tesis avanzada; de hecho, el refuerzo subraya que existe un fenómeno muy importante que induciría a extraer una conclusión diferente de la adoptada, pero que tal fenómeno se revela como débil frente al otro argumento que nos ha llevado a la opinión defendida actualmente y que es más decisiva (secuencias del tipo de “si se tiene en cuenta también el hecho de que...”, “sin contar que...”, “aunque...”, etc. introducen un enunciado que actúa como refuerzo). Una frase argumentativa como <i>Italia cree en Europa, dado que está en la CEE, no obstante sus finanzas corran riesgos </i>la analizaríamos del modo que sigue (el autor consideraría RE –en este caso, RE´- como un complemento que se adjunta al A principal):</p>

<p>[[Italia cree en Europa]O [[<i>e</i>]RG [[[dado que]IF [está en la CEE]A]A´ [[no obstante]IF [sus finanzas corrar riesgos]RE]RE´]A´´]JS]ARG</p>

<p>La contraoposición o alternativa (AL), categoría en la que no nos detendremos porque es muy poco estudiada por el autor y a menudo es difícil de distinguir de la categoría anterior (de hecho la Gramática de Constituyentes que se propone aquí podría prescindir, a nuestro modo de ver, de esta categoría), se da en aquellos textos en que un argumento está acompañado por un refuerzo y se escoge marcar la opinión en vez del refuerzo. </p>

<p>Como hemos visto en el análisis de los ejemplos de arriba, Lo Cascio propone aplicar la teoría chomskyana de X´ para representar las relaciones y combinaciones entre las categorías argumentativas que previamente ha definido (también permite, o, mejor, exige, la presencia de categorías vacías cuando son necesarias) y especifica, aunque no hemos creído necesario reproducirlas aquí, las reglas de reescritura correspondientes para el estudio de constituyentes y para dar cuenta de la recursividad en la argumentación. En palabras del propio autor:</p>

<p>"Un análisis de tipo generativo no sólo nos impulsa a identificar categorías y funciones del texto, sino que nos lleva a enunciar reglas de ligamento, reglas que hacen específico y dinámico un texto. En efecto, creo que la gramática textual -encaminada a plantear hipótesis acerca del modo en que se construye un texto- puede avanzar útilmente en la dirección de una organización de tipo generativo. Generativo se entiende aquí no en el sentido de una teoría que intente identificar ideas universales o innatas, o procure proporcionar sobre todo reglas de gramaticalidad y buena formación de las secuencias lingüísticas -como hace a menudo la gramática generativa de tipo sintactista-, sino en el sentido de una gramática generativa basada fundamentalmente en el concepto de sistematicidad, jerarquía, recursividad, economía, ligamento o productividad, y como gramática que pretende formular reglas lo más generales posibles, distinguiéndolas de aquellas específicas y que forman los parámetros que caracterizan y distinguen una lengua particular de otra".</p>

<p>En suma, el autor elabora una Gramática Generativa de la argumentación, no completa, pues no describe todas las reglas que podríamos hallar, ni pródiga en ejemplos, pues él mismo plantea algunos que por su dificultad no llega a analizar, pero que tiene el gran mérito de intuir que una formalización de la argumentación es posible y así dar cuenta de los distintos fenómenos argumentativos con los mismos instrumentos con que damos cuenta de los fenómenos sintácticos de las lenguas naturales.</p>

<p>[1] El texto original fue publicado en Florencia en 1991 con el título <i>Grammatica dell´argomentare. Strategie e strutture</i>. La traducción española que manejamos, editada por Alianza, data del año 1998. </p>

<p>[2] Lo Cascio emplea más la representación formal por medio de árboles, aunque también usa corchetes. Nosotros preferimos esta última opción por motivos de espacio.<br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>La realidad sociolingüística de Costa de Marfil</title>
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    <published>2005-01-01T18:12:53Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:18Z</updated>
    
    <summary>Autora: Veronique Louisa Kousso Adje...</summary>
    <author>
        <name>miguel</name>
        
    </author>
            <category term="Estudios" />
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.imaginando.com/lengua/">
        <![CDATA[<p>Autora: <b>Veronique Louisa Kousso Adje</b></p>]]>
        <![CDATA[<p>Después de la Segunda Guerra Mundial, Africa fue partida como una tarta entre los países europeos que habían ganado la guerra. Costa de Marfil le correspondió a Francia, que empezó la colonización en dicho país igual que en la mayoría de los países de África occidental. En 1893 se creó la primera escuela francesa en costa de marfil. A partir de esta fecha, el francés se convirtió en la lengua  obligatoria, administrativa y oficial de Costa de Marfil. Se prohibió el habla de otras lenguas africanas en las escuelas y en los lugares públicos. A partir de 1960 Costa de Marfil accedió a la independencia y eligió el francés como lengua oficial. Así, pues, el francés ha sido y sigue siendo la lengua oficial hablada en Costa de Marfil. </p>

<p>Al reflexionar sobre este dato histórico de Costa de Marfil, nos viene a la mente una pequeña  curiosidad o, mejor dicho, una serie de preguntas como las siguientes: ¿es el francés la única lengua hablada en Costa de Marfil? ¿al lado del francés no hay otras lenguas locales habladas por esa población africana?</p>

<p>En el estudio que sigue intentaremos contestar a estas preguntas presentando primero el país y ocupándonos, después, de otras lenguas locales habladas en Costa de Marfil. Por último, mostraremos la influencia de esas lenguas locales sobre el francés.</p>

<p><b>1. Datos generales </b></p>

<p>Costa de Marfil, en realidad llamada <i>CÔTE D&#8217;IVOIRE</i>, es un país situado en África Occidental. Tiene una superficie de 322.463km2. Está limitado al norte por Burkina y Malí, al sur por el Golfo de Guinea, al este por Ghana y al oeste por Guinea y Liberia. Su población -según estimaciones de 2004- es de 17.327.724 habitantes, de los que al menos tres millones son trabajadores inmigrantes y sus familias. Costa de Marfil tiene dos capitales, Abidjan, la capital económica, y Yamoussoukro, la capital política y administrativa. La lengua oficial es el francés. Tiene como régimen político el democrático y la moneda usada es el franco CFA. <br />
Dada la diversidad externa e interna de los medios naturales y la variedad de las corrientes históricas migratorias que han venido formándose desde siglos atrás, no se puede pensar ni decir que no haya otras lenguas habladas en esta costa.  </p>

<p><b>2. Lenguas locales de costa de marfil</b></p>

<p>Costa de Marfil es una encrucijada de culturas donde se encuentran todas las grandes civilizaciones de Africa occidental: la civilización <i>mandé </i>procedente del alto Níger, la <i>voltaica </i>originaria de las sabanas de Níger, los <i>akan</i>, procedentes de las tierras del oro del Este y los <i>krou</i>, originarios de las grandes selvas. Así, pues, todas estas civilizaciones importantes y potentes se asentaron en cada región estratégicamente huyendo de las sucesivas guerras de los antiguos imperios. Con el tiempo, se formó la costa de marfil, llamada así por la cantidad de elefantes (y de marfil) que los franceses hallaron en esta tierra. De esta gran división de grupos étnicos resultó una cantidad de lenguas que los franceses llamaron dialectos porque, según ellos, son hablas, sin escritura, que no han evolucionado a lo largo del tiempo. Pero esta tesis fue desmentida por Delafosse, quien, a mi entender, se aproxima un poco a la verdad. Según el sociólogo francés J. Delafosse, hay mas de sesenta lenguas de los cuales derivan otros dialectos: <i>En côte d&#8217;ivoire, il y a en realité selon la finesse de l&#8217;analyse, plus de 60 langues et dialectes parlées  sur tout le territoire nationnal. </i></p>

<p>Según un estudio del Instituto de Lingüística Aplicada (I.L.A) de Abidjan titulado <i>La côte d&#8217;ivoire profonde</i>, las más difundidas de todas estas lenguas son (las clasifico en función del grupo al que pertenecen):</p>

<p>-AKAN (Abé, Abouré Avikam, Adioukrou, Agni, Abron, Abidji, Akye, Abouré , Ayaou ,Anno, Apolo, Baoulé ,Ehotile, Essouma, Ebrié ,Ega, M&#8217;bato Krobou,...).<br />
-MANDE del SUR (Dan, Guerré, Wè ,Yacouba Gouro, gagou,...)  <br />
-MANDE del NORTE (Malinké, Bambara, Senoufo ...)<br />
-KROU (Beté, Kroumen,...) </p>

<p>De estas grandes lenguas derivan unos centenares de dialectos que se diferencian los unos de los otros por la tonalidad y las formas de denominar las cosas. Sin embargo, a veces, hay semejanzas entre los dialectos de un mismo grupo. Así, por ejemplo, para 'zapatos' la lengua akie emplea la palabra <i>m&#8217;mabua</i>, la lengua ebrie, <i>m&#8217;gbagba </i>y la agni, <i>m&#8217;gbaba</i>. Cabe recordar que estas tres lenguas forman parte del mismo grupo étnico y cultural, llamado akan.</p>

<p>A lo largo del tiempo y con el fenómeno de la modernización, las lenguas africanas sufrieron una dejadez por parte de los hablantes. Sólo se hablaban entre las personas mayores que vivían en el pueblo. Incluso, los jóvenes y los niños que nacieron a partir del año 1975 ya no sabían hablar las lenguas locales y hablaban sólo el francés.</p>

<p>A finales de los años 80 surgió una crisis económica, social y política que desembocó a nivel político en el multipartidismo. Toda la actividad económica estaba en manos de los extranjeros y los jóvenes marfileños no podían trabajar. En el ámbito social, había una crisis de identidad: los marfileños querían afirmar su singularidad y su autenticidad frente a los demás flujos migratorios provenientes de países limítrofes que se hicieron después de la independencia por razones de trabajo o huyendo de la pobreza en sus países. Es este hecho el que refleja un estudio sobre los problemas de la población marfileña titulado <i>La Côte d&#8217;Ivoire à travers ses racines</i>:</p>

<p>"La cote d&#8217;ivoire au lendemain des independances a été caracterisée par une urbanisation massive et désordonnée, ce fenomène est particulièrement né dans les régions du sud oú l&#8217;impact colonial a été le plus fort et oú, pour des raisons écologiques, les transformations économiques ont été radicales.La tres grosse majorité des populations des villes du sud est formée par des gens du nord ,auxquels la colonisation a ouvert les terres du sud qui leur étaient jusque-là soigeuseument fermées . Ila sont venus d&#8217;abord comme commerçant, puis, comme planteurs, enfin comme mannoeuvres en quête de travail. Non seulement, on y trouve de nombreux manding de guinée ou du mali mais aussi des voltaiques de toute espèce  et particulièrement des mossis , fuyant la pauvreté de leurs pays". </p>

<p>Esta crisis social provocó una ruptura de comunicación entre padres e hijos. Como consecuencia de ello, se registraron muchos fracasos escolares, delincuencia juvenil y otros problemas relacionados con la incomprensión y la busca de apoyo de los jóvenes. Como solución a ese caos, el gobierno propuso la promoción da las lenguas locales:</p>

<p>"Que les parents enseignent à leurs enfants leurs langues vernaculaires et qu&#8217;ils en fassent usage au sein de la famille". </p>

<p>Más aún, llevó a cabo un programa nacional de promoción de lenguas locales a través de:</p>

<p>- la creación de radios locales que emiten programas en lenguas vernáculas(<i>radio lepin </i>que habla el Akié, <i>radio paix sanwi </i>que habla el Agni, <i>radio bouaké </i>que habla el Baoulé, <i>radio man </i>que habla el gueré). <br />
- la difusión de programas de televisión (como <i>Mensonge d&#8217;un soir</i>) sobre cuentos populares en los cuales se usaban tanto el francés como la lenguas locales <br />
- se fomentó el uso de las lenguas locales importantes del país en telediarios a partir de las 7 de la tarde (<i>Nouvelles du pays</i>).</p>

<p>También se estudió la posibilidad de enseñar las lenguas locales en los colegios pero esta medida no tuvo éxito por razones tribales. Este es uno de los motivos por los cuales el gobierno eligió el francés como lengua nacional y oficial. Pero ¿cómo se hizo la cohabitación entre el francés y las lenguas locales?</p>

<p><b>3. Influencia de las lenguas locales sobre el francés. </b></p>

<p>A pesar de  su carácter multilingüe, Costa de Marfil optó por el francés como lengua nacional y oficial relegando las lenguas locales a un segundo plano por intereses económicos, políticos y étnicos. Prueba de ello es que el padre de la nación y primer presidente del país, el difunto Felix Houphoüet Boigny, y todos los presidentes que gobernaron después de él, temiendo guerras tribales, propusieron la unión de todas las fuerzas para conseguir el desarrollo y la felicidad del pueblo marfileño. Es el mismo consejo que propone el partido que está al mando ahora, el FPI, en el preámbulo de su proyecto de constitución  de Costa de Marfil: </p>

<p>"Le peuple Ivoirien<br />
-Conscient de sa diversité ethnique, religieuse, culturelle fortement désireux de bâtir une Nation unie , prospère et solidère;<br />
-Convaincu que seule l&#8217;union dans le respect de la diversité socio-linguistique de la côted&#8217;Ivoire lui garantira la victoire dans le combat pour la modernité, le developpement, et le bien-être de l&#8217;ivoirien et lui assurera le respect et la consideration des autres nations (...) le francais est et reste la langue oficielle",</p>

<p>lo que quiere decir que los marfileños, conscientes de su diversidad étnica, religiosa y cultural deben unir sus fuerzas para ganar la lucha por la modernidad, el desarrollo y la felicidad del pueblo marfileño. Así, pues, la diversidad sociolingüística ya no es un problema sino un arma de combate para ganar el reto del desarrollo socioeconómico, político y cultural del país. Y este hecho los jóvenes ya lo tenían muy claro cuando, para solucionar el problema del tribalismo se les ocurrió la maravillosa idea de crear una lengua franca llamada el <i>nouchi </i>que es una mezcla del francés con una lengua  fomentada por el comercio con poblaciones procedentes del norte de África  conocida en Costa de Marfil por el nombre de <i>dioula</i>. El nouchi al principio sólo se hablaba entre los jóvenes de la calle pero ahora se ha difundido por todo el país y la mayor parte de la población que vive en las ciudades habla el nouchi. Además, el carácter flexible de esta lengua permite la incorporación de muchas palabras de otras lenguas locales del país. Para esos jóvenes era su manera de luchar para integrarse en la sociedad culta, ya que no podían integrarse en el mercado de trabajo por haber fracasado en la escuela. Esta lengua se solía usar por la calle, pero en estos últimos años ha pasado a ser la lengua más usada en el domino de la música moderna marfileña. También algunas empresas se sirvieron del nouchi en sus anuncios para conseguir un mayor impacto en la población. Prueba de ello es el anuncio de <i>Metalivoir</i>, una empresa de fabricación de chapas de hierro y de aluminio, que decía lo siguiente:</p>

<p>"Mon ami, tu es trop flêkê-flêkê, on veux les djigbas".</p>

<p>Veamos otro ejemplo del nouchi hablado, como la siguiente conversación entre un pasajero y un ayudante de conductor de un vehículo de transporte público:<br />
      <br />
- Adjamé ,adjamé                          <br />
- Aprentis, j&#8217;ai togo hein!         <br />
- Pei freir faut djrôh              </p>

<p>La traducción en francés es:</p>

<p>- Adjamé, adjamé<br />
- Monsieur l&#8217;apprentit &#8211;chauffeur, j&#8217;ai une pièce de  100fcfa.<br />
- Je suis d&#8217;accord petit frère, tu peux monter.</p>

<p>Algunas  palabras francesas como <i>père</i>, <i>mère </i>, <i>oncle</i>, <i>tante </i>, <i>fille</i>,  <i>vieux </i>, etc. se cambiaron al nouchi  en <i>vié </i><i>pèr</i>, <i>viellemère</i>, <i>tonton</i>, <i>tantie</i>, <i>gô </i>, (o también <i>freishni </i>o <i>piti-nigo</i>), <i>Kôrô</i>.<br />
Comparemos ahora expresiones del nouchi con las correspondientes expresiones francesas:</p>

<p>-Tu es kpohum , tu es naloman = tu es devenu fou en (fr) = 'estás loco'.<br />
-C&#8217;est une vieille-mère = c&#8217;est une personne âgée (fr)= 'es mayor'.<br />
-C&#8217;est naissance = il est  très mince (fr) = 'es muy delgada'</p>

<p>En resumen, esta lengua mixta crece día tras día y dentro de poco el número de hablantes del nouchi superará al de los hablantes de francés y quizá tendrá producciones literarias que hasta hoy están escritas en francés y, en muy pocos casos, en algunas lenguas locales importantes del país que se han empleado sobre todo para la traducción de la Biblia y para estudios lingüísticos de los universitarios.</p>

<p>En conclusión, Costa de Marfil está pasando en la actualidad por momentos muy difíciles de su historia y las decisiones que se tomen hoy al terminar esta guerra de intereses políticos, influirán positiva o negativamente en la realidad sociolinguística y en el futuro del país. Y este futuro está en manos de los propios marfileños que deben reconsiderar las palabras de su himno nacional  "país de la hospitalidad y de la fraternidad" y del preámbulo de su constitución "convencidos que sólo la unión dentro del respecto de la diversidad sociolingüística de costa de marfil le proporcionará la victoria por el desarrollo..."  para salvar su rico patrimonio cultural y su pluralidad lingüística dentro de la individualidad étnica. Dicha de otra forma, salvar la maravillosa  y deseada Costa del Marfil por el bien de todos.</p>]]>
    </content>
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    <title>Estudios de tipología lingüística. Sobre el euskera, el español y otras lenguas del Viejo y el Nuevo Mundo, de Antonio Tovar</title>
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    <id>tag:www.imaginando.com,2005:/lengua//5.100</id>
    
    <published>2005-01-01T20:06:56Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:18Z</updated>
    
    <summary>Autores: María José Ruiz Frutos y Miguel Gutiérrez Maté...</summary>
    <author>
        <name>miguel</name>
        
    </author>
            <category term="Revisión de un clásico" />
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.imaginando.com/lengua/">
        <![CDATA[<p>Autores: <b>María José Ruiz Frutos y Miguel Gutiérrez Maté</b></p>]]>
        <![CDATA[<p> 	En esta obra están concentrados veinticinco años de estudios sobre tipología lingüística realizados por Antonio Tovar. Este volumen no llegó a publicarse en vida del autor, aunque la compilación había sido prevista por él, pero sólo de manera parcial: así, por ejemplo, los estudios sobre lenguas americanas, que representan una de las vías de investigación más importantes en la trayectoria académica de Tovar, no iban a formar parte del libro, pues el autor no llegó a hacer indicaciones al respecto (salvo para los dos estudios con que se abre la segunda parte de la obra), y debemos la decisión, muy acertada a nuestro entender, de incluir estos trabajos al editor, Jesús Bustamante García.</p>

<p>	La intención de la obra es encontrar métodos para el estudio de las relaciones entre lenguas con los que poder solventar algunos problemas que los métodos tradicionales dejaban sin solucionar. El libro está dividido en dos partes: la primera de ellas dedicada fundamentalmente al vasco y la segunda a las lenguas amerindias.</p>

<p>	  Las lenguas no clasificables genealógicamente serían restos de grupos desaparecidos: así, el vasco, puede considerarse representante de un grupo pre-indoeuropeo. Debido a ciertas limitaciones del método histórico-comparativo, para poder acercarnos más a esta lengua, el autor opta por la utilización del método léxico-estadístico, que se basa en comparar una lista con vocabulario de varias lenguas y calcular el tiempo transcurrido desde que se separaron de un nudo originario común. Se pretende medir el parentesco entre las lenguas con una precisión matemática, pero hay que tener en cuenta que las semejanzas entre ellas pueden deberse no al hecho de tener el mismo origen, sino a una serie de préstamos léxicos entre las lenguas estudiadas. De ahí surge la necesidad de elegir un grupo de palabras que no sean identificativas de una cultura en concreto, esto es, que expresen conceptos universales, para la comparación entre lenguas.</p>

<p>En opinión de Tovar, debería combinarse este método, eminentemente cuantitativo, con los estudios de tipología lingüística (sobre todo los referidos a hechos sintácticos), que suponen un análisis cualitativo de las relaciones entre lenguas. Si para la aplicación del método léxico-estadístico seguía <i>grosso modo </i>los preceptos de su fundador, M. Swadesh, para la aplicación del método tipológico continúa la línea de investigación abierta por J. H. Greenberg, que observa, en primer lugar, el orden de palabras y distingue entre Tipo I (VSO), Tipo II (SVO) y Tipo III (SOV). A este respecto es importante recordar que en general las lenguas no tienen un tipo excesivamente marcado, como el vasco que principalmente tiene rasgos de tipo III (posposiciones, anteposición del genitivo al nombre, etc.), pero que también presenta otros de tipo I (anteposición del nombre al adjetivo, anteposición del nombre al determinante).</p>

<p>	Debido a que el vasco se mantuvo aislado durante mucho tiempo, han podido desaparecer muestras de parentesco con otras lenguas a la vez que se han incorporado otros fenómenos por contacto lingüístico. El problema viene cuando, en palabras de Tovar, «por su condición de lengua representante de todo el desaparecido mundo lingüístico preindoeuropeo del occidente de Europa se permite buscar parentescos del vasco en todas direcciones». </p>

<p>	En efecto, el euskera se ha llegado a relacionar con muchas lenguas, pero Tovar resalta sólo dos posibilidades: las lenguas del Cáucaso, entre las que destacan el avar y el georgiano, que presentan varios parecidos con el vasco aunque su orden es SVO, y las lenguas del Norte de África, posibilidad por la que el autor parece decantarse, ya que le llama la atención el hecho de que en vasco no hay género pero el pronombre de 2ª persona de singular tiene las formas <i>k </i>y <i>n </i>que corresponden a las formas masculina y femenina del pronombre de segunda persona <i>k </i>y <i>m </i>en los dialectos beréberes. Aunque sea la semejanza con las lenguas camíticas la más acertada para Tovar, reconoce que hacen falta métodos más seguros para comparar lenguas entre las que hay una larga distancia temporal. También observa ciertos parecidos del vasco con las lenguas caucásicas, pero se inclina mejor que a pensar en un origen genético común, a suponer que los elementos comunes entre estas lenguas provienen de contactos entre sus hablantes; de este modo, «los elementos que el vasco tiene comunes con las lenguas del norte de África pueden pertenecer a un fondo occidental, mientras que los que tiene semejantes en las lenguas del Cáucaso pertenecerían a un fondo europeo, que no llegaba al sur del Mediterráneo» y, añade, «es interesante que podamos atribuir al vasco una situación &#8220;central&#8221;, es decir, con índices significativos tanto en la dirección del beréber, como en la del caucásico».</p>

<p>	Después de hablar del orden de palabras y tipología en latín y la evolución de otras lenguas indoeuropeas de tipo II, el autor dedica un capítulo al irlandés y destaca su característico orden de palabras en que el verbo recibe la posición inicial.</p>

<p>	Para establecer relaciones genealógicas entre lenguas, Tovar se inclina por la combinación de tres métodos: el histórico-comparativo, donde las semejanzas sí pueden tener alguna significación, aunque no necesariamente genealógica; el método léxico-estadístico que puede servir para lenguas de historia poco conocida y el método tipológico que podría confirmar dichas semejanzas.</p>

<p>	La segunda parte del libro se centra aún más en la aplicación del método tipológico y para ello llama la atención sobre la dificultad de establecer tipos lingüísticos y lo relativo de los resultados que pueden obtenerse con tales clasificaciones. Normalmente las tipologías están basadas en algún aspecto saliente de los muchos que hay y resultan a menudo &#8211;así lo señalaba Sapir- de los conceptos que una lengua es capaz de expresar y de los medios que usa para ello. La dificultad se agrava por dos hechos fundamentales: por una parte, como es bien sabido, las lenguas pueden cambiar de tipo a lo largo de su evolución, por otra, como demuestra Tovar, «el tipo que predomina en un área geográfica se extiende muchas veces a lenguas de diferente origen y establece entre ellas una cierta unidad, (&#8230;) aproximándose así las ideas lingüísticas de &#8220;tipo&#8221; y &#8220;área&#8221;». «Tipos» son, en palabras de Tovar, las «tendencias o ideales abstractos a los que las lenguas se aproximan más o menos».</p>

<p>	En toda Sudamérica pueden distinguirse cuatro tipos básicos de lenguas: el Tipo I lo constituyen las lenguas «informes» (como el mataco y otras lenguas del Chaco), llamadas así por Tovar porque en ellas las funciones básicas de una oración se colocan a menudo en un orden u otro por cuestiones de estilo y se interpretan según el contexto, porque no tienen marcas de caso de ningún tipo y porque no distinguen número en muchos pronombres personales y prefijos posesivos; el Tipo II corresponde a las lenguas andinas, como el quechua y el aymara, caracterizadas por una sintaxis claramente aglutinante; el Tipo III lo constituyen las lenguas incorporantes, como las del grupo chibcha y otras del área noroccidental de Sudamérica, llegadas probablemente como resultado de una penetración desde Mesoamérica; el Tipo IV es el amazónico o «mixto», que combina rasgos de lenguas aglutinantes y de lenguas incorporantes.</p>

<p>	Tovar compara el mataco y el chorote, pertenecientes al grupo I, y observa sus conexiones frente a otras lenguas indoamericanas con las que mantienen algún parecido léxico. Para ello aplica los diez parámetros del método tipológico de Greenberg, que le llevan a observar en estas lenguas su grado de síntesis, aglutinación, composición, derivación, flexión, etc. En este estudio se encuentran los suficientes indicios para sostener la existencia del tipo I diferenciado de los otros tipos. </p>

<p>Asimismo, contribuye a una delimitación más precisa de la familia arawaka y distingue entre seis lenguas que somete a análisis: el llamado &#8220;caribe&#8221; de Belice, el guajiro, el arawako propiamente dicho, el yucuna, el baure y el piro. En este caso observamos por primera vez de manera clara cómo la tipología puede ser el perfecto complemento para los análisis léxico-estadísticos y cómo ha de desarrollarse un estudio de tales características.</p>

<p>En suma, el volumen de artículos que reseñamos hace una propuesta metodológica sobre cómo identificar los parentescos entre lenguas y elaborar familias lingüísticas. No pretende imponer un único método, sino que busca un equilibrio o eclecticismo entre las dos propuestas que se han hecho desde la Lingüística Histórica del siglo XX: la tipología, cuyos intereses no se centraban tanto como hoy en servir de apoyo a la lingüística universalista, y la léxico-estadística, que ha sido a menudo desprestigiada pero que encuentra su verdadero valor como complemento de la tipología. A lo largo del libro vemos cómo, pese a que se plantean muchas cuestiones sin resolver, una metodología como la propuesta aquí obtiene importantes resultados, aunque forzosamente parciales, en el caso del euskera y de las lenguas indoamericanas.<br />
</p>]]>
    </content>
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    <title>Matices y conectores pragmáticos de la afirmación y la negación verbal</title>
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    <published>2005-02-01T13:18:44Z</published>
    <updated>2006-02-16T12:12:18Z</updated>
    
    <summary>Autora: Véselka Ángelova...</summary>
    <author>
        <name>miguel</name>
        
    </author>
            <category term="Estudios" />
    
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.imaginando.com/lengua/">
        <![CDATA[<p>Autora: <b>Véselka Ángelova</b><br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>Según J. L. Austin las palabras son acciones, y ciertas acciones se pueden realizar de modo verbal o no verbal. Sabemos que la afirmación o la negación se pueden expresar no solo a través de elementos léxicos o sintácticos, repetición de palabras, diferentes estructuras y eventuales connotaciones de los mismos, sino también mediante la entonación, vocablos onomatopéyicos, gestos, etc.  En el proceso de descodificación de los mensajes, los rasgos de identificación son fonológicos, léxicos, sintácticos y paralingüísticos, como la velocidad y el ritmo con que pronunciamos las oraciones (M.Stubbs 1983: 18).</p>

<p>Gillian Brown y George Yule tratan de describir la fórmula que utilizamos para poder descifrar y comprender el discurso. Según ellos, el procesamiento del discurso se puede imaginar como una combinación de dos actividades. Por una parte calculamos los significados de la palabra y la estructura de la oración, y por otra predecimos el contexto del significado compuesto que posee el enunciado. Estos dos procesos son denominados respectivamente procesamiento ascendente y procesamiento descendente (1993: 288). Son dos procesos que van juntos, ya que al mismo tiempo en que escuchamos un texto, desde la primera oración, tratamos de predecir el significado del discurso completo, ponemos en marcha la estrategia interpretativa que crea expectativas sobre lo que probablemente va a parecer en el texto. Sin embargo, la interpretación del discurso se basa en el principio de la analogía con el conocimiento previo. Un mensaje que contiene información nueva y desconocida hasta el momento de la enunciación sería difícil de ser predecible por el interlocutor. Por otra parte, un enunciado puede ser interpretado como advertencia, amenaza, petición, etc. ¿Cómo el interlocutor llega a descifrar el significado determinado del conjunto concreto de los elementos lingüísticos? Muchos autores, si no todos, coinciden en la respuesta de esta pregunta: el conocimiento que poseemos como hablantes, el saber general sobre el mundo es el que sostiene nuestra interpretación del discurso. Para seleccionar la interpretación correcta de una expresión el oyente debe partir del supuesto de que el hablante está diciendo algo comprensible, es decir, debe partir de los principios pragmáticos para establecer el significado de la expresión. La interpretación del significado es el resultado de una operación de descodificación de los signos lingüísticos y de la derivación de interferencias, puesto que el significado que el hablante quiere comunicar tiene una parte explícita y una parte implícita. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la comunicación es imposible si el hablante y el oyente no comparten ciertos conocimientos y suposiciones. Según la teoría de Grice entre el hablante y el oyente hay un acuerdo previo de colaboración en la tarea de comunicarse, tienen por lo general un propósito común que tratan de alcanzar. Por lo visto, el principio de cooperación es el principio general que guía a los interlocutores en la conversación.</p>

<p>Los actos verbales que los hablantes realizan al emitir enunciados no son propiedades intrínsecas de las oraciones, sino efectos de la interacción entre el significado de las oraciones y las situaciones en que estas se utilizan. Sin embargo, la finalidad explícita que se persigue debe resultar suficientemente visible para el destinatario. Por todo ello, el emisor debe proponerse construir su enunciado con arreglo a los objetivos que quiere comunicar. Al utilizar todos los medios formales de la lengua (prosódicos, léxicos y sintácticos) el hablante debe orientar y restringir las orientaciones posibles para que contextualicen los enunciados. Todas estas marcas de tipo formal permiten reconocer la intención del hablante de manera explícita. </p>

<p>1. Los diferentes matices de <b>sí</b></p>

<p>Si nos paramos a reflexionar en el uso de la expresión <i>sí hombre</i>, que muy a menudo se puede oír en la boca de un hispanohablante, nos daremos cuenta de que en un mismo enunciado esa puede ser entendida como aceptación o rechazo, ironía o desacuerdo, sorpresa o aburrimiento.</p>

<p>Sí, hombre.</p>

<p>Por si sola esa expresión no aporta más que una aceptación, es decir, el hablante está de acuerdo. Sin embargo, si a esta oración se añaden otras palabras o se pronuncia con diferente entonación, la intención del hablante cambia considerablemente. Nos fijemos en los siguientes ejemplos:</p>

<p>-¿Me revelas tu secreto?</p>

<p>A esta pregunta la respuesta puede ser:</p>

<p>- Sí, hombre, no faltaba más. / Sí, hombre, no faltaría más. (conformidad)<br />
- ¡Sí, hombre, estás tú bueno! (sorpresa y negación)<br />
- ¡Hombreee! Que sí, que sí (puede ser irónico o de conformidad o incluso de negación)<br />
- Sí, hombre, ¡a ti te lo voy a contar! (ironía y negación)</p>

<p>Estos ejemplos dan cuenta de la necesidad de que el interlocutor controle todas las estrategias en la comunicación. Estos matices de forma positiva no siempre, como hemos visto, suponen conformidad por parte del interlocutor. Sí no siempre es afirmativo, en unos casos puede ser todo lo contrario, puede significar un no rotundo como en <i>Sí, hombre, ¡a ti te lo voy a contar! </i>(ironía y negación), <i>¡Sí, hombre, estás tú bueno! </i>(negación), etc.</p>

<p>La posibilidad de interpretar estos actos de habla depende del reconocimiento de la intención del hablante . Lo que decimos posee un significado que depende de las expresiones que utilizamos y está sujeto a un análisis cargado de fuerza pragmática que nos permite pasar del texto al contexto del enunciado. Cuando hablamos con alguien tratamos que nuestro interlocutor reconozca nuestra intención, no solo el significado literal de lo que decimos. Este conocimiento es el resultado de una interpretación concreta del acto de habla. Al  hablar queremos que el oyente sepa si estamos afirmando, prometiendo o aconsejando. Si este propósito se realiza se llevará a cabo un acto comunicativo satisfactorio.</p>

<p>A: -Están llamando otra vez a la puerta.<br />
B: - ¡Oh¡ Sí (aquí sí expresa aburrimiento por medio de la interjección oh)</p>

<p>En el siguiente ejemplo podemos observar el cambio del sentido de la respuesta con <i>sí </i>y con <i>no </i>que en estos casos no significan una simple afirmación o negación. Imaginemos una conversación entre amigos:</p>

<p>A: - ¿Sabéis que a  Juan lo han despedido?<br />
B: - ¿Sí? (sorpresa y pregunta)<br />
C:- Ah, noooo... (el interlocutor acaba de enterarse de que a Juan le han despedido y lo que expresa con noooo es lástima)<br />
D: ¡Oh! Sí (el interlocutor sabe la noticia y se compadece de Juan)</p>

<p>Como ya hemos mencionado <i>sí </i>no significa solo conformidad y aprobación, puede significar también que el interlocutor ha comprendido el mensaje o simplemente quiere demostrar su atención respecto a lo que se cuenta.</p>

<p>Veamos los siguientes ejemplos. Durante una clase un profesor inglés habla con dos alumnos franceses. </p>

<p>Pr: (el tema de discusión es la pena de muerte) &#8211;bueno &#8211;<br />
no entendéis lo que esto significa<br />
la pena de muerte- es cuando <br />
un asesino<br />
sabéis lo que es <br />
un asesino-<br />
un asesino<br />
Al 1: <b>Sí </b>(el alumno demuestra atención, pero no significa que sepa la palabra)<br />
Pr: cuando un hombre mata a <br />
otro hombre<br />
Al 1: <b>ah sí sí </b>(el alumno ya entiende la palabra)<br />
Pr: es un asesino<br />
entonces &#8211; cuando &#8211; se arresta<br />
a un asesino &#8211; y se le juzga &#8211;	<br />
lo que le sucede después <br />
después &#8211;<br />
lo que sucede después de eso<br />
Al 1: se le da un castigo<br />
Pr: <b>sí se le castiga </b>(el profesor corrige el lenguaje del alumno, pero con sí trata de atenuarlo)<br />
Al 1: se le castiga<br />
Pr: bueno &#8211;¿qué castigo creéis que se merece?<br />
Al 2: la cárcel<br />
Pr: la cárcel<br />
Al 2: (hace un gesto de estrangulamiento)<br />
Pr: puedes decirnos lo que &#8211; explícate<br />
Al 2: ponen una cuerda<br />
Pr: una cuerda<br />
Al 2: una cuerda &#8211; alrededor del cuello<br />
Pr: <b>sí </b>(el profesor demuestra atención, estimula al alumno que siga con la explicación)<br />
Al 2: y le cuelgan [...]</p>

<p>Como podemos deducir de esta cita, sí puede desempeñar varios papeles en la conversación; desde una simple afirmación hasta una demostración de atención o estímulo.</p>

<p>2.Los diferentes matices de <b>no</b></p>

<p><i>Sí </i>y <i>no </i>no siempre tienen una distribución opuesta y, por tanto, la interpretación del mensaje depende del contexto.</p>

<p>Hay casos en que el contraste entre negación y afirmación se anula como en el siguiente ejemplo:</p>

<p>	- ¿No quieres un poco más de leche?</p>

<p><i>No</i> aquí evidentemente no es negación, corresponde a ¿Quieres más leche?, pero con <i>no </i>la frase se considera más cortés. Las formas negativas se suelen utilizar en el discurso para indicar cortesía, no negación. Sabemos que la cortesía es un principio social que regula la buena relación entre los interlocutores. Un enunciado cortés tiene por finalidad mitigar el esfuerzo que se requiere al otro interlocutor y proteger su imagen social. </p>

<p>A un dependiente le dan un billete de cinco libras:</p>

<p>Dependiente: Supongo que no tendrá suelto.<br />
Cliente: No, lo siento</p>

<p>M. Stubbs explica que esta forma de petición mediante <i>no tendrá suelto </i>predice claramente la respuesta &#8220;no&#8221;, pero facilita un rechazo de la petición y no pone al cliente en un aprieto. La respuesta del cliente es <i>no </i>que va seguida de una disculpa, pero si la respuesta es afirmativa, después de <i>sí </i>no se pude poner <i>lo siento </i>(*<i>Sí, lo siento</i>). Esto es otra prueba de que <i>sí </i>y <i>no </i>no tienen simplemente una distribución opuesta y no son movimientos de discurso equivalentes.</p>

<p>Especial atención merece el uso de <i>sí </i>para afirmar y de <i>no </i>para negar según los casos:</p>

<p>La regla habitual para mostrar acuerdo con la emisión precedente es elegir <i>sí </i>cuando lo que procede es una afirmación y <i>no</i>, cuando es una negación. Dicho de otro modo, la forma está determinada por lo que procede y <i>sí </i>y <i>no </i>tienen una distribución complementaria. <br />
(M. Stubbs, 1983: 117). </p>

<p>Sin embargo, hay que mencionar que esta &#8220;regla universal&#8221; a veces sufre cambios según las diferentes culturas. Por ejemplo, cuando los búlgaros dicen <i>sí </i>y <i>no </i>muy a menudo suele producir confusión en los interlocutores españoles mientras hablan con búlgaros. Eduardo Mendicutti en su novela &#8220;Los novios búlgaros&#8221; observa:</p>

<p>Decir que sí o que no es lo más elemental y sencillo que puede decir cualquiera. Incluso que para decir &#8220;sí&#8221;, alguien dice <i>da</i>, que es lo que dice un búlgaro. Y aunque no fuera un monosílabo, aunque en algún idioma la palabra para decir &#8220;sí&#8221; fuera kilométrica y esdrújula, hay un gesto universal de afirmación que consiste en mover la cabeza de arriba abajo. Y allí está el problema. Los búlgaros tienen trastocados los gestos universales de afirmación y negación, mueven la cabeza de izquierd