Poesía hebrea contemporánea (Antología)
Autora: Alicia Represa Nieto
Al concebir en mi mente esta pequeña antología poética, mi intención no es otra que poner de manifiesto la riqueza de una literatura casi desconocida en su totalidad por la inmensa mayoría de los lectores habituales de poesía, aunque por supuesto debemos exceptuar a los estudiosos de Filología Semítica, esto es, árabe y hebreo.

Por alguna extraña razón, los poetas hebreos suenan poco en las listas de los libros más vendidos, y esto es un hecho anormal, sobretodo teniendo en cuenta que algunos de los grandes escritores europeos del siglo XX fueron judíos. (Sirva como ejemplo el mismísimo Kafka).
En fin, dejando apreciaciones personales a un lado, espero que esta, cuanto menos subjetiva, selección de poemas, despierte en sus posibles lectores la curiosidad suficiente como para comenzar, una vez que hayan recorrido mi escueta antología, a profundizar por su cuenta en un universo fascinante que les llevará desde las áridas estepas rusas o las viejas urbes de la Europa Central, hasta los desiertos de Israel, el siempre anhelado Sinaí o los zocos oscuros de Bagdad. Incluso es posible que, después de algún tiempo, sean capaces de vislumbrar matices lorquianos o juanramonianos en muchas de las poesías de estos y otros autores judíos.
Los poemas que aquí presento corresponden a algunos de los poetas más conocidos y reconocidos por los especialistas en literatura hebrea, que son quienes en el fondo han venido a condicionar en parte, con sus acertadas opiniones, mis gustos en lo que a las letras semíticas respecta. Entre los poetas seleccionados he querido destacar a dos de ellos: Jaím Guri y Yehuda Amijai, debido a que sus respectivas obras marcaron, en cierto sentido, diversas tendencias estilísticas.
Ahora solo puedo desearos que lo disfrutéis, y como no, que disculpéis mi total falta de experiencia en estos menesteres literarios en los que aún soy una novata. Muchas gracias.

T. CARMI:
INMOVILIDAD
Si fuera pintor
pensaría en tí
dibujando la sombra del filtro
sobre los blancos azulejos del lavabo
una oscura sortija
y una plateada trama en su interior.
Y todo aquel que hubiera visto el cuadro
hubiese dicho:
no cabe duda alguna
que él la ama.
UNA CARTA: ENTRE EL AMANECER Y LA NOCHE.
El día declina ya.
Si no te escribo ahora
él no será inscripto
en la cuenta de los días.
En el mar había bandera negra,
una playa casi abandonada
(una de amarillo por ahí, otra de rojo)
y una niebla de otoño en Tammuz.
Recostado en la arena, nada triste,
atento a las espumosas olas,
al recuerdo de los días y las noches:
los vestidos que vestías y te sacaste,
palabras que dijiste y no dijiste.
Más que nada
persigo ese instante
en que la luz de tus ojos se nubla
y tu mirada retrocede
hacia la profundidad de un inmóvil túnel
oculto.
En ese instante
puedo observarte
con calma y sin temor.
La luz de mis ojos
no rasga tus pupilas.
Tú no me preguntas:
¿qué pasó por tu cabeza?.
Carne y sangre, noche y día, sudor y rocío,
esto es lo que pasa por mi cabeza.
Principio de mi alegría
que toca tu ardiente frente
y tu ausencia que cae sobre mí y mi cabeza
como la noche.
Y así, amada, aquí firmo.
Este día será anotado.
Y sé a ciencia cierta
(¿verdad que lo sabes?)
que aunque a tí llegue
no llegaré a tu secreto.
DAN PAGUIS:
“Yo soy yo” (como diría Dios):
Yo no he muerto.
No tengo necesidad de compromiso.
Nunca hallarás el secreto de mi fuerza.
Yo soy yo: carbón cristalizado
con una muy pequeña cantidad
de óxido de cromo.
BENDICIÓN DE LA LUNA.
Una mujer frágil, de estilo cabalista,
acabará por olvidarme
entre las cuentas de ámbar y un vaso
y recuerdos rociados, de sí misma.
AMIR GILBOA:
Al amanecer, se paseó el sol por el bosque
conmigo y con papá
mi diestra en su mano izquierda.
Como relámpago llameó entre los árboles un cuchillo.
Y tanto temí al miedo de mis ojos frente a las ensangrentadas hojas.
Padre, padre, apúrate y salva a Isaac,
y que nadie falte para el almuerzo.
Soy yo el degollado, hijo mío,
y ya está mi sangre en las hojas.
Y se atascó la voz de mi padre,
palideciendo su cara.
Y quise gritar forcejeando para no creer,
desencajando los ojos.
Y desperté.
Y mi diestra se encontraba sin sangre.
NATÁN ALTERMAN:
DE ENTRE TODOS LOS PUEBLOS.
Al llorar nuestros niños a la sombra de cadalsos
la ira del mundo no escuchamos.
Porque tú nos elegiste entre todos los pueblos,
nos amaste y deseaste a nosotros más que a nadie.
Porque tú nos elegiste entre los pueblos,
entre noruegos, checos e ingleses.
Y al marchar nuestros niños hacia los cadalsos,
niños judíos, niños sabios,
que saben que su sangre no es tomada en cuenta entre las sangres,
sólo saben decir a sus madres: ¡No miréis!.
Y el hacha devora de día y de noche,
y el santo Padre cristiano de Roma la Santa
no salió de su templo ni un día con sagradas imágenes,
tan sólo un día, a sufrir el pogrom.
Un solo día, tan sólo uno,
en el sitio donde está, año tras año, cual cordero,
un niño pequeño,
anónimo,
judío.
¡Y qué preocupación por cuadros y estatuas!.
¡Qué tesoros de arte no estallen!.
Pero tesoros de arte de cabecillas de lactantes
contra muros y calles destrozan.
Sus ojos dicen: Madre, no mires,
largas filas formamos;
soldados veteranos, soldados famosos somos,
sólo que de corta estatura.
Aún dicen sus ojos algunas otras cosas:
“Dios de nuestros padres, ya sabemos
que nos has elegido entre todos los niños,
que nos amaste y deseaste...
...Que nos has elegido entre todos los niños
para ser inmolados ante tu Trono Glorioso,
que Tú nuestra sangre recoges en cántaros,
pues no hay otro que lo haga, sino Tú.
Y a Ti te es grata como olor de flores,
Tú la recoges en un pañuelo,
y Tú la reclamarás de manos de los asesinos
y de manos de los que han callado”.
ZELDA SHNEERSON:
ARENA FINA, ARENA TERRIBLE.
Si mi alma de lado se recostara
hundida en la tristeza
y asustada por la violencia
de los hombres, las máquinas y las serpientes,
y dejase de vagar durante la noche
y dejase de volar con el viento a través de las hojas
destrozada por ceremonias de fiesta
sin sendero hacia una voz viva,
si mi alma de lado se recostara
y no escuchara una voz ardiente
que susurra su nombre,
olvidaría la misericordia del sol
y las murallas de los montes
y aquella fuente escondida
llamada diálogo
(fuente escondida que brilla en la oscuridad).
Si mi alma de lado se recostara
envuelta en sus telarañas
separada de las obras
alejada de lo cotidiano
llegaría a la orilla del mar
una arena fina
que cubriría sus sábados
y ocultaría pensamientos hasta la raíz.
Hasta el misterio de su llanto
ante Dios misterioso y oculto,
penetraría la arena fina y terrible
si mi alma de lado se recostara sumida en la tristeza.
LA AMISTAD DEL JAZMÍN BLANCO.
El jazmín blanco que echó una rama en mi maceta
con hermosura tal
tiene paz alrededor de su belleza.
En la palma de la mano de su fragancia
se adormece mi alma
soñando con un manantial.
RAQUEL BLUVSTEIN:
ESPERANZA.
Clavar en la oscuridad unos ojos suplicantes,
tender hacia el vacío unas manos ansiosas,
abrir el oído al susurro de las hojas,
esperar un milagro, aguardar un prodigio.
Mil veces desesperarse y mil veces creer
en el consuelo de los misterios, en la recompensa cercana, pronta,
sumergirse en el olvido y, de repente, despertar
y maldecir el veredicto aunque se acepte.
Buscar refugio en las figuras del pasado,
en su piadoso contacto, en su puro trato,
temblar al contener el llanto y, hasta que el día luzca,
embriagarse con la amargura del dolor y su extraña dulzura.
TUS MANOS.
Tus manos son tiernas como el regazo de una tierra patria,
como el de ésta, es agradable su contacto, es olvido y calma.
Aferrarse a ellas y saber:
¡aquí no temeré!.
Una mujer, sólo soy una mujer, sarmiento
que sube trepando y que al llegar a la copa,
ya sin apoyo, afligida y pálida
hacia la tierra me torno.
EN EL EXTRANJERO.
Así me sentaré... así: encogida y temblando.
Aquí el sol es frío en este cielo extraño.
Se oirá una callada orden, nostalgia por la patria.
¡Levántate y marcha!, ¿qué haces en tierra extranjera?.
Así me levantaré...así: por milésima vez.
Así me iré, sin fuerzas.
Así vagaré por los caminos, al solano y con lluvia.
Así amaré... así: sin sentido.
YEHUDA AMIJAI:
Y DESPUÉS DE TODO AQUELLO, LA LLUVIA.
Y después de todo aquello, la lluvia.
Cuando ya sabíamos leer en el libro de la permanencia
y en el libro de la separación,
cuando ya conocían nuestros cabellos todos los vientos
y nuestras dulces horas, libres,
corren entrenadas por todas partes
en el estadio del tiempo.
Y después de todo aquello, la lluvia.
Un mar grande y salado
viene a nosotros, tartamudeando
con dulces y pesadas gotas.
Y después de todo aquello, la lluvia.
Mira, también nosotros, como ella,
llovemos juntos
a la que nos recibe y no recuerda,
a la tierra primaveral..
POEMA A TAMAR.
La lluvia habla en silencio,
tú puedes ahora dormir.
Junto a mi cama suena el ruido de las hojas de un diario,
no hay otros ángeles.
Madrugaré para sobornar el próximo día,
para que sea bueno con nosotros.
Tuviste risa de uvas:
muchas risas verdes y redondas.
Tu cuerpo está lleno de lagartos,
todos aman el sol.
Crecieron flores en el campo, creció césped en mis mejillas,
todo era posible.
Siempre estás tumbada
en mis ojos.
En cada día de nuestra vida juntos
el Eclesiastés borra una línea de su libro.
Como el sabor de la sangre en la boca
nos llegó la primavera, de pronto.
El mundo está despierto esta noche.
Está acostado sobre su espalda y sus ojos están abiertos.
La luna llena se adapta a la línea de tus mejillas,
tu seno, a la línea de mis mejillas.
Tu corazón juega a atrapar sangre
dentro de tus venas.
Tus ojos están calientes todavía como camas,
el tiempo se acostó en ellos.
Tus muslos son dos dulces días de ayer,
yo voy hacia ti.
Todos los ciento cincuenta salmos
gritan a la vez.
Mis ojos quieren fluir uno sobre otro,
como dos lagos contiguos.
Para contarle uno al otro
todo lo que vieron.
IBN GABIROL.
A veces podredumbre,
a veces poesía,
siempre algo disperso,
siempre dolor.
Mi padre fue un árbol en el bosque de los padres,
cubierto de un musgo verde.
Ay, viudas de la carne, huérfanos de la sangre,
necesito escapar.
Ojos filosos, como abridores
destaparon pesados secretos.
Pero a través de la herida en mi pecho
espía Dios al universo.
Yo soy la puerta
de su apartamento.
MIRA, PENSAMIENTOS Y SUEÑOS.
Mira, pensamientos y sueños nos tejen
a lo largo y a lo ancho, una red de camuflaje,
y los aviones de patrulla y Dios
no sabrán nunca
lo que nosotros queremos de verdad
y a dónde van nuestros caminos.
Sólo la voz que se alza al final de la pregunta
todavía se alza sobre las cosas y pende desde arriba,
como si estuviera hecha de bombas,
como una bandera rota,
como una nube rasgada.
Mira, también vamos nosotros
por el camino inverso al de la flor:
empezar con una copa celebrando la luz,
bajar con el tallo que se va poniendo serio,
llegar a la tierra cerrada y esperar allí un poco,
y acabar como una raíz, en la oscuridad, en el seno.
DE TODOS LOS HUECOS EN EL TIEMPO.
De todos los huecos en el tiempo,
de todas las distancias en las filas de soldados,
de las grietas en la pared,
de las puertas que no cerramos bien,
de las manos que no enlazamos,
de las distancias entre los cuerpos porque no abrazamos,
se une el grande y extenso campo,
la meseta, el desierto,
en él irá nuestra alma sin esperanza, tras la muerte.
MI MADRE ME COCINÓ EL MUNDO ENTERO.
Mi madre me cocinó el mundo entero
en dulces pasteles.
Mi amada llenó mi ventana
con uvas pasas de estrellas.
Y las nostalgias están encerradas en mí como burbujas de aire
en una barra de pan.
Por fuera soy suave, silencioso y de color tostado.
El mundo me ama.
Pero mi cabello está triste como el junco en el pantano que se va secando,
todos los pájaros exóticos y de precioso plumaje
huyen de mí.
JAÍM GURI:
PASEO EN LA NOCHE
Caminemos, y esa hora será la hora precisa,
en que aterricen las estrellas y se despierte el viento.
Florecerá la luciérnaga y descansará en tu trenza.
Como con mano muy secreta un silencio engendrará otro silencio.
Y nosotros caminaremos tan hermosos.
Salvaje
sonará un banjo oculto
asustando a los murciélagos
y haciendo temblar al árbol de sendero.
Los pinos desprenderán serafines.
La niebla aumentará, pondrá velos silenciosos.
Me arrodillaré a los bordes de la senda y te ofreceré una flor
con la que coronarás tu cabeza oscura.
Intercambiaremos palabras baladíes,
conversaremos despacio sobre cosas triviales.
Una luna sonámbula despertará el resplandor de los charcos
sobre las lanas del ganado. Romperá a sonar la flauta
de las horas, rebaño que muere, hacia la palidez
del alba que despunta llena de frío.
Por un momento nos detenemos, llegas de puntillas
y de pronto nos besamos.
RETRATOS DE JUDÍOS.
Mis callados carceleros, tan expertos, los que me aman.
Sus miradas acarician mi rostro hasta el fin.
Yo estoy allí.
Cárcel, piedras, hierro y atardeceres.
Ahora ya no llegan hasta mí en forma de herencia.
Yo los veo:
la mitad vivos, la mitad muertos
pero libres.
Pequeños contrabandistas de sensibilidad aguzada,
que conocen de memoria los caminos hacia el cielo,
y hacia allí discurren como hacia una tierra conocida.
Sus rostros son como el de los sabios fatigados.
Y ellos vuelven, en horas en que la razón flaquea, a una tierra extraña,
a observar y a meditar.
Vuelven como inquilinos,
y después de un tiempo sus rostros estarán ensangrentados.
Se mueven, se mueven y se dispersan por el aire,
un aire que borra toda huella,
aire cargado con olor a muertos.
Como un viejo viajante cansado, blanco y negro,
vendedor del temblor y de los vientos.
Y su barba crece en el camino,
y su casa está lejana, allí arriba, más allá del silencio.
Vienen hacia mí.
Sus pasos próximos al silencio.
Temerosos, como con su vida en peligro, vienen hasta aquí.
Me cubren, me rodean, dejando una victoria triste,
y me dejan muy despacio hacia una ciudad de reyes, antigua, lejana.
Vienen hacia mí desde la enfermedad.
Desde más allá de los bosques, de las tierras y las aguas,
y sus rostros vuelven desde las lágrimas que salaron el mar.
Y sus rostros tienen la sonrisa de los sabios,
por encima de las piedras, los metales y el alquitrán oscuro.
Yo los sueño.
La gente de la ciudad ya los percibe,
como un ladrón con escalera hacia las nubes.
Cuando disparan sobre ellos
la mitad de su grito cae con ellos,
la otra mitad sube hacia el cielo, que ya está acostumbrado
a recibirlos, o a ser recibidos,
y se transforman en el canto de los ángeles.
Esta noche vuelven a atacarme con ataques prolongados
y sangrientos.
Ahora no me muevo.
Sigo como hechizado sus movimientos.
Y ellos van siendo eliminados en mí, como mi padre.
Ellos están solos,
sólo Dios está con ellos.
GUERRA CIVIL.
Yo soy una guerra civil,
y una mitad de mí fusila a la otra
sobre el paredón de los vencidos.
Hay un tribunal de guerra
que trabaja en varios turnos
y enciende luces que nunca se apagan.
Allí los justos fusilan al resto de los justos.
Después viene el silencio,
unido al cansancio, y a la oscuridad, y a los cartuchos vacíos.
Yo soy la noche de la ciudad abierta
para todo aquel que lo desee.
NOCTURNO.
Pronto se hundirá la luna en la línea de colinas,
y un hombre silencioso camina en la noche.
Los perros grises de orejas cortadas lentamente se levantan.
Hay un ruido de espinas que se quiebran en la noche.
Los perros oscuros de orejas cortadas ladran en lo oscuro.
Ningún amigo vendrá esta noche.
Pronto caerá una piedra y un pájaro enloquecido saldrá de ella.
Una lejana risa de sabios suena en la noche.
No hay ley, ni trabajo, ni misericordia.
Alguien morirá antes de tiempo esta noche.
DESDE EL AZAZME. (El azazme es el nombre de una tribu beduina)
También desde el azazme, puede ser,
desde las manchas oscuras en extensiones de roca,
y de la clandestinidad de la sombra en los reinados del sol.
Desde el azazme, y desde el olor de las cabras, del alquitrán
y de los camellos,
y de las mujeres cerradas y marcadas con anillos
que se abrieron en su infancia.
Y de la tierra de la leche y de la miel,
y de las siete especies ante los ojos,
y de la tierra del zebab*, del hamir* y del guehas* en el verano.
Y del sol, de todo el sol, y solamente del sol,
y del viento calcinado,
y del alma que desmaya.
Y de los profetas peludos
con los pies heridos,
cuyos ojos son embajadas del señor.
Y de la roca que responde al cielo,
y del alma que llora a escondidas.
*(Los términos hebreos marcados con este signo, son alusiones al órgano sexual del asno).
Y AÚN LA QUIERE.
Y no se sosegó hasta la noche, no se dio ningún descanso,
como aquel río.
Tampoco en los sábados.
Porque ella es del, toda ella.
Al alejarse, se escuchaba como un eco un poco opaco,
pero no cesó.
¿Qué más le pidió?.
¿Cuánto más de amor?. ¿Cuánto camino hacia la nostalgia?.
Como una mujer que se descubre ante el hombre loco por ella,
ante la visión de sus ojos.
Su alma busca el alma de ella.
Sólo los años lo fueron consumiendo, según se ve en su cara,
denunciaron otra décima pagada.
¿Cuándo descansará finalmente de su ira, como un “después”?.
¿Qué hará él si se va,
si aún la quiere,
si aún la quiere tanto?.
Y todavía sigue allí el rostro de ella, su tiempo y su vestido,
y todavía se elevan en él sus rumores.
Las montañas de lo oscuro, las virtudes de los que imploran,
y el alma que se va.
¡Notable! Es una verdadera maravilla.
Como poeta he gozado con cada verso.
AIRE FRESCO para estos pulmones contaminados de tanto occidente.
Alicia Restrepo Nieto debería evitar las disculpas por su "inexperiencia", y en lugar de ello, reconocer callada que es dueña de una exquisita sensibilidad poética. La selección, simplemente, no podría ser mejor. Me llevo una muy grata primera impresión de la poesía hebrea. Salvador Medina Barahona, poeta panameño.
Posted by: Salvador Medina Barahona en: Abril 12, 2005 11:38 PMQUERIDA ALICIA :
DOY GRACIAS A PERSONAS COMO TÚ, QUIENES NOS OFRECEN OTRA OPORTUNIDAD DE CONOCER LO HERMOSA QUE ES LA PALABRA HECHA POESÍA DE UN PUEBLO COMO EL HEBREO. GRACIAS Y OJALA Y TENGA EL PRIVILEGIO DE QUE ME COMPARTAS OTROS DE TUS TRABAJOS.
CORDIALMENTE
EDUARDO RANGEL
esto es un agarcha querida gonzalez una graaaaan garcha asique se no te molesto me voy despidiendo un besiiitoo chauuuuu
all i know is that you stinqu
Posted by: yo en: Septiembre 28, 2005 03:07 AMGracias Alicia,gacias.Esta madrugada me iré a dormir arrullado por esas maravillosa poesías hebreas que nos has selecionado con tanta sesibilidad poética.Gracias una vez más.
Posted by: manuel en: Diciembre 19, 2005 02:38 AM