Vigías en la noche
Autora: María Pugliese
Nacida en Vicente López –Buenos Aires, Argentina- 29 de mayo de 1957. Poeta y ensayista
marapugliese@yahoo.com.ar

Foto de Alejandro Alonso
Libros de poesía éditos:
De uno y otro lado. Ed. Filofalsía. Buenos Aires.
1988. –Dibujos de interior de Roberto Aguirre Molina-
Esquirlas. Ed. La rama dorada. Buenos Aires.1990.
-Tapa y dibujos de interior de Graciela Cassell-.
Texto de contratapa a cargo del escritor Rodolfo Alonso.
Voces como furias. Ed. Ultimo Reino. Buenos Aires.
1996. Fotos de tapa y solapa de Aldo Tavella.
Libros de poesía inéditos:
A paso de hombre. 1985 – Premio Sigfrido Radaelli, otorgado por la Fundación Argentina para la poesía, Bs. As. 1987-.
Cavernas. 1990.
Vigías en la noche. 2004 –Primer premio del I Certamen Internacional de Poesìa. Editorial Los Tilos. La Plata. Argentina-
Cripta de amor. 2004
Plaquetas:
Viento y cenizas y otros poemas. Colección Hojas de Sudestada dirigida por Ana Emilia Lahitte. Nro. 120. La Plata. Argentina. 1990
Sobre un puente de cañas. Ed. Arché. Buenos Aires. 1990.
VIGÍAS EN LA NOCHE
I
un lagarto exhibe su lengua de diamantes
al borde de la piedra
alguien delinque y contempla
el hecho consumado
sin piedad
a lo lejos
las líneas de los rieles se unen
e incitan a seguir un paso más
mientras
dos camaleones trenzan sentencia a muerte
por tan sólo la rama
un estruendo anuncia
lo que habrá que juntar
esta llovizna ciega
despeza toda superficie
cuánto más
II
de nada sirvieron los alertas
las trincheras
los registros del tiempo
las estaciones
y el sosiego
de nada que durmiéramos juntos
fue tan inútil
la profanación de sitios
como ahora
estar quietos
el esfuerzo
subleva desde el fondo
los desechos
y donde hubo uñas algas lodo ondas
habrá un nuevo alimento
III
La oscuridad
despeja cualquier incertidumbre
Sé de la vigilia y del sobresalto
Sé de brumas proféticas
al pie de callejones
con centinelas en acecho
Sé del coraje a paso de hombre
y de las emboscadas
y de seguir sin girar la cabeza
y de las amenazas a espalda descubierta
Así la noche
se sucede en hileras
me amaron
todavía esperan
apuesta sus días a costa de mis noches
en presencia
mira sin comprender
No sé
del último eslabón que desanuda
su respirar profundo
ni cuándo la mano se abandona
al borde de la almohada
ni de los susurros
entre sueños
No sé cómo cubrirlo ni en qué cuidarme
Ninguna estampa puede apartar la pena
que nubla los sentidos
Así la oscuridad
se sucede en hileras
lamer de las migajas
o exhibir el ornamento de los vencedores
IV
AMINA
Ésa es la piedra
que contuvo el calor
de la unión
que dio fe sin espanto
de lo que hice por mí sólo por mí
Piedra sobre piedra
en medio del arrullo del viento
Desde entonces
no dio tregua en su amenaza
por construir la lápida
Desde entonces
no le di tregua
-por mí sólo por mí-
Ésa es la piedra
que arrojaron
y el arrullo fue un grito
en Nigeria
Supieron de mi carne en otra carne
pero no de su miedo
Por mí sólo por mí
se exaltó la vergüenza
a plena luz
Ésa es la piedra
y es hora de posarla
Un horizonte de selvas
nos aguarda
a todos me los llevo
-por mí sólo por mí
hice carne la carne de su carne-
y a fuerza de memoria
leerán en la piedra:
se amaron
en secreto
V
sobre
piel tierra piedra
arena hoja madera
cuero arcilla fibra
a fuerza de
memoria estaca
junco cincel buril
cerda pluma dedos
con
sangres savias zumos
tintas
en medio de
fuego
penumbra
lámpara
encima de
agua
olores que se secan
oscuridad
amnesia
VI
las olas modelan con precisión
un ímpetu de arco
sobre labios de arena
después
como si nada
la espuma desfallece
en tan sólo humedad
el rocío paciente
se deshilacha en gotas
después
como si nada
el humo despereza
en claridad
los dinteles sostienen
una elipse de encuentro
ante la puerta abierta
después
como si nada
cerrará
VII
llueve a más no poder
un agua que se acuna entre ramas de glicinas
sobre el techo metálico
una lluvia que aturde
y no deja oir
cómo corrí
para espantarlo
en cuántos tonos
repetí a viva voz
cada frase pausada
que no permite descifrar a solas
el criptograma oculto
que pinta estelas de cometa
sobre el pino
que lava sombras refractarias
detrás de las persianas
llueve
a más no poder
una lluvia
que canta en los umbrales
un son de violetas enlazadas
llueve
a más no poder
una lluvia ahumada
que graba en los cristales
cómo pude
por qué resulta extraño
si fue nodo de estrellas
si no está
VIII
la mañana estalla en mil colores
la tierra es piel en la miseria
y se impregna con aromas
sin jardines
sin calles ni veredas
sol y polvo
cielo durmientes cielo
animales y desechos intactos
parecen semejantes
sin embargo
se distinguen por ruidos
por impactos de piedras
por reptos de carros
por gritos y llantos
aquí
agosto estalla en mil colores
y allí sus lamentos esperan
ahí
habita el aire espeso de un gris
sin contradicciones
a plena luz
en medio del corral de objetos
tiesos
IX
a modo de ancla
se desploma
sobre aguas servidas
y cae
acopia desperdicios de vida
hacia el fondo de lo más hondo
hasta evitar el último centelleo de soles
hasta crispar la quietud del pantano
con el único sopor de las burbujas
acopia desperdicios de muertes
el fango ovilla los miembros y la cerviz
las algas envuelven susurros inaudibles
las raíces inician su red de reclusión
con afán de crecer y crecer
mientras yace
reverberan metales entre giros sinuosos
avanzan sobre rieles de un presente continuo
dragan estelas
donde hubo huesos piel esperma silbidos
y danza
de camelias en flor
X
apenas una bruma
ciñe los racimos
con tintes pálidos
los mece y desmenuza
hasta el cansancio
hasta el abandono
sobre la fibra opaca
de las baldosas
apenas si desprende cada pétalo
su hálito implacable
bajo cielos infantes
apenas sólo apenas
un roce con el pico en la savia
altera el equilibrio
de las ramas
apenas terciopelo
transporta una brisca de polen
en amarga fragancia
al cuenco del costado
en que no está
XI
bajo una maraña de fresias
expulsadas a tierra
por lloviznas y humo
bajo un rayo de luna
que custodia la sombra
de la esquirla del árbol
bajo un crisol de esencias calcinadas
exhibo ligereza y sanación
ya no
en las uñas
en el concilio del péndulo y el hilo
en la ingle vencida
en la unción y el remanso
ya no
en la peste
que impregna
lo que habito y masco
XII
poco más
que una parva de hojas en incendio a campo abierto
que un barniz de insinuaciones
con regueros de figuras
que la rueda de carros
que zanjas malolientes
poco más
que pasajes de ladrillos
que flores de paraíso en cementerio
poco más
que esta extensión de sílabas
sobre papel impreso
a modo de ofrenda
que estés acá y verte no más que para verte
XIII
amasé un firme lecho
apiñé aguas peces algas caracoles
y cuanto brillo emanaba
del desierto
qué hubo
sino redes
un par de aristas con girasoles secos
y a excepción del trabajo
hubo castigo
quebranto
penitencia
XIV
alimento
vanidades y ansias
despojo
trenzas de mandrágoras
desgarro
crisálidas
sobre heridas abiertas
reservo
unicornios y arpías
arrullo ángeles fetiches
hojas de salvia y menta
paños fétidos
el futuro narra el pasado en un presente
de inmolación
por tanta luz
por tanto
XV
el nido
o la furia o el celo
el puñal en el vientre de lo amado inasible
los días anudados al letargo
las ondas transeúntes
los camalotes silentes
las sirenas de barcos
el silbido de trenes
los golpes de azada sobre la tierra húmeda
el mástil ante y el soplo y el viento
todo profiere desparpajos
del hecho consumado
y ni una sola sentencia
denuncia la intención
XVI
labre con paciencia
cabellos descarriados
persuada a los designios
acierte en un redoble las apuestas
y atente contra las injurias
dignifique el reclamo
e insista
desoiga del cansancio
no ceda corazòn no ceda
que aunque en la superficie
murmuran torbellinos
en lo profundo vibra corazòn
una hebra
De: VIGÍAS EN LA NOCHE. 2004
CARTA II.
Desde mi habitación, lejos, tan lejos de nosotros...
¿Cómo llegamos hasta aquí? ¿Quiénes se alejaron para dejarnos ahora enfrentados, tan solos, con tanto desamparo? ¿Cuál fue la negación que nos convirtió en cómplices de sangre? ¿Qué perdimos o qué buscamos para encontrarnos? En principio conté con pedazos dispersos en una veintena de espejos, superpuestos, y ese sobresalto en las comisuras por explorar el sabor de los besos. Aunque rocé cien veces con la parte exterior de mi mano las líneas de tu cara, nunca supe quién sos, ni si este desorden de los sentidos no es más que la reproducción de secuencias amatorias que tejí y destejí por mí, sólo por mí.
Las caricias modelaron en cada encuentro, con ímpetu de animal, la convicción de que al darnos la espalda, olvidaríamos todo.
“en aquel lugar permanecerán los aromas, los ecos, las acequias, la expectativa de que después del después no habrá horizontes ni vistas hacia atrás. Esta historia se nutre de detalles pero prescinde de datos en tiempos y en espacios. Nuestra historia de amor invita a una fiesta que exige tan sólo de la intención y merece un desorden arremolinado entre paños de seda.” Este fue nuestro pacto.
En fin, ya no tenemos lugar y la única certeza es simulacro .
Vendrá mañana?,
M.
III PREMIO DEL CERTAMEN INTERNACIONAL DE CARTAS DE ADIÓS. MAR DEL PLATA. ARGENTINA. DICIEMBRE 2004
