El código Cervantes

Autor: Nacho Laso

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MADRID. Algunos de los expertos creadores del programa informático que descubrió asombrosos secretos criptográficos en el texto hebreo de la Biblia han decidido aplicar esta poderosa herramienta de análisis a otro de los libros con mayúsculas de la Humanidad: El Quijote.

Para este experimento han optado por la edición elaborada por la Real Academia Española (RAE) conmemorativa del cuarto centenario de la publicación de la primera parte de la inmortal novela.

La razón esgrimida por este grupo de eruditos para la elección de un texto tan alejado cronológicamente de la publicación original es que la aplicación informática ofrece como resultado al introducir el nombre completo del padre del Caballero de la Triste Figura (Miguel de Cervantes Saavedra) las letras RAE, siglas de la Real Academia Española, la principal promotora de la edición seleccionada, junto al número 400, años transcurridos desde la primera publicación de la primera parte de la obra.

Los potentes cálculos informáticos aplicados sobre el texto de la obra de Miguel de Cervantes Saavedra han sacado a la luz detalles codificados en la inmortal novela que pueden cambiar totalmente la visión que tenemos tanto del autor como de su trabajo literario.

Así, en el capítulo XVIII de la primera parte se ocultan las siguientes palabras: “Numancia, primera, descenso”, datos que se han considerado como una auténtica profecía que relaciona una de las obras teatrales menos conocidas de Cervantes con acontecimientos deportivos que efectivamente han ocurrido el año señalado por el código secreto de El Quijote.

Otra muestra de la asombrosa capacidad predictiva de la que parece ser que hizo gala don Miguel a través de su adivinatoria encriptada hace referencia al emblema que se ha elegido como conmemoración de este IV Centenario, al que alude con las siguientes palabras localizadas en el capítulo VIII de la primera parte: “Aspas, molino, Quijote”.

A pesar del gran esfuerzo realizado por este prestigioso grupo de expertos aún hay fragmentos de código que no han podido ser desentrañados, como ocurre con la misteriosa alusión acróstica a un “gualardón” relacionado de alguna forma con un “planeta”, predicción que varios grupos de ufólogos ya se han apresurado a interpretar como la confirmación de la existencia de vida extraterrestre.

En resumen, a la luz de toda esta polémica, hoy más que nunca cabe decir que El Quijote goza de tanta actualidad hoy como hace cuatrocientos años. Larga vida a Don Quijote.

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