Wole Soyinka
Autora: Beatriz Varela de Rozas
Bajo el seudónimo de Wole Soyinka se esconde un escritor representativo de la libertad, de la igualdad y de la lucha por los derechos humanos y en especial por la defensa de la libertad de expresión. Podríamos resumir su vida en que fue preso político en su país (Nigeria), fue el primer escritor africano y el primer escritor negro que recibió el premio Nobel de literatura y en la actualidad se esfuerza en ayudar a escritores perseguidos para que puedan encontrar un refugio en el que desarrollar su carrera literaria.

Nacido en Abeakuta (Nigeria) en 1934, realizó sus estudios universitarios entre su país, en la Universidad de Ibadan y más tarde en Leeds (Reino Unido), donde se doctoró. Durante su estancia en tierras británicas fue libretista, actor y director en el Teatro de la Corte Real en Londres.
En 1960 regresó a su país y su pasión por el teatro le llevó a fundar la compañía de teatro Masks con la representó su primera obra dramática “A Dance of the Forests”. En 1964 fundó la Compañía de teatro Orisun. Comienza así una intensa dedicación al teatro, aunque Soyinka ha explorado diferentes campos literarios: la poesía, la novela y el ensayo. Dentro de su producción dramática cabría destacar “El león y la joya” (1964), “La muerte y el caballero del rey” (1975) o “Un juego de gigantes” (1985). Sus piezas dramáticas, escritas fundamentalmente en inglés, mezclan los mitos y las tradiciones tribales africanas con la literatura modernista europea. Sus detractores afirman que ha dado la espalda a sus raíces africanas por acogerse a modelos europeos. En sus obras prima el interés por la justicia social y por realzar los valores humanos.
Los problemas políticos para el escritor en su país comenzaros a raíz de la Guerra Civil durante la cual Wole Soyinka fue acusado de colaborar con los rebeldes de Biafra, por ello pasó en prisión dos años. Fue considerado preso de conciencia. Esta difícil experiencia dejó huella en sus escritos, en obras como “El hombre muerto”, “Locos y especialistas” o “Poemas desde la prisión”.
Entró a formar parte de la Historia cuando en 1986 recibió el Premio Nobel de Literatura, fue el primer africano y el primer escritor negro en recibir este galardón. Llegar a la cumbre y gozar del reconocimiento internacional no ha impedido que sea perseguido en su país, del que tuvo que exiliarse en 1994. Tres años más tarde, en 1997, fue acusado de traición y sentenciado a pena de muerte junto con otros destacados activistas pro democracia.
En la actualidad Soyinka desarrolla una labor comprometida como lo demuestra su visita a Palestina en 2003 y su clara posición contra la guerra de Iraq. En 1993, junto con Salman Rushdie fundó el Parlamento Internacional de Escritores que vela por la seguridad de escritores amenazados creando casas refugio para que puedan escribir libremente sin miedo a las represalias.
