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Octubre 01, 2004

Razia Bhatti, periodista pakistaní

Autora: Beatriz Varela de Rozas

En esta sección mostramos casos de escritores y periodistas perseguidos por intentar ejercer su derecho a expresar libremente sus ideas. Razia Bhatti trabajó durante veinte años, desafiando las presiones, por reflejar la situación de su país, Pakistán. Varios mandatarios ocuparon el poder en ese periodo, unos llegaron por la fuerza, otros de forma democrática, pero todos sus gobiernos estuvieron marcados por la corrupción y el caudillismo. Razia se erigió en la voz que denunciaba los abusos, la ineficiencia, y fue un líder indiscutible del periodismo pakistaní.

Su carrera comenzó en 1967 en The Illustrated Weekly of Pakistan que posteriormente pasaría a llamarse Herald, una publicación mensual sobre actualidad y política. Llegó a ser su editora en 1976. Poco tiempo después el General Zia-ul-Haq llegó al poder tras un golpe militar, acontecimiento que fue seguido por un periodo de represión y censura, pero que no consiguió que Razia se intimidara: siguió siendo crítica con el poder desde su revista, hasta que las presiones para dejar esa línea y apoyar las políticas del General Zia le hicieron dimitir y buscar nuevos caminos, junto con sus más fieles colaboradores, en un nuevo proyecto editorial: Newsline. El presupuesto inicial con el que contaba era una miseria pero pronto se convirtió en un digno competidor de otras revistas en inglés del país, publicando artículos sobre tráfico de drogas, corrupción, persecución religiosa y abusos contra los derechos de las mujeres. Lanzó importantes noticias y nunca sucumbió ante la presión para retractarse; ganó más premios, tanto nacionales como internacionales, que ninguna otra revista de Pakistán.


En 1994 Newsline denunció la pasividad del gobierno de Benazir Bhutto para detener las revueltas y asesinatos que aterrorizaban a la población de Karachi, una de las principales ciudades del país, y esto provocó que se eliminara a esta publicación de todos los vuelos de la compañía aérea Pakistan´s International Airline. Pero este no fue el único método para hacer que desistiera de su política editorial. En agosto del año 1995 fue imputada por un caso criminal archivado por el gobernador Kamal Azfar como represalia por una historia publicada sobre él en Newsline. Tras las protestas de periodistas y activistas de derechos humanos el Gobernador se tuvo que retractar de sus acusaciones.

Cuarenta y cinco años después de su independencia Pakistán se encuentra en el puesto 120º del Índice de Desarrollo Humano, el 65% de la población es analfabeta, el 45% no tiene acceso atención médica, el 55% no tiene acceso a agua potable y el 30% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. En este contexto el compromiso con la verdad de Razia era fuerte y decidido: en alguna ocasión acusó a la prensa pakistaní de ser culpable de la situación del país por sucumbir ante el miedo y permanecer en silencio. La prensa de los países de Oriente así como de los occidentales tiene el deber de recordar constantemente a los cargos electos que sus pueblos quieren vivir en paz y prosperidad.


El filósofo y escritor pakistaní Eqbal Ahmad afirmó que esta mujer ha contribuido de forma decisiva a transformar el periodismo en su país. Ella entendió mejor que nadie que la relación entre el poder y la prensa debe ser necesariamente de vigilancia para poder cumplir su obligación moral con su público. Lamentablemente su carrera se vio truncada cuando contaba con 52 años debido a una hemorragia cerebral que acabó con su vida en 1996. Dos años antes fue galardonada con el premio “Couraje in Journalism” del International Women´s Media Foundation de Nueva York; en la ceremonia de premios declaró:

“Veo el papel del periodista como reportero y cruzado. En una civilización que
parece regresar a nuevos holocaustos, debemos buscar y proclamar la verdad,
porque somos la voz de millones que no la tienen. Si hemos elegido esta
profesión no podemos tener miedo de decir la verdad a pesar de lo que cueste.
Personalmente creo que con la palabra podremos cambiar el mundo”.