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Noviembre 01, 2004

Juan Gelman, poeta argentino

Autora: Beatriz Varela de Rozas

Las dictaduras para mantenerse deben, en todo momento, someter a la población del país a su dominio, siembran el miedo y la desesperanza entre los ciudadanos para asegurarse de que no van a cuestionar lo establecido o de que vean imposible cualquier intento de rebelión. Siempre ha sido así, sucedió en España, Italia, Portugal, Rusia, Rumanía y aún hoy persiste en muchos países de mundo. Tristemente uno de los ejemplos más cercanos es el de las dictaduras del Cono sur americano de los años 70 y 80. Muchos periodistas, escritores, intelectuales fueron asesinado, se les hizo desaparecer o se vieron forzados al exilio por denunciar la barbarie, la injusticia a su alrededor, el drama de millones de personas ahogadas por regímenes de terror. Un ejemplo de escritor, no sólo comprometido con la libertad sino también víctima de la dictadura es el poeta argentino Juan Gelman.

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Bonaerense de nacimiento aunque de ascendencia ucraniana, Juan Gelman publica su primer poema en la revista Rojo y Negro a los once años, sólo cuatro años después ingresa en la Juventud Comunista. Años más tarde junto con otros compañeros de militancia política crea el grupo de poesía “El pan duro” con el fin de autopublicar sus libros de poesía mediante un sistema de venta de bonos anticipados y realización de recitales públicos de poesía en bibliotecas y clubes de barrio. En esos recitales toma contacto con Raúl González Tuñón, un poeta consagrado que el grupo toma como referente más importante, de hecho la revista
y el sello editorial que fundarán poco después llevan como nombre el título de un libro de Tuñón “La rosa blindada”.En 1958, a partir de la Revolución Cubana, Juan Gelman comienza a sumarse a corrientes internas que critican las políticas del Partido Comunista argentino, esta actitud incidirá en su alejamiento del grupo “El pan duro”.
En 1963 es encarcelado junto a José Luis Mangieri y Novalesi por la prohibición del Partido Comunista y la persecución política desatada desde el Plan Conintes (Conmoción Interna del Estado). Ese mismo año el movimiento por la Legalidad Democrática edita en Buenos Aires el cuaderno “Traigo una voz encarcelada” con textos de Gelman y otros escritores presos. Un año después se aleja definitivamente del PC y posteriormente milita en el peronismo revolucionario.
En 1975 se aleja del país por una resolución política del Movimiento Montoneros que integra, después su situación se tornará en exilio forzado. Ya fuera del país vive el golpe militar del 24 de marzo liderado por Videla, en agosto de ese mismo año son secuestrados sus hijos Nora Eva y Marcelo Ariel y la mujer de éste Marái Claudia, embarazada de siete meses quienes pasan a engrosar la dolorosa lista de detenidos-desaparecidos. Nora-Eva aparecerá después no así su hermano y su cuñada y el hijo de ambos que nacerá en un campo de concentración.

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En adelante vivirá alternativamente en Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y México. En 1977 se crea el Movimiento Peronista Montonero de resistencia a la dictadura argentina al que se une Gelman. Un año más tarde esta organización retoma su línea militarista por lo que Juan Gelman lo abandona y declara su oposición en un artículo en Le Monde en febrero de 1979. Como solía hacer en casos como ese la cúpula de Montoneros le acusa de traición y lo condena a muerte.
A pesar del fin de la dictadura no puede volver a Argentina debido a una causa judicial pendiente, en 1987 muchos escritores e intelectuales denuncian la persecución judicial hacia Gelman entre ellos algunos nombres tan destacados como Gabriel García Márquez, Augusto Roa Bastos, Juan Carlos Onetti, Alberto Moravia, Mario Vargas Llosa, Eduardo Galeano y Octavio Paz. El año siguiente se el exime de prisión y regresa a Argentina después de trece años. Pero volverá a México donde, por motivos personales, reside en la actualidad.
Son numerosas sus publicaciones, sus colaboraciones con revistas y diarios, así como los premios recibidos en reconocimiento a su talla literaria entre los más destacados está el premio “Boris Vian” por Com-posiciones y Eso, el premio Nacional de Poesía de Argentina o el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo.
Si hay un hecho trascendental en su vida es sin duda la desaparición de su hijo y su nuera embarazada. Su drama personal se suma al de millones de argentinos. Durante el golpe de Estado perpetrado por la Fuerzas Armadas se llevó a cabo una política de terror y avasallamiento de los derechos sociales e individuales del pueblo argentino. Los secuestros se realizaban generalmente a altas horas de la noche, se les torturaba en su casa y desde allí partían hacia los centros clandestinos donde los secuestrados pasaban a formar parte del grupo de desaparecidos. Se trataba de sindicalistas, periodistas, psicólogos, cualquier persona que consideren subversivo.
Los hijos y la nuera de Gelman fueron detenidos el 26 de agosto de 1976, su hija Nora Eva fue liberada. Hasta catorce años más tarde Gelman no supo que su hijo fue asesinado de un tiro en la nuca. Su nuera fue trasladada a Uruguay en le marco del Plan Cóndor, el programa de coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur. Varias pruebas y testimonios indican que María Claudia podría estar enterrada en el Batallón de Infantería número 13 de Uruguay, sin embargo las autoridades uruguayas no estaban dispuestas a colaborar amparándose en la Ley de Caducidad que impide juzgar las violaciones de derechos humanos de la dictadura uruguaya. “El derecho a la información no está negado ni siquiera por esa ley”, explica Gelman, “pero como dijo un amigo, tirar del hilo es deshacer una trama, significa saber cómo fue a parar ahí, quién la asesinó y cómo se produjo el hecho”. En la actualidad el poeta se comunica periódicamente con su nieta en Uruguay. María Claudio dio a luz en cautiverio y su hija le fue arrebatada de sus brazos para entregarla a una familia que la anotó como hija propia. Hace cuatro años la joven conoció su verdadera identidad, tenía entonces 23 años.